lunes, 31 de diciembre de 2018

Regulación Emocional


      Permitir y facilitar la expresión adaptativa: cuando un niño se encuentra estresado, lo mejor que se puede hacer es ayudarlo a expresar su malestar, ya sea hablando, llorando o haciendo alguna actividad que le permita elaborar lo que está sintiendo. El reflejo ayuda mucho a la expresión emocional, porque al aceptar y validad lo que el niño siente, le damos confianza para decir lo que le pasa sin temor de que lo dejen de querer o de que pase algo malo. El contacto corporal (cariño en la espalda o abrazos) es importante, cuando los niños expresan lo que les pasa, es importante darle espacio para que lo hagan y no “sofocar” la emoción. En otras palabras, tolerar la angustia que en ese momento puede tener el niño, escucharlo por completo y no alegrarlo o distraerlo en ese momento. No obstante, así como es de importante ayudar a los niños a expresarse, igualmente importante es que lo hagan de manera adaptativa, es decir, expresar su angustia o tristeza, sin gritar o siendo violentos, sino de una manera correcta, dado que los niños necesitan límites para expresar sus emociones.

Dejar que un niño exprese libremente lo que siente, puede ser igual de dañino que no dejarlo en absoluto hacerlo, en específico si es una emoción muy intensa. Los límites deben ser vistos como bordes contenedores de la expresión emocional. Mientras el reflejo verbal contiene la sensación de la emoción, los límites contienen su expresión. Por ejemplo, “Sé que tienes miedo porque te sientes insegura ahora (reflejo), pero no por eso vas a gritar para decir cómo te sientes (establecer límites) ¿Por qué no me cuentas qué es lo que te asusta? (se le motiva a expresar verbalmente lo que le pasa)”. Otras veces los niños necesitan que les digamos que por más que expresen lo que les está pasando, la situación que los acongoja no cambiará: “Sé lo nerviosa que estás (reflejo), pero te tienes que quedar en el colegio”. Si se fija, el límite se establece siempre después de haber reflejado la emoción. En momentos de estrés, los niños necesitan saber que entendemos y aceptamos cómo se están sintiendo, que estamos a su lado por más desagradable que sea su emoción. Esto les ayuda a aceptar lo que están viviendo y a tranquilizarse.


Regulación Emocional


                Reflejo del estado mental: reflejar consiste en decirle verbalmente al niño lo que le pasa en ese momento (lo que siente, lo que necesita, lo que quiere), es decir, nos convertimos en un espejo de su estado mental. Por ejemplo, “Amanda, por tu carita puedo ver que estas angustiada”, “entiendo, estás nerviosa porque te sientes intranquila”. El reflejo del estado mental tiene beneficios tanto afectivos como educativos. Afectiva porque permite mostrar empatía y validad lo que el niño siente en ese momento. Por otro lado, el reflejo contiene la experiencia del niño y al traducirle a este lo que le pasa en palabras simples, le resulta más fácil tolerar lo que siente y, por tanto, calmarse. En cuanto al beneficio educativo, el reflejo permite que el niño vaya poco a poco aprendiendo a reconocer y a ponerle nombre a lo que le pasa, de la misma forma que algún día lo aprendió con otros estados más simples, como el frío o las ganas de ir al baño.

Regulación Emocional


       1.            Sintonizar con el estado mental del niño: sintonizar se relaciona con un nivel mucho más profundo que con el “empatizar”, dado que esto último hace referencia a “ponerse en el lugar del otro”. No obstante en “sintonizar” se relaciona no sólo con empatizar, sino con hacer un tipo de conexión que permite el darse cuenta de lo que el otro necesita en ese momento. Por ejemplo, si Amanda, comienza repetitivamente a acercarse a un adulto para llamar su atención, lo importante no es llamarle la atención por esto sino más bien entender porqué lo hace. Es decir, el buscar repetitivamente a una persona mayor, se relaciona más bien con la necesidad de seguridad. Por tanto, entender la emoción que un niño puede tener para la realización de una conducta en particular y pensar cuál es el tipo de necesidad asociada a esa acción. En este sentido, la contención podría ser una solución para abordar este tipo de situaciones. Para esto es importante observar lo que les ocurre y así identificar lo que necesitan. Para sintonizar con el estado mental de un niño idealmente se debe estar tranquilo y tener la apertura necesaria para resonar lo que les pasa.

Regulación Emocional

Para regularnos, primero que debemos hacer es identificar lo que nos pasa. Es decir, tomar conciencia de nuestras emociones, reacciones y necesidades. ¿Por qué estoy reaccionando así? ¿Por qué estoy haciendo como si no pasa nada? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Por qué me irrita ver a mi hijo llorar? ¿Por qué me cuesta tanto aceptar que se enoje si lo reto? A veces las respuestas a estas preguntas son simples: “porque ayer dormí mal”, “porque tuve un mal día en el trabajo” o “porque mi hijo lleva dos semanas enfermo sin salir de casa y ambos estamos cansados”. Pero otras veces las respuestas son más complejas y se encuentran en nuestro pasado y en nuestra historia, específicamente en cómo nuestros padres actuaban cuando expresábamos alguna emoción. Por ejemplo, si mi madre se enojaba cada vez que yo me enrabiaba, lo más probable es que sin entender porqué yo también lo haga cuando mi hijo se enrabie. Entonces, si quiero ayudar a mi hijo a regular su rabia es de gran ayuda entender porqué me enojo cuando se enrabia. Y para eso es preciso hacer un viaje al pasado. Desde pequeños grabamos patrones de cómo reaccionar ante distintas emociones en función de lo que vemos en nuestros padres. Sus reacciones nos van contando y enseñando qué se debe hacer con determinada emoción. Y con el paso del tiempo, estos patrones se activan en situaciones similares, muchas veces sin darnos cuenta nos hacen sentir y actuar de cierta manera. Por ejemplo angustiarnos ante la rabia (sentir) y por tanto hacer como que no pasa nada (conducta). Por más que hayamos dicho que no seremos iguales a nuestros padres, si no somos conscientes de nuestra historia, lo más probable es que nos veamos para entender nuestras reacciones automáticas y así manejarlas sin que ellas nos manejen a nosotros.

