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lunes, 26 de septiembre de 2016

Sobre el duelo...

En nuestra sociedad no se habla de la muerte, se teme y se evita. Por ello cuando sucede la muerte de un ser querido nos cuesta mucho enfrentarla. Podemos usar una serie de mecanismos para defendernos de ese dolor, algunos con más éxito, otros no tanto.

Pero el duelo no es exclusivo de las personas que sufren la muerte de alguien cercano; podemos incluir aquí una enfermedad terminal, cambios de amigos, trabajo, casa, separación o divorcio, etc. Todo lo que involucra un cambio de estado donde existe la sensación de pérdida del estatus se podría definir como un duelo.

Como tal, un duelo provoca una serie de sentimientos, rabia, tristeza, envidia, frustración... Todos ellos son muchas veces condenados en nuestra sociedad. Por lo que resulta muy difícil sentirlos, enfrentarlos y superarlos. Superar un duelo no significa dejar atrás a la persona querida/situación perdida sino que significa aceptar en paz y armonía el nuevo estatus personal.

Elizabeth Kubler-Ross, psiquiatara y escritora suizo-estadounidense, famosa por sus trabajos en el área del duelo y otros más; señala que existen una serie de etapas para el enfrentamiento de una tragedia de tal magnitud que desestabiliza la psiquis, ellas son:

1. Negación: entendido como un mecanismo de defensa temporal, es como decir: ¡Esto no está pasando!, ¡No es cierto! o ¡Todo va a volver a ser como antes!

2. