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sábado, 19 de abril de 2014

Cómo enfrentar la esquizofrenia en lo escolar?


Todos los esfuerzos deben estar abocados a la detección temprana del trastorno, pudiendo para ello identificar la sintomatología característica del trastorno esquizofrénico. Ante lo cual volvemos a recalcar la importancia de la observación de los alumnos a nuestro cuidado, asimismo, debemos conocer en profundidad las características particulares de cada uno de ellos, para poder detectar a tiempo, no sólo esta patología, sino que la amplia gama revisada a lo largo del semestre.

 

Es fundamental estar atentos a las dificultades más conductuales del trastorno, así como a las alteraciones del lenguaje, las cuales se hacen más notorias en los primeros años de escolaridad de un menor.

 

En el caso de los adolescentes, se debe ser muy precavido para actuar de forma inmediata, ante señales de alerta, ante las cuales se debe acudir al consejo de profesores, para la discusión del caso, mostrando las distintas apreciaciones de los profesores, para luego acudir a los padres, quienes tienen la obligación de llevar a su hijo a un centro especializado en trastornos mentales severos como la esquizofrenia. Dependiendo del tratamiento seguido será la intervención a seguir.

 

En caso de tener a un adolescente bajo la supervisión y control médico, debemos mantener la estructura normal del funcionamiento de la sala de clases, así como de sus reglas y normas. Pero la principal intervención se da en el área de la comunicación e integración con el grupo de pares.

 

Para ello, se facilitarán las actividades recreativas y de esparcimiento, permitiéndole al joven actuar con libertar bajo la atente supervisión del docente. De igual modo se debe favorecer la expresión artística del menor, en las áreas de artes y manualidades, las que ofrecen un momento de distracción y permiten la comunicación y expresión de sentimientos e ideas.

 

Del mismo modo que para las otras patologías, nunca se debe etiquetar al menor con su trastorno, en especial para evitar la discriminación por parte de sus compañeros. Asimismo, nunca el profesor debe perder la paciencia o gritar a estos alumnos, hay que fomentar un buen modelo de acción y comportamiento, manteniendo un enfoque comprensivo del trastorno en vez de un punitivo.

domingo, 13 de abril de 2014

adicciones entre los alumnos


Para iniciar el tratamiento de una persona que consume drogas ilícitas es necesario saber cuál es el problema de esa persona, es decir, cuáles son las características del consumo y los principales factores que pueden estar implicados en dar complicación a la situación y cuáles contribuyen a su recuperación.

Hay enormes diferencias entre quien consume en forma esporádica, recreacional y mantiene actividades normales, incluida una sólida red familiar y social, en comparación con quien ha desarrollado un hábito de consumo diario, con características de dependencia, con evidente daño en su situación personal, familiar y social.

Ante todo, lo que se debe hacer es la prevención, para ello es posible desarrollar una estrategia en conjunto con otros profesores, como parte de la política escolar, respecto del uso de drogas y estupefacientes.

Para las estrategias de prevención se debe tener en cuenta que ésta debe ser temprana, es decir, comenzar a establecer diálogos con los alumnos, desde pequeños, ojalá antes de los 10 años, promoviendo una visión general del tema. Para ello ud. como profesor debe conocer en profundidad la patología de la adicción y las características del consumidor, evitando llegar a la adolescencia sin haber intervenido en el tema.

Si se detecta que un alumno ha comenzado a consumir drogas o alcohol, se debe realizar una intervención junto con el establecimiento educacional, incluyendo a los padres del menor, solicitando la evaluación por parte de un profesional especializado en el tema, el cual se encargará del tratamiento específico de la patología.

En resumen, es mejor prevenir que curar, por lo que tenga siempre presente el tema de las adicciones, tanto con sus alumnos como con los apoderados, de modo de facilitar el diálogo y la apertura al tema, siendo éste de atención constante por parte de las autoridades del colegio.

Con respecto a la agresividad, debemos tener en cuenta las señales de alerta de compañeros del menor afectado. Sus conductas son el mejor indicador de que algo está sucediendo con el alumno, ante lo cual se deberá intervenir con estrategias de cooperación, colaboración y trabajo en equipo entre los  mismos compañeros, fomentando las redes sociales. Del mismo modo es necesario promover la aparición de líderes positivos, que estimulen con el ejemplo al menor agresivo.

