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lunes, 5 de diciembre de 2016

Comportamientos desafiantes en los niños....

En algunas ocasiones los niños y niñas pasan por etapas de alto conflicto con adultos, en especial con aquellos que representan autoridad para ellos, como son profesores, padres, abuelos o personas que cuidan de ellos. 

Ante una conducta desafiante de la autoridad, donde el niño o niña desea hacer lo que él quiere, o bien se muestra rencoroso o "siempre están enojados", se debe averiguar qué le sucede, en primer lugar observando las variables que pueden estar afectando su humor y conducta; por ejemplo dificultades reales con un docente, con sus pares (estar sufriendo bullying), etc, de modo de poder controlar estos factores y así disminuir su malestar general. 

Sin embargo si ello no es suficiente podemos intervenir dentro de la familia con reglas más concretas y claras, además de los siguientes consejos:

Mantenerse calmado, ante todo, ser firme, pero sin perder el control teniendo claro qué se necesita del niño o niña, pero si de todos modos está a punto de perder el control es mejor retirarse con unos minutos, respirar profundo y luego volver con él, evitando así confrontación mayor. 

Del punto anterior se desprende el no caer en una escalada de poder, no hay nada peor que querer demostrarles que usted "es el que manda", ello sólo hace aumentar la frustración suya y el enojo del niño o niña. 

Se deben evitar los gritos, ello sólo autoriza a que su hijo o hija comience también a gritar y a ambos los lleva a la pérdida del control.

y por último, no olvidar que todos los niños y niñas (y por cierto todos lo necesitamos) es recomendable reforzar las conductas positivas, aportando al desarrollo de una autoestima sana, prestando mayor atención a lo positivo que a lo negativo, evitando hacer un juicio que los encasille como "niños problema". 

Si observa otras dificultades en su hijo o hija, es mejor pedir ayuda a un profesional, que pueda orientar de mejor forma los pasos a seguir para apoyar al niño y a la familia en general, o bien poder determinar si su conducta tiene otra causa que no ha sido identificada y que pudiese estar desencadenando la conducta desafiante. 

martes, 28 de julio de 2015

Sobre el apego....

El apego establece tres cosas en la persona:

El sentido básico de auto- valoración y auto-confianza/ seguridad en uno mismo
El apego seguro comunica repetidamente al niño que el mundo es seguro, y que tiene la capacidad de superar el estrés/angustia.
2) La habilidad de reconocer y tolerar sentimientos o emociones negativas y saber manejar la adversidad de manera sana.
Problemas con la regulación de emociones son la raíz para los trastornos.
3) La habilidad de formar relaciones interpersonales sanas.
Empatía, compasión y intimidad tienen sus raíces en al apego temprano. 

Trastorno del Apego

El sistema de apego se activa y sustenta por el contacto entre un recién nacido y sus padres.  El sistema se desarrolla en mamíferos para paliar la separación física después del nacimiento.

• Falta de contacto físico, demasiados cambios en los cuidadores tempranos y/o separación muy traumática afectará la función del sistema de apego:
-Retraso general en el desarrollo emocional y social (inteligencia no afectada)
-Desarrollo desigual
-Nivel de funcionamiento general inestable (regresión)
-Insensibilidad frente a los límites y fronteras sociales y personales (relación intrusiva y contacto indiscriminado)
-”Tú existes solo cuando estás presente”
- Escasa representación interna del cuidador, falta de constancia del objeto.
-Ve a los demás como la causa, el niño no tiene conciencia de su propio impacto en el ambiente .

- Problemas con la regulación de la intensidad emocional (se sobreexcita, se pone furioso, etc, etc, etc.)

sábado, 5 de abril de 2014

Trastrono depresivo en la infancia y el colegio

El tratamiento de la depresión infantil ante todo debe ser individualizado, adaptado a cada caso en particular y a la fase del desarrollo que se encuentra el niño, en base a: su funcionamiento cognitivo, su maduración social y su capacidad de mantener la atención.