Regulación Emocional


       1.      Autorregularse: Para ayudar a un niño o adolescente a regular sus emociones en indispensable estar tranquilo. No Hay ningún paso que se pueda seguir de manera adecuada si estamos alterados.

En primer lugar, porque es difícil ayudar a un niño o adolescente a regularse si uno está desregulado. Y porque necesitamos tener la cabeza fría para prestar atención a lo que está ocurriendo y el corazón lo suficientemente tranquilo para sentir y darnos cuenta de lo que le pasa al niño o adolescente. Antes de hacer cualquier cosa, es preciso dar un paso atrás, respirar hondo y calmarnos. Es como las instrucciones de seguridad que dan en los aviones. Si hay un accidente, para ayudar a nuestros hijos primero debemos ponernos oxígeno nosotros. Esto suena tan sencillo, en la práctica es una de las cosas más difíciles de hacer. Nadie es inmune al malestar de un hijo, sea pena, rabia o angustia. Esto se debe a que sus emociones despiertan otras aún más fuertes en nosotros. Creo que estamos de acuerdo con que ver a un hijo sufrir es desgarrador.

viernes, 13 de octubre de 2017

Manejo respetuoso de las “rabietas” en los niños

Antes de comenzar a leer este texto, quiero que sepas, que todos los que somos padres hemos experimentado rabietas y explosiones de frustración y rabia, no hablo sólo de nuestros hijos, sino nuestras propias explosiones de enojo. Es totalmente esperable que nos sintamos agobiados en muchos momentos.

Por lo tanto, sentir rabia, enojo y frustración es perfectamente normal, si nosotros lo sentimos porqué no un niño?, aquel que no tiene un pensamiento desarrollado como para expresar o comprender lo suficiente qué está sintiendo, reaccionará con frustración. Para poder enseñarles a los niños cómo expresar de mejor forma sus enojos (ojo no es reprimir sus emociones) debemos también nosotros tomar conciencia de cómo reaccionamos frente a ellos, les gritamos de vuelta?, los ignoramos?, les decimos que “hagan lo que quieran”?.... ninguna de estas alternativas nos ha ayudado cierto? Aquí tenemos algunas estrategias que pueden ser de utilidad:

El padre o madre debe mantener la calma, no perder el control es fundamental, es decir, no gritarle, no pegarle, no decirle malas palabras y tampoco atribuirle malas intenciones.

–Es útil ponerse a la altura del niño o niña, incluso sentarse al lado de ellos, así transmitimos la idea de que el padre o madre no va a tomar una actitud autoritaria y rígida, sino que estamos dispuestos al diálogo.

Es importante reflejar las emociones de los niños y decírselas en voz alta, por ejemplo: sé que te da mucha rabia tener que ir a dormir a esta hora, pero es necesario para mañana levantarnos temprano e ir a la escuela”. Esto fomenta la verbalización y la comprensión de las propias emociones en los niños.

Mientras sea posible es útil ofrecerle alternativas para distraer la atención del niño de lo que no deseamos que haga, en vez de jugar con tierra dentro de la casa, le podemos ofrecer uno de sus juguetes favoritos, ello fomenta la flexibilidad de pensamiento para disponer de diferentes alternativas en vez de explotar en rabia.

Nunca se debe caer en la ridiculización de los niños, ni amenazarlos, ya que el niño no comprenderá nada, es más lo alteraremos más aún o bien haremos que desarrollo una actitud de indiferencia. Cuando esté calmado es posible explicar lo inapropiado de ciertas conductas.

Siempre que sea posible anticipar una pataleta podemos intentar razonar con un niño o niña demostrándole que lo comprendemos, que no está “loco” por querer jugar en vez de ir a hacer sus deberes escolares, acto seguido debemos explicarle nuestras razones para que haga lo que deseamos, por ejemplo cepillarse los dientes, bañarse o hacer tareas escolares. Al final es posible dejarle la solución al niño, es decir entregarle alternativas para resolver el problema, decirle : ¿Cómo lo arreglamos? Y le ofrecemos alternativas, por ejemplo: ¿juegas 10 minutos más y cuando suene la alarma te vas a lavar los dientes? U otra alternativa

Es importante saber que cuando una persona está enfadada y fuera de control no va a razonar ni comprender consecuencias, por lo que tratar de diciplinar en esos momentos a un niño sólo va a aumentar su frustración.