Del mismo modo, se establecen procedimientos similares para las dos patologías, a saber, Trastorno Oposicionista Desafiante y Trastorno Disocial.

sábado, 12 de abril de 2014

Trastorno disocial en la sala de clases


El trastorno disocial ya nos indica que por los comportamientos que esta teniendo el menor, lo en un principio fue un trastorno de conducta paso a un trastorno oposicionista desafiante y a ahora se ha tornado en un a dificultad mayor. Cuando notemos que los comportamientos de nuestro alumno se enmarquen  en la conductas o características de este trastorno, lo que podemos hacer como profesores es relativamente escaso, no podemos hacer frente a esto solos, y muchas veces los padres ya se han visto superados.

Muchas veces estos menores ya tienen problemas en distintos contextos, sea en el colegio, o en la casa, con amigos y preferentemente con la autoridad. La mayoría ya está en situación de ser suspendidos o expulsados o con una historia de comportamientos inadecuados.

Estos menores están en una línea de riesgo, ya que están a punto de ser “abandonados por el sistema”, ya nadie sabe que hacer con ellos. El profesor deberá atender a esto, informando a los padres para que tomen cartas en el asunto y le den la ayuda profesional necesaria y deberán comprometerse todas las personas que rodeen al menor.

En primer lugar, hay que seguir las indicaciones das anteriormente, como por ejemplo, no entrar en la dinámica del menor y mantener un comportamiento docente comprometido y controlado. Estos menores generan sensaciones de rabia, de molestia y “ganas de retarlos o reprenderlos”, esto sólo nos indica el grado de trastorno que presenta el menor, si nos enganchamos con esto y actuamos emocionalmente daremos señales de perder el control de la situación. Es importante que el profesor siempre esté informado respecto de la naturaleza de los problemas de sus alumnos para que su visión abarque un campo de visión mayor y reconozca que tras un comportamiento perturbador hay un origen profundo.

No es nada sencillo interactuar con un menor que tenga este tipo de comportamientos, generalmente no responden a nuestros avances y generan sensaciones de impotencia. Por lo tanto lo que nos queda por hacer es:

Reconocer las dificultades del menor y el origen de sus problemas

No engancharnos con su dinámica de comportamiento

Ser concientes de los que nos provoca emocionalmente y profesionalmente el menor y usar esto como indicaciones útiles para ser utilizadas en beneficio del alumno

No desafiarlo, porque el alumno rápidamente aceptara el desafió, por ejemplo, no lo hagas o te saco de la sala, y el alumno dice ¡sáqueme, me da lo mismo¡

Mantener una actitud ecuánime frente a sus comportamientos

Activar los mecanismos de ayuda del establecimiento escolar (generalmente escasos)

Nunca se olvide de mantener una actitud de respeto al alumno y de buena voluntad hacia él

Informar a los padres e involúcralos

No actuar solos, sino colaborativamente con los profesores o estructuras escolares asociadas (UTP, Orientación, por ejemplo).

Buscar ayuda y asesoramiento profesional.

*Generalmente estos menores ya están con problemas de malas juntas o han agotado todas las instancias de ayuda. Pero aún así siempre mantengamos la actitud de ayuda hacia el alumno, ya que estos alumnos tienen en su repertorio historias reiteradas de rechazo y de abandono.

viernes, 11 de abril de 2014

Un trastorno oposicionista en clases


Un trastorno de conducta oposicionista desafiante, es el comportamiento que nos indica que un trastorno de conducta se ha agravado y ha evolucionado en algo un poco más arraigado en la conducta del menor. Es decir, sus conductas perturbadoras han pasado a formar parte del repertorio del menor y de su imagen personal. Estos menores generan gran impacto en su entorno y en sus relaciones sociales, generalmente se observa un gran deterioro de todas las áreas y es un menor al cual cuesta llegar con la ayuda, es decir, él necesita de nuestro apoyo, pero él está en oposición y con una actitud cerrada, oposicionista, frente a cualquier estrategia que se quiera adoptar, son muy resistentes al cambio.

Esto se debe a que generalmente el menor ha encontrado en este tipo de conductas un refugio a sus necesidades, la cuales no han sido escuchadas y ya no le quedan estrategias ni herramientas para ser de otra manera.