Debe además involucrar de una manera activa a los padres, y realizar intervenciones hacia el entorno del niño (familiar, social y escolar).

El tratamiento se divide en tratamiento de fase aguda y fase de mantenimiento.
El tratamiento en Fase Aguda, incluye: Psicológico, Farmacológico y Combinado.

Las Terapias Psicológicas más utilizadas son:

• Cognitivo-Conductual: se basa en la premisa de que el paciente deprimido tiene una visión distorsionada de sí mismo, del mundo y del futuro. Tales distorsiones contribuyen a su depresión y pueden identificarse y tratarse con esta técnica.

• Conductual: se basa en la aplicación de técnicas de modificación conductual, manejo adecuado de situaciones, etc.

 • Familiar.

 • Grupal y de Apoyo.

El Tratamiento Farmacológico se basa en el uso de drogas como:

• Antidepresivos Tricíclicos, para lo cual se requiere un EEG basal, y mediciones de tensión arterial, frecuencia cardiaca y peso.

• Los Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina ISRS, son en la actualidad los más utilizados, por su eficacia, aparente bajo perfil de efectos colaterales, baja letalidad por sobredosis y fácil administración una vez al día.

El Tratamiento Combinado, que incluye fármacos y terapias psicológicas, ha demostrado ser lo más adecuado en la actualidad.

Así mismo, el Tratamiento en Fase de Mantenimiento va a depender del estado clínico del paciente, su funcionamiento intelectual, su sistema de apoyo, la presencia o no de estresores ambientales y su respuesta al tratamiento.

Durante el periodo de clases se debe animar al niño con actividades lúcidas, de entretención, donde interactúe con sus pares. Del mismo modo, se debe reforzar cada vez que el menor presente una buena conducta, en el caso de que su conducta típica sea de rabietas y berrinches. Así no se le prestará la suficiente atención cuando está en esa fase, pero se le reforzará inmediatamente cuando mejore su estado. Finalmente se le estimulará haciéndolo partícipe de la clase, dirigiendo a un grupo, repartiendo pruebas o trabajos, la idea central es que ocupe un lugar importante en la sala de clases y para el profesor.

lunes, 10 de febrero de 2014

Influencia de la familia y la escuela en la depresión

La familia es el entorno más inmediato de cualquier niño, y en sus cuidados y atención se basa la posibilidad de supervivencia, la cual no sólo es física sino psicológica, ya que desde el nacimiento hasta los tres años, el niño desarrolla todos los elementos básicos con los que más tarde va a construir su vida futura, el lenguaje, los afectos, hábitos, motivaciones, etc.

El apego que la madre y el hijo establezcan mutuamente, constituye el vehículo de una adecuada integración social y personal – psicológica del niño. Los apegos inseguros se han relacionado con todo tipo de problemas de conducta y con depresión, así como su contraparte el apego seguro, es la meta ideal  de prevención de la aparición de depresión infantil. Del mismo modo la depresión materna aparece claramente definida como una de los factores de riesgo asociados a la aparición de depresión en un niño.

Cuando el niño crece también son indispensables para su normal desarrollo emocional las buenas relaciones con los padres. Los expertos claramente han señalado cómo las malas relaciones entre padres e hijos son la causa específica de muy diversos problemas infantiles, entre ello las depresión.

En relación con la familia, se ha estudiado que el lugar dentro del sistema fraternal que ocupa un niño lo hace más susceptible a desarrollar trastornos de tipo emocional, en especial los hermanos intermedios. Por lo que los padres han de prestar especial atención a la construcción de la autoestima adecuada y autoeficacia en el niño, así como incentivar la capacidad de afrontamiento y manejo adecuado de la frustración, a modo de prevención de la depresión en el niño.

En cuanto a la escuela, se sabe que la localización precoz de cualquier deficiencia de aprendizaje en un niño y su pronta solución para lograr una situación de progreso normal y aceptable, eliminado la posibilidad de trastornos afectivos que conlleven a la aparición de depresión en el alumno.