Es importante entender que las estrategias de control de rabietas que signifique un mayor estrés en el niño o niña no es la adecuada y provoca consecuencias negativas en el tiempo.

Si logramos empatizar con un niño o niña que está pasando por una rabieta, con altos montos de frustración y estrés, aumentamos la paciencia para poder acogerlos y contenerlos, con ello les enseñamos regulación. Piensa por ejemplo si estás muy enojado, estresado y frustrado y tu pareja te dice que te retires a “pensar” en tu mala conducta, que no estás “haciendo lo correcto” o simplemente te ignora nos sentiríamos muy frustrados e ignorados, cómo podemos entonces pedirle a un niño que se “siente a pensar en lo que hizo?”. Lo que mejor podemos ofrecer es la contención en los momentos de estrés. La premisa puede ser “no les hagamos lo que a nosotros nos haría sentir mal en momentos de rabia/frustración/pena”.

Nadie es perfecto, no se puede pretender saber todo el tiempo qué hacer y cómo hacerlo. Si un padre o madre u otro cuidador tiene dificultades para manejar las propias frustraciones es mucho mejor aceptarlo y aprender a mirarse, a entenderse y a reconocer qué es lo que le sucede con ese hijo/a o niño/a en particular. Aceptar que es difícil lidiar con las propias rabias es el primer paso para autorregularse y para enseñar al niño/a a regularse después.

Por mucho tiempo se habló del tiempo fuera (Time out) para los niños, yo sugiero el Tiempo fuera para los padres cuando la situación se torna color negro. Pero hay un paso intermedio que muchos expertos recomiendan y el es Tiempo adentro (Time In), esto entrega una valiosa enseñanza a los niños /as, y es hacerles ver y sentir que los padres siempre van a estar con ellos en los momentos más difíciles, que serán protectores y contenedores aún cuando sus emociones sean 'negativas'. Todo lo anteriormente expuesto habla del Time In y cómo hacerlo.

Sea cual sea la estrategia que adoptes como padre o madre piensa que si lo que haces provoca aumento de estrés y descontrol en el niño o niña va a tener una consecuencia negativa a largo plazo en él o ella, por lo demás afecta la relación entre los dos, por lo que buscar otra alternativa, una y otra vez con paciencia y empatía por ese niño o niña favorecerá su desarrollo en todo ámbito.




jueves, 13 de julio de 2017

Trastornos Conductuales en la niñez y adolescencia e intervenciones psicoterapéuticas N°4

Discusión
Uno de los trastornos de inicio en la infancia o adolescencia de difícil manejo es el Trastorno Conductual. Con diferentes clasificaciones y especificaciones, aquel que se orienta hacia las conductas agresivas y violentas hacia otros y aquellas que pudiesen desencadenar una conducta delictiva a futuro, son los que necesitan de una intervención efectiva y preventiva antes de la cronicidad del comportamiento.
Para esta intervención se han descrito diferentes estrategias de tratamiento, desde la mirada individual hacia la mirada sistémica, pasando por la intervención con fármacos en aquellos casos donde se estima su uso.

Las últimas investigaciones apoyan la tesis de que la intervención más efectiva es aquella que mantiene una alta frecuencia de visitas a la semana, con disponibilidad del profesional permanente, así como el énfasis en los diferentes focos que mantienen la alteración, abordando el área familiar, escolar, comunitario entre otras.

miércoles, 12 de julio de 2017

Trastornos Conductuales en la niñez y adolescencia e intervenciones psicoterapéuticas N°3

Hasta hace un tiempo las intervenciones terapéuticas de niños y adolescentes con este tipo de patología se podían dividir entre las farmacológicas y las psicosociales, o bien una combinación a ambas, siempre desde un punto de vista individual.
Entre los medicamentos más usados para este tipo de trastorno se encuentra el Litio (De la Peña, F. 2003), aunque existirían opiniones diversas sobre su efectividad. Del mismo modo algunos antidepresivos, por ejemplo la Fluoxetina, tendrían efecto sobre la conducta agresiva (Almeida, LG; De la Peña, F. 1999 en De la Peña, F. 2003).
Por otro lado, las intervenciones psicosociales se centran en terapias individuales, principalmente las cognitivo conductuales, donde se abordan los estilos de percepción, las atribuciones cognitivas y la resolución de problemas (De la Peña, F. 2003), muchas de ellas buscan que el niño o adolescente logra control sobre su comportamiento agresivo mediante un mayor uso del análisis y reflexión además de fomentar la empatía.
Otras intervenciones apuntan a la psicoeducación del niño, adolescente y su familia, donde pueden aprender a colocar límites, responsabilidad, manejo de estrés y resolución de conflictos.
De acuerdo a De la Peña (2003) estas intervenciones obtienen mejor resultado cuando el ambiente familiar es altamente estructurado, con  menos niveles de patologías en los padres, por ello existe un bajo nivel de mantención de los cambios en el largo plazo, aunque resultarían efectivos en el corto periodo de tiempo.
Como respuesta a estas dificultades se diseñó una herramienta terapéutica multimodal con presencia 24 horas al día, los 7 días de la semana, donde se aborda el trastorno desde la mirada farmacológica, psicoeducativa y psicosocial. Esta terapia se denomiina Terapia Multisistémica MST por sus siglas en inglés y aborda integralmente a los niños y adolescentes con Trastornos conductuales que estén asociados a riesgo sociodelictual (por variables familiares, sociales, escolares, personales, etc), abordando a niños desde los 10 años en adelante.
Esta terapia se realiza en los diferentes espacios de socialización del niño o adolescente, concentrándose en las condiciones de riesgo delictual (www.seguridadpublica.gov.cl/programa24horas/).
Dentro de los principios de la MST se encuentran la comprensión integral de cómo interactúan los problemas identificados y el contexto sistémico, involucrando un esfuerzo conjunto de la familia, promoviendo el cambio a largo plazo (De la Peña, F. 2003).

