1.
Sintonizar con el estado mental del niño: sintonizar se relaciona con un nivel
mucho más profundo que con el “empatizar”, dado que esto último hace referencia
a “ponerse en el lugar del otro”. No obstante en “sintonizar” se relaciona no
sólo con empatizar, sino con hacer un tipo de conexión que permite el darse
cuenta de lo que el otro necesita en ese momento. Por ejemplo, si Amanda,
comienza repetitivamente a acercarse a un adulto para llamar su atención, lo
importante no es llamarle la atención por esto sino más bien entender porqué lo
hace. Es decir, el buscar repetitivamente a una persona mayor, se relaciona más
bien con la necesidad de seguridad. Por tanto, entender la emoción que un niño
puede tener para la realización de una conducta en particular y pensar cuál es
el tipo de necesidad asociada a esa acción. En este sentido, la contención
podría ser una solución para abordar este tipo de situaciones. Para esto es
importante observar lo que les ocurre y así identificar lo que necesitan. Para
sintonizar con el estado mental de un niño idealmente se debe estar tranquilo y
tener la apertura necesaria para resonar lo que les pasa.
Este es un blog hecho por una psicóloga clínica, pensando en un espacio dedicado a los padres y madres que necesitan orientación en temas cotidianos para resolver dificultades de sus hijos, además de brindar un espacio de reflexión para personas que requieran de un profesional.
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lunes, 31 de diciembre de 2018
miércoles, 12 de febrero de 2014
La familia y la autoestima
La autoestima, además es aprender a
querernos y respetarnos, es algo que se construye o reconstruye por dentro.
Esto depende, también, del ambiente familiar en el que estemos y los estímulos
que este nos brinda.

Por ejemplo, cuando existe
violencia intrafamiliar, se puede decir que las víctimas y los victimarios
poseen muy baja autoestima, ya que por un lado, la víctima es alguien al que
maltratan sin que ésta pueda poner límites y no se da cuenta de que está siendo
abusada. Por otro lado, los victimarios compensan lo inferior que se sienten,
maltratando y abusando, en este caso, de un familiar.
Muchas de las heridas emocionales
que tiene una persona, producidas en su niñez pueden causarnos trastornos
psicológicos emocionales y físicos (cáncer, úlceras, hipertensión, trastornos
cardíacos y alimentarios, problemas en la piel, depresiones, etc.), produciendo
dificultades en la vida de las mismas(conflictos serios en el trabajo,
disminución de la energía y de la capacidad creativa, relaciones matrimoniales
desastrosas, no poder hacer o conservar amigos, poco entendimiento con las
hijas e hijos).
Existen padres, madres, docentes o
cuidadores que humillan, desprecian, no prestan atención, se burlan o se ríen
del niño/a cuando pide ayuda, siente dolor, tiene un pequeño accidente,
necesita que lo defiendan, expresan miedo, piden compañía, se aferra buscando
protección, tiene vergüenza, etc.. Estas actitudes se completan con otras
totalmente opuestas, demostrándole al niño que es "querido y bonito"
creándole una gran confusión. Pero estas muestras de cariño son aparentes,
adjudicándole un rotulo a su identidad, que trae como consecuencia un peso
negativo en formación y en el desarrollo de sus capacidades.
En el momento en que la persona
afectada es adulta, transmitirá la humillación o el maltrato a personas más
pequeñas o vulnerables. Es una cadena hereditaria de abuso y poder, ya que el
desprecio y la vergüenza vivida en la infancia son la fuente de los problemas
que afectan en la vida adulta y los causantes de la baja autoestima.
La principal imagen y más
generalizada forma de violencia es el maltrato emocional. Hay muchas maneras
pasa asustar a un niño y hacerlo sentir culpable e intimidado, sin recurrir a
la violencia física. El niño o la niña se atormenta con pensamientos y
sentimientos que no pueden comunicar ni compartir con nadie y aprenden a
soportar el dolor y el silencio.