Un profesor frente a estas situaciones debe nuevamente tratar de comprender el origen de la situación, que en este caso redunda en una estructura familiar o social que ha marcado el comportamiento del menor, por lo tanto se escapa un poco de las manos del profesor. Frente a estos comportamientos y a estos alumnos debemos entender qué le sucede, el origen y la dinámica del comportamiento, pero no podemos hacer frente a esto de manera solitaria, es de esperar que las personas a cargo del menor, sean los padres, y los profesores, en este caso como colegio, actúen de manera conjunta frente a esta situación y por lo general requiera de apoyo profesional.

La estrategia en sí sería, que no se le refuerce la conducta negativa, por medio de retos o descalificaciones, sino por el contrario se premie verbalmente cualquier conducta positiva en él.

No mirarlo cuando presente la conducta disruptiva, no significa ignorarlo, significa no entrar en la dinámica y me mantengo firme frente a esta situación.

Reconozca las situaciones que más generan alteración del comportamiento

Reconozca cuáles son las virtudes del menor y muéstreselas. Generalmente estos menores no saben qué aspectos positivos tienen, o que pueden desenvolverse de otra manera, porque su comportamiento está muy arraigado en ellos.

Invite o involucre a los padres en su estrategia para contar con ellos.

Trabaje en colaboración con su equipo de profesores, por medio de ellos usted sabrá cómo es en otras clases o compartir otras visiones o ampliar su campo de acción al poner al tanto a su equipo, podrá recibir ayuda u otras opiniones.

Informe a los padres y busque su compromiso y recurra a profesionales de ser necesario

Un menor con este comportamiento reiterado de oposición y desafiante a su autoridad puede dejar en entre dicho su autoridad, por lo tanto debe tomar medidas disciplinarias adecuadas y no perder la compostura o el control de la situación, ya que generalmente estos menores pueden provocar cierta actitud de los profesores que va en desmedro del mismo alumno y en perjuicio de la dinámica escolar del aula. Son niños que frente a una actividad o indicación siempre tienden a decir no o a oponerse por oponerse, por lo tanto, vaya integrándolo de manera adecuada al grupo y no permita conductas que dañen a otros. Así como tampoco permítase usted ensañarse con él, hay que respetar, ser respetuoso y darse a respetar.


 

domingo, 6 de abril de 2014

Consejos para problemas de conducta en niños y adolescentes


Los trastornos de conducta tienen una presencia importante en los establecimientos educacionales y son causa de alteraciones a nivel de la sala de clases, perturbando la dinámica de enseñanza aprendizaje, generar problemas entre los compañeros, para la disciplina, para la labor en si misma del profesor y para el mismo alumno que puede ver deteriorado su rendimiento y adecuación al entorno social.

 

Como ya hemos dicho es importante determinar las causas de este comportamiento que puede ser perturbador, ver en qué situaciones o contextos se puede presentar, ya que no es lo mismo si esta situación se presenta sólo en la sala de clases, que si estuviese presente en una o más contextos, por ejemplo, casa, entre amigos y en la sala de clases. Esto determina la forma en que actuaremos.

 

Generalmente los menores con problemas de conducta reciben de parte del colegio la ayuda que ellos estén preparados para brindar, es decir, el menor recibe la ayuda dependiendo de los canales o redes que el establecimiento tenga para él. En la mayoría de los casos no se atiende a las reales necesidades del alumno y lo que se hace es una seguidilla de plazos o anotaciones que pueden resultar en una suspensión o expulsión, cuando se han agotado las instancias escolares, por lo tanto se aplica el reglamento y el menor queda fuera del sistema escolar.

 

El profesor a cargo frente a los problemas conductuales deberá adoptar la estrategia de acercarse al problema de manera comprensiva y determinar los factores o variables que incidan en el mismo. De ese modo podrá planificar su proceder.

 

Los niños con problemas de conducta generan una situación de indisciplina dentro de la sala de clases, ese es el primer objetivo a enfrentar. No permita que las conductas del menor sean, celebradas por los demás compañeros, es decir, que reciban una aprobación social, de esa manera la conducta que en un principio era reforzada por las respuestas de sus compañeros ya no lo serán más. De igual manera usted deberá analizar su conducta para saber en qué medida su aprobación o rechazo del alumno, es decir su relación con ese alumno, mantiene o fomenta esa conducta. Por ejemplo puede usted fomentar que un alumno se porte mal, al retarlo constantemente. Se ha visto que los profesores generalmente frente a un alumno con mal comportamiento es etiquetado y se le asocia una imagen y es constantemente reprendido por sus profesores, lo que es un primer error, dado que la conducta por lo general tiene a incrementarse.