La estrategia que rige este programa sigue el establecimiento de 9 principios que busquen identificar concretamente las dificultades conductuales, las fortalezas del sistema y sus debilidades, el establecimiento de reglas prácticas a nivel familiar e individual, generalización de los logros de la familia, entre otros, con una disponibilidad permanente del terapeuta y del equipo que tiene detrás, con sesiones de al menos 2 veces a la semana. Por lo tanto una intervención de este tipo requiere del compromiso permanente de todos los agentes involucrados con una mirada sobre los diferentes focos que mantienen y perpetúan un trastorno como el descrito al que se suman características antisociales (De la Peña, F. 2003). De este modo se busca reducir al máximo la probabilidad de que un niño o adolescente llegue a la edad adulta y desarrolle una carrera delictual.

martes, 11 de julio de 2017

Trastornos Conductuales en la niñez y adolescencia e intervenciones psicoterapéuticas N°2


Etiología de los Trastornos Conductuales
Existen varias investigaciones que han buscado las causas u origen de los Trastornos conductuales. Muchos han señalado que en la carrera criminal ya en la edad adulta, existe una psicopatía a la base y que ésta puede identificarse desde la niñez (Romero, E. 2001). En efecto esta clasificación puede ser demasiado extrema y reduccionista, dejando fuera variables sociales, familiares y del desarrollo particular de la personalidad en un niño y adolescente. Esta misma autora señala que existe evidencia de cierta continuidad entre los problemas de conducta en la infancia y la conducta antisocial ya en la vida adulta (Robins, 1966 en Romero, E. 2001) a estos resultados se debe hacer el reparo de que no existe una relación causal (directa y exponencial) entre ambos, ya que no todos los niños con Trastorno de conducta desarrollarán un Trastorno antisocial.

De acuerdo a investigaciones más recientes (De la Peña, F. 2003) se necesita de otras condiciones que en interacción podrían dar lugar al desarrollo de Etiología de los Trastornos Conductuales, una patología mayor, tales como el temperamento infantil con patrones oposicionistas, psicopatología parental, disfunción familiar, factores comunitarios y escolares, negligencias y abusos y hasta factores genéticos.

lunes, 10 de julio de 2017

Trastornos Conductuales en la niñez y adolescencia e intervenciones psicoterapéuticas N°1

El Manual de los Criterios Diagnósticos DSM V de la American Psychiatric Association (2014) clasifica los trastorno conductuales bajo la categoría de Trastornos destructivos del control de los impulsos y de la conducta, incluyendo en este apartado el Trastorno negativista desafiante, el Trastorno explosivo intermitente, el Trastorno de conducta propiamente tal, el Trastorno de la personalidad antisocial (cuya descripción se encuentra mejor en los Trastornos de personalidad), Piromanía, Cleptomanía y otros especificados y no especificados. (APA, 2014).
En esta clasificación el Trastorno de conducta implica amenaza e intimidación a otros, inicio de peleas, uso de armas que podrían provocar daño a terceros, ejercicio de la violencia sobre personas o animales, la comisión de robos y destrucción de propiedad, incumplimiento de normas sociales y familiares entre otras, todas estas características pueden tener un inicio infantil (antes de los 10 años), un inicio adolescente (después de los 10 años) o bien no especificado. Asimismo pueden existir las emociones pro sociales limitadas, falta de remordimiento o culpabilidad, despreocupación por su rendimiento, afecto superficial o deficiente y carencia de empatía (APA, 2014).

Este tipo de trastorno también tiene comorbilidad con el abuso de alcohol o drogas (De la Peña, F., 2003), lo cual se sabe que aumenta la desinhibición de conductas, en especial cuando la persona se encuentra con otros que se comportan de forma similar.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Comportamientos desafiantes en los niños....

En algunas ocasiones los niños y niñas pasan por etapas de alto conflicto con adultos, en especial con aquellos que representan autoridad para ellos, como son profesores, padres, abuelos o personas que cuidan de ellos. 

Ante una conducta desafiante de la autoridad, donde el niño o niña desea hacer lo que él quiere, o bien se muestra rencoroso o "siempre están enojados", se debe averiguar qué le sucede, en primer lugar observando las variables que pueden estar afectando su humor y conducta; por ejemplo dificultades reales con un docente, con sus pares (estar sufriendo bullying), etc, de modo de poder controlar estos factores y así disminuir su malestar general. 

Sin embargo si ello no es suficiente podemos intervenir dentro de la familia con reglas más concretas y claras, además de los siguientes consejos:

Mantenerse calmado, ante todo, ser firme, pero sin perder el control teniendo claro qué se necesita del niño o niña, pero si de todos modos está a punto de perder el control es mejor retirarse con unos minutos, respirar profundo y luego volver con él, evitando así confrontación mayor. 