La autoestima y la comunicación
están muy relacionadas, porque según como se diga algo, el efecto será positivo
o negativo, de aprendizaje o de resentimiento, que se transmite desde la
infancia hacia el futuro. Por esta razón, se entiende que los padres y madres
que dañan la autoestima de sus hijos no siempre lo hacen intencionalmente, ya
que ellos fueron educados del mismo modo.
Cuando los padres quieren que sus
hijos reaccionen como ellos desean, suelen comportarse de maneras particulares.
Estas maneras pueden ser:
Mártires: controlan al niño
haciéndolo responsable de su sufrimiento y culpable por todo lo que pueda
querer o hacer que no le caiga bien a estos mártires, a quienes nada les viene
bien, y recurre a las quejas, los reproches, las lagrimas, las amenazas de que
les va a dar una ataque, etcétera.
- Ves como me sacrifico por ti y no
te importa-
- Dejé todo para criarte y me lo
pagas haciendo eso-
- ¿En qué nos equivocamos que nos
haces estas cosas?-
Dictadores: controlan al niño o la
niña atemorizándolos cuando hacen algo no autorizado, son estrictos y
amenazantes para que obedezcan y todo los enfurece. Condenado de manera
inapelable al niño, con burlas, gritos, despliegue de poder y dominación.
- Como podes ser tan estúpido/a,
como no te das cuenta de las cosas-
- Te avisé y ahora vas a ver lo que
te pasa por no obedecer-
- Yo no tengo que darte
explicaciones, lo haces porque te lo ordeno y punto-
A veces estos roles (mártir y
dictador) se combinan, se alternan y agregan mas confusión a los niños porque
también van acompañados con demandas o manifestaciones de cariño. Y si un hijo
llega a quejarse, a llorar o a reclamar por el trato que recibe puede volver a
ser juzgado, culpado y descalificado.

Según se hallan comunicado nuestros
padres con nosotros así van a ser los ingredientes que se incorporen a nuestra
personalidad, nuestra conducta, nuestra manera de juzgarnos y de relacionarlos
con los demás.
Esas voces quedan resonando dentro
de nosotros toda la vida. Por eso hay que aprender a reconocerlas y anular su
poder para que no nos sigan haciendo sufrir, para liberarnos de esos mandatos
distorsionados y para no volver a repetírselos a nuestros hijos e hijas.
Ninguna forma de maltrato es
educativa y ningún mensaje o comunicación que culpabiliza, critica, acusa,
insulta o reprocha es un buen estímulo para nadie. Y menos en la infancia,
cuando no hay posibilidades de defenderse, protegerse o entender que es la
impotencia y el desconocimiento de otras formas de trato lo que lleva a los
padres y madres a asumir ese papel de mártir o de dictador.
Lo primero que hay que entender es
que no podemos hacernos cargo toda la vida de los problemas que amargaron o
hicieron de nuestros padres y madres personas mártires o dictadoras. Basta con
empezar a investigar de que manera nos afectaron esas actitudes, para comenzar
a liberarnos de sus efectos y no repetir nada de esto con los propios hijos e
hijas, con nuestros alumnos, con cualquiera de nuestros chicos o chicas que
puedan estar a nuestro cuidado.
lunes, 10 de febrero de 2014
Influencia de la familia y la escuela en la depresión
La familia es el entorno más
inmediato de cualquier niño, y en sus cuidados y atención se basa la
posibilidad de supervivencia, la cual no sólo es física sino psicológica, ya
que desde el nacimiento hasta los tres años, el niño desarrolla todos los
elementos básicos con los que más tarde va a construir su vida futura, el
lenguaje, los afectos, hábitos, motivaciones, etc.
El apego que la madre y el hijo
establezcan mutuamente, constituye el vehículo de una adecuada integración
social y personal – psicológica del niño. Los apegos inseguros se han
relacionado con todo tipo de problemas de conducta y con depresión, así como su
contraparte el apego seguro, es la meta ideal
de prevención de la aparición de depresión infantil. Del mismo modo la
depresión materna aparece claramente definida como una de los factores de
riesgo asociados a la aparición de depresión en un niño.
Cuando el niño crece también son
indispensables para su normal desarrollo emocional las buenas relaciones con
los padres. Los expertos claramente han señalado cómo las malas relaciones
entre padres e hijos son la causa específica de muy diversos problemas
infantiles, entre ello las depresión.
En relación con la familia, se ha
estudiado que el lugar dentro del sistema fraternal que ocupa un niño lo hace
más susceptible a desarrollar trastornos de tipo emocional, en especial los
hermanos intermedios. Por lo que los padres han de prestar especial atención a
la construcción de la autoestima adecuada y autoeficacia en el niño, así como
incentivar la capacidad de afrontamiento y manejo adecuado de la frustración, a
modo de prevención de la depresión en el niño.
En cuanto a la escuela, se sabe que
la localización precoz de cualquier deficiencia de aprendizaje en un niño y su pronta
solución para lograr una situación de progreso normal y aceptable, eliminado la
posibilidad de trastornos afectivos que conlleven a la aparición de depresión
en el alumno.
Muchos autores han relacionado la
depresión infantil con el grado de rendimiento escolar, unas veces
considerándolo como causa y otras como efecto de la depresión. De hecho un niño
deprimido puede descender su ejecución en la escuela, pero también puede
comenzar sus síntomas depresivos por un fracaso académico. De allí radica la importancia
de una buena evaluación y seguimiento por parte del maestro para detectar estos
cambios en el alumno.
A modo de conclusión, en la
actualidad la existencia de la depresión infantil es un hecho comúnmente
aceptado por la comunidad científica especializada, por lo que ha cobrado gran
importancia su estudio y tratamiento. Algunos han llegado a denominar a la
depresión como la enfermedad del siglo XXI.
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Por qué se produce la depresión infantil?
Generalmente, las causas de la
depresión son una combinación de factores biológicos, genéticos, ambientales y
sociales, los cuales intervienen en diferentes proporciones para desatar o
agudizar esta enfermedad psicológica.
Si bien la depresión puede
desarrollarse por distintas causas, hay niños que están más expuestos a
sufrirla debido al ambiente en que viven. De ese nodo, es posible que un niño
desarrolle la enfermedad porque uno de los progenitores tiene depresión u otro
tipo de trastorno mental, también puede ser producto de una desorganización
familiar, como la separación de los padres o la muerte de un ser querido. Otros
factores son situaciones escolares adversas y negativas, como ser objeto de la
burla de los compañeros.
En la actualidad se admite la
compleja interacción entre lo biológico y lo social, como base para la
aparición de las conductas normales y patológicas. Pero, es necesario que se de
cierta vulnerabilidad personal, familiar y ambiental para dar lugar a la
aparición de una conducta depresiva. En el caso de los niños se necesita de una
vulnerabilidad biológica, personal, social y demográfica.
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viernes, 31 de enero de 2014
Trastorno de ansiedad en la infancia, ansiedad y miedos
La
ansiedad y los miedos son fenómenos universales que forman parte del entramado
del desarrollo humano. Así, el miedo a la separación, la timidez social, el
miedo al fracaso, el miedo a la oscuridad, a los animales o a las pesadillas,
forman parte de los problemas cotidianos de la infancia.
Los
conceptos, ansiedad, miedo, angustia y estrés han sido utilizados de manera
distinta por las personas y los especialistas en salud mental. El miedo es una
emoción producida por un peligro inminente y presente, por ello se encuentra
estrechamente ligado a los estímulos que lo generan, por su parte la ansiedad
hace referencia a la anticipación de un peligro venidero, indefinible e
imprevisible, siendo la causa más vaga y menos comprensible para la persona.
Así entendido, la ansiedad ha sido definida como miedo sin objeto, mientras el
miedo es considerado como la ansiedad ante un estimulo determinado.