Muchos autores han relacionado la depresión infantil con el grado de rendimiento escolar, unas veces considerándolo como causa y otras como efecto de la depresión. De hecho un niño deprimido puede descender su ejecución en la escuela, pero también puede comenzar sus síntomas depresivos por un fracaso académico. De allí radica la importancia de una buena evaluación y seguimiento por parte del maestro para detectar estos cambios en el alumno.

A modo de conclusión, en la actualidad la existencia de la depresión infantil es un hecho comúnmente aceptado por la comunidad científica especializada, por lo que ha cobrado gran importancia su estudio y tratamiento. Algunos han llegado a denominar a la depresión como la enfermedad del siglo XXI.

Por qué se produce la depresión infantil?


Generalmente, las causas de la depresión son una combinación de factores biológicos, genéticos, ambientales y sociales, los cuales intervienen en diferentes proporciones para desatar o agudizar esta enfermedad psicológica.

 

Si bien la depresión puede desarrollarse por distintas causas, hay niños que están más expuestos a sufrirla debido al ambiente en que viven. De ese nodo, es posible que un niño desarrolle la enfermedad porque uno de los progenitores tiene depresión u otro tipo de trastorno mental, también puede ser producto de una desorganización familiar, como la separación de los padres o la muerte de un ser querido. Otros factores son situaciones escolares adversas y negativas, como ser objeto de la burla de los compañeros.

 

En la actualidad se admite la compleja interacción entre lo biológico y lo social, como base para la aparición de las conductas normales y patológicas. Pero, es necesario que se de cierta vulnerabilidad personal, familiar y ambiental para dar lugar a la aparición de una conducta depresiva. En el caso de los niños se necesita de una vulnerabilidad biológica, personal, social y demográfica.




 

sábado, 1 de febrero de 2014

Trastorno de ansiedad de separación


Generalmente, los niños que sufren ansiedad o angustia de separación son remitidos al psicólogo por sus padres, es una de las causas frecuentes de consulta, y los mismos padres se dan cuenta de la anormalidad de los síntomas, preocupándose por la resistencia del hijo a ser separado de ellos.


La separación forma parte de la existencia humana, el afrontamiento de las pérdidas, ya sea transitorio o definitivo, es una experiencia constante en el proceso de desarrollo vital. Desde la infancia hasta la ancianidad cada persona está obligada necesariamente a decir adiós muchas veces.


La característica esencial del trastorno de ansiedad de separación es una ansiedad excesiva superior a lo esperado en niños del mismo nivel de desarrollo, que puede llevar al pánico, ante la separación real o incluso anticipada del hogar o de las personas con quienes el niño se encuentra más vinculado emocionalmente. Siendo bastante frecuente, alrededor de un 4% de los niños y adolescentes lo presentan. La duración debe ser al menos de cuatro semanas seguidas presentando los síntomas, con inicio antes de los 18 años, estando incluso presente en menores de 6 años.


Los niños más pequeños exhiben un comportamiento de sombra o lapa con la persona con quien establecen el vínculo, que por lo general es la madre. Incluso no pudiendo separarse de ella dentro del mismo hogar, siguiéndola por toda la casa. En esas situaciones donde se genera la ansiedad, amenazan e incluso realizan ademanes suicidas anticipándose a la separación con dicha figura.


Cuando están separados de las personas con las que mantienen un vínculo estrecho afectivo, los niños y adolescentes suelen preocuparse en exceso por miedos a accidentes o enfermedades que pueden afectar a las personas queridas o incluso a ellos mismos.


Dependiendo de la edad puede manifestarse el trastorno asociado a otros miedos específicos como miedo a animales, monstruos, oscuridad, fantasmas, ladrones, secuestradores, accidentes de tránsito y otras situaciones de peligro para la familia, siendo recurrentes las preocupaciones acerca de la muerte, lo que manifiesta además en terrores nocturnos.


Al alejarse del hogar o de las personas con quienes mantiene este vínculo estrecho, pueden manifestar de modo frecuente el retraimiento social, apatía, tristeza y dificultades para concentrarse en el juego o en le trabajo escolar.