Del punto anterior se desprende el no caer en una escalada de poder, no hay nada peor que querer demostrarles que usted "es el que manda", ello sólo hace aumentar la frustración suya y el enojo del niño o niña. 

Se deben evitar los gritos, ello sólo autoriza a que su hijo o hija comience también a gritar y a ambos los lleva a la pérdida del control.

y por último, no olvidar que todos los niños y niñas (y por cierto todos lo necesitamos) es recomendable reforzar las conductas positivas, aportando al desarrollo de una autoestima sana, prestando mayor atención a lo positivo que a lo negativo, evitando hacer un juicio que los encasille como "niños problema". 

Si observa otras dificultades en su hijo o hija, es mejor pedir ayuda a un profesional, que pueda orientar de mejor forma los pasos a seguir para apoyar al niño y a la familia en general, o bien poder determinar si su conducta tiene otra causa que no ha sido identificada y que pudiese estar desencadenando la conducta desafiante. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Sobre el duelo...

En nuestra sociedad no se habla de la muerte, se teme y se evita. Por ello cuando sucede la muerte de un ser querido nos cuesta mucho enfrentarla. Podemos usar una serie de mecanismos para defendernos de ese dolor, algunos con más éxito, otros no tanto.

Pero el duelo no es exclusivo de las personas que sufren la muerte de alguien cercano; podemos incluir aquí una enfermedad terminal, cambios de amigos, trabajo, casa, separación o divorcio, etc. Todo lo que involucra un cambio de estado donde existe la sensación de pérdida del estatus se podría definir como un duelo.

Como tal, un duelo provoca una serie de sentimientos, rabia, tristeza, envidia, frustración... Todos ellos son muchas veces condenados en nuestra sociedad. Por lo que resulta muy difícil sentirlos, enfrentarlos y superarlos. Superar un duelo no significa dejar atrás a la persona querida/situación perdida sino que significa aceptar en paz y armonía el nuevo estatus personal.

Elizabeth Kubler-Ross, psiquiatara y escritora suizo-estadounidense, famosa por sus trabajos en el área del duelo y otros más; señala que existen una serie de etapas para el enfrentamiento de una tragedia de tal magnitud que desestabiliza la psiquis, ellas son:

1. Negación: entendido como un mecanismo de defensa temporal, es como decir: ¡Esto no está pasando!, ¡No es cierto! o ¡Todo va a volver a ser como antes!

2. Ira: una vez que entendemos que la negación ya no puede continuar surgen sentimientos de rabia, ira, frustración, enojo, entre otras, muchas veces vemos a otros continuar la vida, y surgen el resentimiento y la envidia, proyectada en este sentido en otros.

3. Negociación: surge un sentimiento de esperanza en que todo puede revertirse o al menos retrasarse, es aferrarse a una idea para experimentar tranquilidad.

4. Depresión: surge cuando existe seguridad de que ya nada volverá a ser igual, se pierde la esperanza y aparece la tristeza y el llanto. Muchas personas se mantienen en esta fase no pudiendo ver "luz de esperanza", centrándose en la pérdida solamente, surgiendo lo que se llama Duelo Patológico desencadenando una Depresión propiamente tal.

5. Aceptación: cuando la tristeza puede dar paso a la paz y comprensión, recordando la situación/el ser querido con mayor tranquilidad y equilibrio psicológico, aceptando el cambio y continuando con mayor objetividad hacia adelante.

Cada una de estas fases pueden ser o no sucesivas, así como no todas las personas que atraviesan un duelo las atraviesan, de ello depende de la naturaleza de la situación experimentada.

Si alguna persona cercana se encuentra en este proceso y ha tenido dificultades mayores en intensidad o tiempo a las esperadas (considerando que cada persona tiene un tiempo individual) es recomendable realizar una consulta con especialista, psicólogos o psiquiatras.








viernes, 6 de mayo de 2016

Mujeres y Madres hoy

Hoy comencé un nuevo trabajo, un trabajo con más riesgo, más inestable si se quiere ver de esa forma, algunos han pensado que será muy difícil, y que es mejor tener estabilidad antes que otra cosa. Qué cosa buscaba yo? TIEMPO, menos tiempo de viaje entre la casa y el trabajo, lo que permite más tiempo en casa, con las niñas, más tiempo para ir al colegio a distintas actividades, más tiempo para la perrita que queda en el día sola, más tiempo para llevarlas al doctor, a una plaza, o sólo para verlas jugar. Sacrificando estabilidad económica en pos de estabilidad emocional. Pero el costo es alto, dejar la certidumbre para lanzarse sin saber dónde va una a caer, cuesta sí, y se necesita de apoyo, de sostén emocional para soportar la caída libre.