Los
miedos constituyen una respuesta de activación fisiológica normal provocada por
hechos nocivos o amenazantes, que capacita al organismo para reaccionar ante un
peligro. Así son respuestas adaptativas que permite el niño adquirir
habilidades para enfrentarse a situaciones peligrosas o nocivas. Por lo que se
puede afirmar que son instintivos y universales, sin aprendizaje previo.
Aunque la
ansiedad cumple una función de activación que facilita la capacidad de
respuesta de la persona ante los peligros, cuando es excesiva en frecuencia,
intensidad y duración, o aparece asociada a estímulos que no representan una
amenaza real para la persona, produce alteraciones en el funcionamiento del
sujeto y se considera patológica. Es en estos casos cuando se considera un
Trastorno de Ansiedad.
De
acuerdo a lo anterior, es clave poder determinar en qué punto es apropiado
redefinir estos síntomas como trastornos emocionales. Algunos criterios que
pueden esclarecer las diferencias con: la
cronicidad, es decir, que perdura por un tiempo prolongado, la intensidad de los síntomas, la
interferencia en el funcionamiento e interferencia con el proceso de desarrollo
psicológico de la persona.
viernes, 23 de julio de 2010
Inteligencia y Capacidad Emocional
Primitivamente nuestras emociones nos proporcionaban claves para la supervivencia, el miedo nos ayuda a protegernos del peligro, la isa ayuda a enfrentar obstáculos en pos de lo que necesitamos, por ejemplo. Sin embargo hemos evolucionado y con ello la sociedad de la que somos parte, haciéndose necesaria una nueva capacidad de regulación emocional, que nos permita comprender qué sentimos y qué sienten los demás en alguna situación determinada.
Esto es especialmente válido en los niños, donde las capacidades relacionadas con las emociones se convierten en un tesoro valioso para el futuro personal y social.
Cualidades como el optimismo, la persistencia y la automotivación forman parte de lo que se llama inteligencia emocional. El coeficiente emocional no se basa en el grado de inteligencia de un niño, sino en lo que se denomina carácter o características de la personalidad. Estas capacidades y esta inteligencia emocional puede llegar a ser más importante en el éxito en la vida que un coeficiente intelectual elevado.
La inteligencia emocional describe una serie de cualidades emocionales importantes para lograr el éxito, entre las que se encuentran el respeto, la cordialidad, la simpatía, la empatía, la independencia, la expresión y comprensión de los sentimientos, la capacidad de adaptación, la capacidad para resolver problemas interpersonales, la persistencia, el control de las propias emociones negativas y la amabilidad. De este modo, la inteligencia emocional es un subconjunto de la inteligencia social que contiene a la capacidad para controlar y comprender los sentimientos y emociones propios y ajenos, usando además esta información para guiar el pensamiento y las conductas posteriores. Aunque no es posible medir fácilmente estas características sí pueden ser reconocidas en los niños a través de sus acciones.
Esto es especialmente válido en los niños, donde las capacidades relacionadas con las emociones se convierten en un tesoro valioso para el futuro personal y social.
Cualidades como el optimismo, la persistencia y la automotivación forman parte de lo que se llama inteligencia emocional. El coeficiente emocional no se basa en el grado de inteligencia de un niño, sino en lo que se denomina carácter o características de la personalidad. Estas capacidades y esta inteligencia emocional puede llegar a ser más importante en el éxito en la vida que un coeficiente intelectual elevado.
La inteligencia emocional describe una serie de cualidades emocionales importantes para lograr el éxito, entre las que se encuentran el respeto, la cordialidad, la simpatía, la empatía, la independencia, la expresión y comprensión de los sentimientos, la capacidad de adaptación, la capacidad para resolver problemas interpersonales, la persistencia, el control de las propias emociones negativas y la amabilidad. De este modo, la inteligencia emocional es un subconjunto de la inteligencia social que contiene a la capacidad para controlar y comprender los sentimientos y emociones propios y ajenos, usando además esta información para guiar el pensamiento y las conductas posteriores. Aunque no es posible medir fácilmente estas características sí pueden ser reconocidas en los niños a través de sus acciones.
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