 

Hay que entender la dinámica de la situación. En primer lugar entender que quizás la conducta del menor sea una forma de llamar la atención o de pedir ayuda de manera indirecta. Piense usted como se sentiría si frente a una necesidad suya la gente reaccionara con rabia o lo retaran, nada agradable verdad.

 

sábado, 5 de abril de 2014

Autoestima y autoconcepto en el colegio


Para trabajar con un niño con baja autoestima y pobre Autoconcepto se puede enfocar la intervención pedagógica en la estimulación del niño por medio de reforzadores inmediatos, por ejemplo una carita feliz o estrellita en un diario mural con horario del curso semanalmente, de modo de entregarle un premio cada vez que realice una actividad bien, o cuando intente hacerla. Asimismo se le entregará un rol especial dentro de la sala de clases, encargándole algunas tareas simples y que sea capaz de realizar de acuerdo a su edad y etapa de desarrollo.

En el caso de adolescentes, se les debe conversar frecuentemente, para brindar confianza y seguridad en el profesor, de modo de poder hablar de sus preocupaciones y poder juntos realizar una estrategia para superar su problema, lo cual reafirma su autoestima, en la medida que es partícipe de sus dificultades, pero también tome conciencia de su potencialidades, cualidades positivas y habilidades para distintas áreas de desarrollo.

Como en todos los trastornos del área revisada, se debe proteger al niño o adolescente de las burlas y comentarios negativos acerca de su problema, sin ser sobreprotegido, se debe procurar un clima de respeto mutuo entre él y sus compañeros, de modo de evitar una sobre exposición del menor en el colegio.

Trastrono depresivo en la infancia y el colegio

El tratamiento de la depresión infantil ante todo debe ser individualizado, adaptado a cada caso en particular y a la fase del desarrollo que se encuentra el niño, en base a: su funcionamiento cognitivo, su maduración social y su capacidad de mantener la atención.

Debe además involucrar de una manera activa a los padres, y realizar intervenciones hacia el entorno del niño (familiar, social y escolar).

El tratamiento se divide en tratamiento de fase aguda y fase de mantenimiento.
El tratamiento en Fase Aguda, incluye: Psicológico, Farmacológico y Combinado.

Las Terapias Psicológicas más utilizadas son:

• Cognitivo-Conductual: se basa en la premisa de que el paciente deprimido tiene una visión distorsionada de sí mismo, del mundo y del futuro. Tales distorsiones contribuyen a su depresión y pueden identificarse y tratarse con esta técnica.

• Conductual: se basa en la aplicación de técnicas de modificación conductual, manejo adecuado de situaciones, etc.

 • Familiar.

 • Grupal y de Apoyo.

El Tratamiento Farmacológico se basa en el uso de drogas como:

• Antidepresivos Tricíclicos, para lo cual se requiere un EEG basal, y mediciones de tensión arterial, frecuencia cardiaca y peso.

• Los Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina ISRS, son en la actualidad los más utilizados, por su eficacia, aparente bajo perfil de efectos colaterales, baja letalidad por sobredosis y fácil administración una vez al día.

El Tratamiento Combinado, que incluye fármacos y terapias psicológicas, ha demostrado ser lo más adecuado en la actualidad.

Así mismo, el Tratamiento en Fase de Mantenimiento va a depender del estado clínico del paciente, su funcionamiento intelectual, su sistema de apoyo, la presencia o no de estresores ambientales y su respuesta al tratamiento.

Durante el periodo de clases se debe animar al niño con actividades lúcidas, de entretención, donde interactúe con sus pares. Del mismo modo, se debe reforzar cada vez que el menor presente una buena conducta, en el caso de que su conducta típica sea de rabietas y berrinches. Así no se le prestará la suficiente atención cuando está en esa fase, pero se le reforzará inmediatamente cuando mejore su estado. Finalmente se le estimulará haciéndolo partícipe de la clase, dirigiendo a un grupo, repartiendo pruebas o trabajos, la idea central es que ocupe un lugar importante en la sala de clases y para el profesor.

domingo, 30 de marzo de 2014

¿Fobias en la sala de clases?

El procedimiento pedagógico a seguir en caso de las fobias es similar al utilizado para la ansiedad y miedos en la infancia, se le debe brindar seguridad al niño, confianza para hablar y para expresar su temor.