Hoy también leía un artículo de la Revista YA de El Mercurio, "Malas Madres", hace tiempo había visto en facebook algunos artículos y comentarios, puedo estar de acuerdo con muchos comentarios y opiniones que allí se exponen, en especial con los que ayudan a liberar la culpa, la infinita culpa de las madres por "no estar", la autora del blog lo llama "no llegar", no llegar a la casa a tiempo, no llegar al colegio a tiempo, en fin.... estar con la sensación constante de estar atrasada y no llegar realmente, pesada carga que se nos ha impuesto desde los tiempos en que las madres salimos a trabajar, pero es también una carga que nosotras hemos puesto sobre nuestros hombros, queremos ser perfectas madres, dueñas de casa y trabajadoras, lo cual es un estándar imposible de poder alcanzar. Muchas mujeres critican a otras por "dejar a los hijos solos", por "trabajar muchas horas fuera de casa", pero también a aquellas que por suerte (llámese destino) se quedan en casa al cuidado de los hijos, ejerciendo la maternidad a tiempo completo, a ellas se les llama dueñas de casa, se les envidia por el tiempo libre para "ir al supermercado, para ir al gimnasio o de compras", pero también se les critica porque se dice que los hijos van a crecer y ellas quedarán sin "una vida propia", sin haber "realizado sus sueños" o postergándose en pos de la crianza.  "Porque sí y porque no" van a existir críticas y culpas, de nosotras, de la sociedad, de lo que se espera "ser" o "hacer".

Me gustaría que existiera mayor libertad para aceptar la opción de cada madre, sin tanta opinión entrometida, que sólo genera más culpa. Pero es también es responsabilidad de los medios sociales, de los blogs de crianza, de facebook, de los empleadores, de la sociedad en general, que emite mandatos de lo que "debería ser" una madre perfecta. Me llama la atención que se diga que una mujer debe tener tiempo para sí misma y salir con sus amigas un viernes por la noche, dejando de lado la culpa por dejar a los niños en casa pese a no haberlos visto durante el día, y la que no lo hace es muchas veces enjuiciada por sus congéneres, quizás la opción es justamente no salir, quedarse a jugar, ver una película infantil por octava vez, estar en casa en pijama puede ser también reparador para la psiquis femenina luego de una semana de trabajo fuera y dentro de casa. La idea no es defender una u otra postura, es respetar cada opción. Los mandatos son los que limitan la libertad de ser y hacer.

En vez de pedir madres perfectas debemos pedir madres suficientemente buenas, con errores, con culpas, con alegrías, con la conciencia para reparar cuando nos equivocamos, para criar a un niño seguro debemos permitirnos ser de la mejor forma que podamos ser, sólo aceptándonos las unas a las otras vamos a generar una tribu que apoya y acoge.

lunes, 22 de febrero de 2016

Adolescencia y conductas de riesgo delictual, transición hacia la vida adulta

La adolescencia es un término que se usa para delimitar una etapa de la vida, de acuerdo a un criterio cronológico abracaría entre los 10 y los 20 años aproximadamente, aunque otros criterios hablan de las condiciones económicas, sociales y personales para definir esta etapa.

La revisión bibliográfica indica que esta etapa se caracteriza por una serie de cambios rápidos y significativos, que van desde los aspectos físicos hasta los psicológicos más profundos. En este sentido se enfatizan los rasgos de personalidad que han estado en formación durante la niñez, dejando al joven en un estado de vulnerabilidad emocional y psicológica para que desarrolle una serie de conductas que pueden llamarse de riesgo, para él o para otros. Es sabido que existe una mayor impulsividad y baja tolerancia a la frustración, lo que puede llevar a comportamientos extremos, donde los pares pueden validar esta actitud o promover conductas desafiantes hacia las estructuras que buscan colocar límites y normas, sea a nivel familiar como a nivel social.

En este sentido aumenta la vulnerabilidad a desarrollar conductas de riesgo, que antes no estaban, como son el consumo de drogas en forma experimental, deserción escolar, conductas antisociales o violentas entre otras.

De acuerdo a algunos estudios sobre adolescentes, se estima que las conductas violentas en los jóvenes han aumentado en la última década (Alarcón, P. et al. 2005), lo cual disminuye la probabilidad de un normal ajuste psicológico a las funciones que se están desarrollando. Considerando la realidad social en donde se desenvuelven actualmente los jóvenes, un ambiente globalizado, con internet en la palma de sus manos a todo momento y hora, teniendo acceso a realidades y contenidos de gran nivel de violencia, para lo cual la mente adolescente no estaría preparada.

Muchas son las preguntas que se hacen respecto de porqué los adolescentes cometen infracciones y más aún qué los lleva a la edad adulta mantener este tipo de conductas. Las respuestas son variadas, desde la constitución biológica, las experiencias de abuso o negligencia, los pares, el entorno social con algunas de ellas.

Una investigación llevada a cabo en España (Loeber, Farrington y Redonodo, 2001), indica que en un bajo número los niños que han sido catalogados como problemáticos se acaban convirtiendo en delincuentes de carrera, sin embargo también encontraron que muchos adolescentes con conductas delictuales dejan de cometer infracciones hacia fines de la adolescencia y adultez, asociándolo a una disminución de la impulsividad y por ende al aumento de la capacidad de autocontrol que lograrían desarrollar.

Otra investigación del año 2000 (Sobral, Romero, Luengo y Marzoa en Loeber, Farrington y Redonodo, 2001) logró identificar algunos factores de riesgo asociados a la conducta infractora en la adolescencia, entre ellos la falta de apego con los padres, la mala relación con estos adultos y con otros familiares como los hermanos, las prácticas educativas inadecuadas y fracaso escolar, grupo de pares negativos y variables de personalidad como altos grados de impulsividad. Otras características que se han logrado identificar en jóvenes con estas conductas indican que el policonsumo de drogas y las familias con otros miembros con antecedentes delictuales también aumentarían la probabilidad de comisión de delitos y que estos se mantengan en la vida adulta, asimismo un porcentaje no menor habría pasado por centros de internación de menores. Muchos investigadores coinciden en que los adolescentes que comienza a delinquir en forma temprana, aquellos con mayor número de comisión de delitos y aquellos que han usado la violencia en sus delitos tendrían una mayor probabilidad de continuar en la vida adulta con comportamiento infractor.