En el Trastorno de Ansiedad por Separación es frecuente la resistencia a ir a la escuela, evitando ir al colegio, el niño manifiesta quejas somáticas acerca de síntomas físicos imprecisos, como dolor de estómago o de cabeza, además de presentar rabietas, llanto y otras conductas para llamar la atención de los padres y evitar la separación temida.


Suele suceder que este Trastorno aparezca luego de un periodo prolongado de vacaciones o de un periodo de enfermedad en el cual el niño no ha asistido a la escuela por un tiempo y ha recibido los cuidados y protección de parte de las figuras de su hogar. Es más frecuente durante el inicio de las clases a principios de cada año.


En niños pequeños el inicio del trastorno suele ser agudo, para luego transformarse en crónico, en el caso de los adolescentes en cambio el inicio es más gradual, pero más intenso, grave y de peor pronóstico.


En resumen, podemos decir que el Trastorno de Ansiedad de Separación se hace manifiesto en cualquier situación en donde el niño es separado de sus padres, o por la figuras de vinculo cercano. Si bien el problema no está circunscrito a una situación específica, suele ir asociado al rechazo a ir a la escuela.
 

La ansiedad de separación sucede normalmente durante una fase del desarrollo del niño, comenzando en la última mitad del primer año de vida y dura hasta los quince o veinte meses, declinando al tercer año. Ahora bien, cuando dicho fenómeno está totalmente ausente, se infiere igualmente un trastorno de vinculación, ya que se da una incapacidad del niño de vincularse normalmente con figuras cercanas.

La diferencia entre las respuestas de ansiedad al separarse de los padres que son normales para el curso del desarrollo y el Trastorno de Ansiedad por Separación reside, entre otros, en la frecuencia, intensidad y duración del malestar del niño, así como la alteración que produce en el funcionamiento cotidiano de la familia.

viernes, 31 de enero de 2014

Trastorno de ansiedad en la infancia, ansiedad y miedos


La ansiedad y los miedos son fenómenos universales que forman parte del entramado del desarrollo humano. Así, el miedo a la separación, la timidez social, el miedo al fracaso, el miedo a la oscuridad, a los animales o a las pesadillas, forman parte de los problemas cotidianos de la infancia.

 
Los conceptos, ansiedad, miedo, angustia y estrés han sido utilizados de manera distinta por las personas y los especialistas en salud mental. El miedo es una emoción producida por un peligro inminente y presente, por ello se encuentra estrechamente ligado a los estímulos que lo generan, por su parte la ansiedad hace referencia a la anticipación de un peligro venidero, indefinible e imprevisible, siendo la causa más vaga y menos comprensible para la persona. Así entendido, la ansiedad ha sido definida como miedo sin objeto, mientras el miedo es considerado como la ansiedad ante un estimulo determinado.
 

Los miedos constituyen una respuesta de activación fisiológica normal provocada por hechos nocivos o amenazantes, que capacita al organismo para reaccionar ante un peligro. Así son respuestas adaptativas que permite el niño adquirir habilidades para enfrentarse a situaciones peligrosas o nocivas. Por lo que se puede afirmar que son instintivos y universales, sin aprendizaje previo.

 
Aunque la ansiedad cumple una función de activación que facilita la capacidad de respuesta de la persona ante los peligros, cuando es excesiva en frecuencia, intensidad y duración, o aparece asociada a estímulos que no representan una amenaza real para la persona, produce alteraciones en el funcionamiento del sujeto y se considera patológica. Es en estos casos cuando se considera un Trastorno de Ansiedad.

 
De acuerdo a lo anterior, es clave poder determinar en qué punto es apropiado redefinir estos síntomas como trastornos emocionales. Algunos criterios que pueden esclarecer las diferencias con: la cronicidad, es decir, que perdura por un tiempo prolongado, la intensidad de los síntomas, la interferencia en el funcionamiento e interferencia con el proceso de desarrollo psicológico de la persona.