En el caso de las fobias simples o específicas, se le debe dar un poco de tiempo para que ésta evolucione hasta remitir, presentando atención a cualquier signo que indique gravedad del cuadro. Se le expondrá gradualmente al objeto temido, mediante dibujos, cuadros, etc. y se comentará en grupo las percepciones de lo visto, así el niño podrá identificar qué elementos son comunes de ser temidos y cuáles no lo son, por ejemplo temor a los payasos.

Para la fobia escolar se sigue un procedimiento similar al de la ansiedad de separación, se le pide a los padres que junto al profesor, realicen un recorrido por la sala de clases, por el colegio y las salas de multiuso, para que tome familiaridad con el lugar, luego se le presentan a otros profesores y trabajadores del colegio, recordándole que puede acudir a ellos en caso de angustia. Del mismo modo, se permitirá que el niño acuda a las primeras clases con sus padres, uno o ambos, y que este permanezca en la sala de clases por un periodo de tiempo que se irá acortando gradualmente.

También se le puede explicar que sólo lo acompañarán en los recreos o tiempos de distracción, para progresivamente dejarlo solo. Asimismo, se puede cambiar el horario de llegada a clases, la cual se puede retrasar por algunas horas, para acercarse poco a poco de la hora real de entrada al colegio.

Dentro de la sala de clases se debe estimular al menor a que participe de las actividades, las cuales serán lúdicas de preferencia, poco estructuradas en términos de reglas, pero delimitadas en espacio físico. Promoviendo la participación de todos los alumnos en dichas actividades. Por último se le debe dar tiempo para que tome confianza en el ambiente escolar, y que de a poco descubra que no es una situación amenazante.

Finalmente, para las fobias sociales, se debe trabajar en la autoestima del menor, prestándole atención a los pequeños actos que realice bien, reforzándolo cada vez que termine una tarea o responda una pregunta, de ese modo se puede practicar individualmente entre profesor y alumno una o dos preguntas que se harán en clases, anticipándole la respuesta correcta, de modo de que cuando se haga la pregunta al curso él sepa la respuesta, alentándolo a levantar su mano y responder, reforzando positivamente el hecho, quizás no en público, pero por lo menos en privado.


En todo caso, el profesor debe representar una figura cercana, de contención y que brinde seguridad, por lo que su tono de voz debe ser acorde con la fobia del niño nunca gritarle a él o sus compañeros, ni tener explosiones de otro tipo con colegas. 

¿Cómo enfrentar un trastorno de ansiedad de separación en la sala de clases?


Algunas de las estrategias pedagógicas que se pueden realizar para trabajar sobre la ansiedad de separación son permitir a los padres entrar al colegio y permanecer por pequeños periodos de tiempo con él, hasta que tome confianza con los compañeros y profesores.

Por otro lado, y ante la presencia de síntomas gastrointestinales u otros, es imprescindible consultar con su pediatra, quien descartará la presencia de cualquier enfermedad orgánica. Los padres deberán reconocer que han mantenido al niño demasiado atado a ellos, y regresarlo cuanto antes al colegio, pues cada día que transcurre en casa hará más difícil su adaptación.

Alguno de los padres deberá acompañarlo hasta el salón de clases, inclusive podrá permanecer allí un breve período de tiempo. Una vez en el aula, probablemente se calmará y ejecutará bien sus funciones.

En algunos casos extremos será necesario modificar el horario de llegada a la escuela, cambiar de maestra o de colegio.

Si su niño solicita irse a casa con el pretexto de sufrir dolor abdominal u otros síntomas, deberá ser atendido por la enfermera escolar, quien determinará si sus molestias son reales o ficticias, en cuyo caso deberá regresarlo a clases a la brevedad.

En caso de que el niño llame telefónicamente desde el colegio, el padre se debe resistir a sus súplicas y no ir a buscarlo. Esto puede resultar contraproducente.

domingo, 23 de marzo de 2014

Qué hacer en la sala de clases? Parte 2


Todos estos son elementos de apoyo importantes en esa atmósfera que debe rodear el proceso de enseñanza – aprendizaje. Por otro lado, esas actitudes proporcionan modelos que los alumnos imitarán y los aprenderán como repuestas a situaciones que los afecten para bien o para mal.