En cuanto al tipo de delito, que aumenta el riesgo de mantener la conducta delictiva en la edad adulta se encuentran la posesión de drogas y posesión de armas, por sobre la pertenencia a pandillas o grupos de pares negativos en la adolescencia (Rosenfeld et al. 2012).

¿Qué podría explicar entonces la transición de la conducta delictiva desde la adolescencia hasta la vida adulta?

Lober, Farrington y Redondo (2011) identifican diez factores que podrían explicar esta transición, los cuales se detallan a continuación:

1. Diferencias individuales en edades tempranas en el autocontrol
 
2.      Niveles de maduración cerebral
 
3.      Cambios a nivel cognitivo, como por ejemplo los asociados a la toma de decisiones de cambio de conducta
 
4.      Factores de riesgo a nivel conductual como conducta antisocial versus factores protectores como aislamiento social
 
5.      Factores sociales de riesgo y de protección como son la familia y la escuela
 
6.      Enfermedades mentales o bien el uso y abuso de sustancias ilícitas
 
7.      Circunstancias de la historia vital, como establecer una pareja o tener un trabajo
 
8.      Contexto situacional de ciertos hechos delictivos específicos, como lugar del delito o las rutinas del individuo
 
9.      El barrio donde habita el adolescente
      
      10. Respuesta de entidades de justicia juvenil

Así es como podríamos observar que la presencia de factores de riesgo sumado a la motivación antisocial que presente el adolescente es como se va a ir configurando un adulto con conductas infractoras. Esto lo plantea el Modelo del Triple Riesgo Delictivo (Redondo, 2008), donde se explica que esta motivación antisocial de una persona sería el resultado de ciertos riesgos personales sumado a carencias en el apoyo prosocial que reciba esa persona, se puede tomar en consideración además las oportunidades delictivas a las que el adolescente se puede ver expuesto.

Por lo tanto resulta de gran importancia identificar los factores de riesgo socio delictual al que se expone un adolescente, de modo de poder intervenir en forma temprana sobre ellos, evitando así la cronicidad de las conductas delictivas.

Dentro de las intervenciones tempranas que más se han utilizado se encuentran las intervenciones que se realizan en la infancia, entregando apoyo a las madres o padres en la crianza de los hijos, lo cual promueve el estilo de apego seguro entre cuidador e hijo, además de promover estilos de crianza positivos, así como protege al niño de posibles negligencias o abusos que pudiesen afectar su desarrollo emocional.

Otro factor protector que se ha visto útil en reducir las conductas de riesgo delictual en adolescentes y que disminuyen la tasa de delincuencia en la edad adulta, son las redes educacionales y comunitarias, en este sentido, capacitar a profesores y otros agentes educativos en pos de mejorar el acceso a la educación, pero también en promover prácticas de convivencia, salud mental, actividades recreativas y deportivas desde los centros escolares abriéndose las posibilidades de pertenecer a áreas comunitarias desde la adolescencia, podría reducir la probabilidad de consumo de sustancias ilícitas, involucramiento con grupo de pares negativos etc.

Existen también algunos programas terapéuticos específicos que se basan en la intervención familiar directa del joven que ha cometido infracciones a la ley que han obtenido buenos resultados reduciendo la probabilidad de cometer nuevos delitos así como de llegar a la vida adulta sin este comportamiento. Entre ellos destacan el programa de Terapia Multisistémica (MST), el Tratamiento enfocado a supervisar el proceso de crianza (TFC) y la Terapia Familiar Funcional (FFT) (Lober, Farrington y Redondo, 2001), estas terapia se basan en el enfoque familiar para cambiar pautas de conducta infractora de los jóvenes, interviniendo en un corto periodo de tiempo, pero de forma intensiva, con visitas domiciliarias y contacto frecuente vía telefónica. Lo cual implica mantener a profesionales altamente capacitados y entrenados en ciertas habilidades específicas, teniendo ello un alto costo económico asociado, haciendo difícil la masificación de dichos programas.

En conclusión, existen varios estudios que han logrado identificar ciertos factores de riesgo de aparición y mantención de comportamiento delictivos, lo cuales debiesen ser considerados al momento de desarrollar políticas públicas en la intervención de jóvenes delincuentes, evitando la cronicidad de éstas hacia la vida adulta. Un enfoque capaz de  disminuir la probabilidad de que adolescentes mantengan una conducta delictiva en la edad adulta debiese incorporar una intervención temprana  a la vez que preventiva con los padres o cuidadores, también destinar recursos a las escuelas y centros comunitarios, donde se intervenga a la familia completa y no sólo destinada al enfoque individual. 





