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lunes, 26 de septiembre de 2016

Sobre el duelo...

En nuestra sociedad no se habla de la muerte, se teme y se evita. Por ello cuando sucede la muerte de un ser querido nos cuesta mucho enfrentarla. Podemos usar una serie de mecanismos para defendernos de ese dolor, algunos con más éxito, otros no tanto.

Pero el duelo no es exclusivo de las personas que sufren la muerte de alguien cercano; podemos incluir aquí una enfermedad terminal, cambios de amigos, trabajo, casa, separación o divorcio, etc. Todo lo que involucra un cambio de estado donde existe la sensación de pérdida del estatus se podría definir como un duelo.

Como tal, un duelo provoca una serie de sentimientos, rabia, tristeza, envidia, frustración... Todos ellos son muchas veces condenados en nuestra sociedad. Por lo que resulta muy difícil sentirlos, enfrentarlos y superarlos. Superar un duelo no significa dejar atrás a la persona querida/situación perdida sino que significa aceptar en paz y armonía el nuevo estatus personal.

Elizabeth Kubler-Ross, psiquiatara y escritora suizo-estadounidense, famosa por sus trabajos en el área del duelo y otros más; señala que existen una serie de etapas para el enfrentamiento de una tragedia de tal magnitud que desestabiliza la psiquis, ellas son:

1. Negación: entendido como un mecanismo de defensa temporal, es como decir: ¡Esto no está pasando!, ¡No es cierto! o ¡Todo va a volver a ser como antes!

2. Ira: una vez que entendemos que la negación ya no puede continuar surgen sentimientos de rabia, ira, frustración, enojo, entre otras, muchas veces vemos a otros continuar la vida, y surgen el resentimiento y la envidia, proyectada en este sentido en otros.

3. Negociación: surge un sentimiento de esperanza en que todo puede revertirse o al menos retrasarse, es aferrarse a una idea para experimentar tranquilidad.

4. Depresión: surge cuando existe seguridad de que ya nada volverá a ser igual, se pierde la esperanza y aparece la tristeza y el llanto. Muchas personas se mantienen en esta fase no pudiendo ver "luz de esperanza", centrándose en la pérdida solamente, surgiendo lo que se llama Duelo Patológico desencadenando una Depresión propiamente tal.

5. Aceptación: cuando la tristeza puede dar paso a la paz y comprensión, recordando la situación/el ser querido con mayor tranquilidad y equilibrio psicológico, aceptando el cambio y continuando con mayor objetividad hacia adelante.

Cada una de estas fases pueden ser o no sucesivas, así como no todas las personas que atraviesan un duelo las atraviesan, de ello depende de la naturaleza de la situación experimentada.

Si alguna persona cercana se encuentra en este proceso y ha tenido dificultades mayores en intensidad o tiempo a las esperadas (considerando que cada persona tiene un tiempo individual) es recomendable realizar una consulta con especialista, psicólogos o psiquiatras.








domingo, 30 de marzo de 2014

¿Cómo enfrentar un trastorno de ansiedad de separación en la sala de clases?


Algunas de las estrategias pedagógicas que se pueden realizar para trabajar sobre la ansiedad de separación son permitir a los padres entrar al colegio y permanecer por pequeños periodos de tiempo con él, hasta que tome confianza con los compañeros y profesores.

Por otro lado, y ante la presencia de síntomas gastrointestinales u otros, es imprescindible consultar con su pediatra, quien descartará la presencia de cualquier enfermedad orgánica. Los padres deberán reconocer que han mantenido al niño demasiado atado a ellos, y regresarlo cuanto antes al colegio, pues cada día que transcurre en casa hará más difícil su adaptación.

Alguno de los padres deberá acompañarlo hasta el salón de clases, inclusive podrá permanecer allí un breve período de tiempo. Una vez en el aula, probablemente se calmará y ejecutará bien sus funciones.

En algunos casos extremos será necesario modificar el horario de llegada a la escuela, cambiar de maestra o de colegio.

Si su niño solicita irse a casa con el pretexto de sufrir dolor abdominal u otros síntomas, deberá ser atendido por la enfermera escolar, quien determinará si sus molestias son reales o ficticias, en cuyo caso deberá regresarlo a clases a la brevedad.

En caso de que el niño llame telefónicamente desde el colegio, el padre se debe resistir a sus súplicas y no ir a buscarlo. Esto puede resultar contraproducente.