Es básico que el profesor conozca a sus alumnos, por lo que cualquier conducta anormal en él deberá ser observada por un tiempo, para luego intervenir. Desde luego, no es el profesor quien se encargará de diagnosticar a un alumno con patología psicológica, por lo que ante cualquier síntoma extraño deberá reunirse con el orientador, psicólogo o psicopedagogo del establecimiento educacional, planteándole las observaciones hechas al alumno. Dependiendo de esta conversación, es que se llamará a los padres a una citación, con ellos y en presencia del profesional especializado se le expondrán los síntomas observados en el menor, demostrándoles que él posee un problema y que debe ser objeto de evaluación y eventual tratamiento psicoterapéutico.

En dicha reunión se determinará la necesidad de realizar una evaluación externa, ante lo cual los padres deberán comprometerse a llevar al niño a un centro de atención psicológico, especializado en el trato con niños o adolescentes. Luego de realizada la evaluación, el psicólogo o psiquiatra encargado enviará al colegio un informe psicológico, el cual contendrá los ítems más importantes para la escuela, en él además se incluirán algunas sugerencias para ser seguidas por los profesores dentro de la sala de clases.

Una vez que el niño se ha diagnosticado con cierto trastorno, el profesor deberá citar a los padres nuevamente y realizar una retroalimentación del problema del niño, explicando la patología, sus causas y cómo el colegio va a apoyar al menor en su tratamiento.

qué hacer en la sala de clases? Parte 1


Antes de desarrollar las estrategias pedagógicas debemos hablar de cómo el profesor debe desempeñarse ante un alumno con dificultades.

Considerando que el objetivo de una orientación es llegar a los alumnos, encontramos que las personas que están más cerca de ellos son los profesores. De acuerdo al nivel escolar en el cual se desempeñen tienen la oportunidad de alternar con mayor o menor número de alumnos, lo que les permite apreciar las características particulares de la población escolar.

Cualquiera que posea un concepto moderno y humanista de la educación comprenderá que la calidad de la relación psicológica que establezca el profesor con su alumno influirá en que el proceso enseñanza – aprendizaje logre los resultados propuestos. En el fondo, lo que se señala como funciones de orientación, no es más que una atención inteligente de este proceso, ya que a través de la enseñanza de la asignatura, se establece en la sala de clases una interacción con los alumnos, como individuos y como grupo curso, lo que determina la calidad de la relación psicológica que se tendrá con ellos, y que es, por así decirlo, el telón de fondo en que se realiza la intervención del profesor en el proceso de enseñanza – aprendizaje.

El conocimiento del alumno como individuo, sus capacidades y limitaciones, reacciones ante distintas situaciones o a aspectos positivos y negativos del medio ambiente que pudieran influir en él, permitirán al profesor buscar las formas de establecer una mejor comunicación y lograra también un mejor aprendizaje, como asimismo, distinguir, en un momento determinado, la conducta normal y anormal del alumno.

Estos son algunos de los elementos que requieren que le profesor sea un observador comprensivo e inteligente, lo que le permitirá crear una buena calidad de relación psicológica con sus alumnos.

Por otro lado, la calidad de la comunicación con el grupo le permitirá crear una atmósfera en la sala de clases que favorezca el aprendizaje y el desarrollo personal y social de sus alumnos. Un ambiente de clases adecuado permite una manifestación espontánea y natural de los niños y jóvenes, quienes, libres de tensiones innecesarias, logran que sus capacidades se demuestren sin inhibiciones, promoviendo un aprendizaje completo. Este problema se relaciona con lo que en la escuela se denomina disciplina.

Al hablar de la atmósfera de la sala de clases, se dice que hay aspectos que contribuyen a promover una ambiente saludable, que permite hacer un uso positivo de la ansiedad. La calidad de la relación psicológica es un factor fundamental, pero hay otros que influyen directa o indirectamente y que deben ser considerados. Entre ellos se encuentran la voz y las actitudes corporales del profesor.

La voz puede ser usada para producir ansiedad o para calmarla, y el manejo de la ansiedad es un aspecto importante en el aprendizaje.

El exceso de ansiedad inhibe, y hasta paraliza, aunque un grado de ansiedad medido, puede ayudar al estudiante a preocuparse más de su aprendizaje.

Las actitudes corporales juegan, un papel importante en la generación de un ambiente favorable en la sala de clases. Las actitudes corporales del profesor reflejan distintos estados de ánimo. Un profesor permanentemente tenso, comunica tensión; uno deprimido y desinteresado de su tarea, comunica mala disposición y aburrimiento, en tanto que el que se mantiene tranquilo y relajado transmite tranquilidad y equilibrio; el que se muestra optimista, comunica buena disposición.