Bibliografía:
1. Adolescencia y Salud Print versión. vol.1 n.2 San José Jan. 1999 “El desarrollo psicológico en la adolescencia: las transformaciones en una época de cambios”. Lic.  Dina Krauskopof
  
2. Psykhe, 2005 Vol 14 n°1, 3-16. Estilos de personalidad y desadaptación social durante la adolescencia. Paula Alarcón, Eugenia Vinet y Sonia Salvo, Universidad de La Frontera.
3. Rolf Loeber, David Farrington y Santiago Redondo, revista española de investigación criminológica.  Monografía 1, Número 9 (2011) www.criminología.net “La transición desde la delincuencia juvenil a la delincuencia adulta”

4. Rosenfeld, R., White, H., Esbensen, F.-A. (2012). Special categories of serious and violent offenders: Drug dealers, gang members, homicide offenders, and sex offenders. En R. Loeber, & D. Farrington (Eds.), From Juvenile Delinquency to Adult Crime: Criminal Careers, Justice Policy and Prevention (pp. 14-46). Oxford: Oxford University Press, en prensa.

5. Redondo, S. (2008). Individuos, sociedades y oportunidades en la explicación y prevención del delito: Modelo del Triple Riesgo Delictivo (TRD). Revista Española de Investigación Criminológica, Artículo 7, N. 6. (Accesible en: www.criminologia.net).


6. Alarcón, P.; Vinet, E.; Salvo, S. (2005) |Psykhe Vol. 14, N°1, 3-16 “Estilos de personalidad y desadaptación social durante la adolescencia”. 

viernes, 15 de enero de 2016

10 razones para entender la polémica del bebé en el congreso

Sin duda los mayores protagonistas de la jornada de la nueva constitución de las Cortes fueron Carolina Bescansa (diputada de Podemos) y su bebé.
Hay muchas opiniones al respecto pero debido a muchos factores éstas pueden verse sesgadas. Pero hay diez cuestiones que debemos saber para entender la polémica sobre este hecho:
  1.  “Que se coja la baja.”
    La baja por maternidad en España es una vergüenza de 16 semanas de duración. Por lo tanto no, Carolina no es que no se haya cogido la baja, es que su bebé tiene ya seis meses, por lo que ya no tiene derecho a ello.
  2. “Que salga a dar el pecho cada tres horas.”
    A demanda significa siempre y cuando el bebé pida pecho ya sea hambre, sed, sueño, o aburrimiento de tanto criticón. (A demanda, Chacón, no cada tres horas) por lo tanto, no puede dejarlo fuera con la cuidadora o en la guardería porque un bebé de esa edad que toma pecho lo mismo pide cada dos horas que cada dos minutos.
  3. “Que de biberón”
    Carolina dijo que su hijo no cogía el biberón, pero la verdad, meter biberón cuando puedes seguir dando el pecho, que es lo mejor y además no interfiere en que desarrolle su trabajo con normalidad, no es necesario.
  4. “Que lo deje en la guardería”
    Hay una cosa que se llama exogestación, y es la necesidad del bebé de adaptarse de el hábitat natural, o sea, su madre, al medio exterior y ser consciente de que no es una prolongación de su mamá, sino un ser individual que dura unos nueve meses.
    Ya sabemos que hay guardería en el Congreso, pero es que el bebé está mejor con su madre. Y os aseguro que si el bebé pudiese hablar, elegiría estar con su madre en un cuchitril antes que en la guardería más maravillosa del mundo.
  5.  “Pues que no trabaje”
    Ya, ¿y quien somos nosotros para decidir eso? Hay políticas de primera línea que no han disfrutado de la baja maternal porque preferían volver a trabajar y no se las criticó tanto. Además, hacernos elegir a las mujeres entre ser madres o seguir con nuestra carrera profesional es totalmente injusto.
    Estoy de acuerdo, una policía, una mecánica, una cirujana… no pueden llevar a sus bebés a sus trabajos porque no es seguro, pero las que sí pueden… ¿por qué no? De toda la vida se ha llevado a los hijos a cuestas (porteando) al campo, por ejemplo, porque no existían guarderías.
  6. “Pero es injusto que unas puedan seguir con su carrera y otras no”  Pues sí, totalmente. Por ello, volviendo al punto uno, lo que deberíamos tener son bajas maternales decentes en las que podamos criar a nuestros bebés y además estar tranquilas de no perder nuestro puesto de trabajo o ascender.
  7.  “Pero si es todo postureo”
    Es posible. Es posible que haya sido sólo por llevarse la atención. Pero aún así, era totalmente necesario para abrir el debate sobre conciliación que se ha dado gracias a este hecho.
  8.  “Es que los de Podemos son así” 
    No tiene nada que ver con colores políticos, sencillamente porque no es la primera vez que vemos a un bebé en un sitio como el Congreso, y las ideologías de sus madres eran variopintas.
  9. “Pues qué incoherencia con su programa electoral”
    Pues sí. Si lo recordamos, Podemos promovía en su programa la educación gratuita de 0 a 3 años.
    Pero yo confío, confío en que viviendo en sus propias carnes que los bebés no quieren guarderías sino estar con sus madres, reconsideren sus propuestas.
  10.  ¿Entonces qué hacemos?
    Luchar. Luchar por unas leyes que permitan que podamos elegir si queremos trabajar o si queremos quedarnos en casa, en definitiva, que nos den opciones para conciliar de verdad.
http://asesorasdelactanciaonline.com/2016/01/14/10-razones-para-entender-la-polemica-del-bebe-en-el-congreso/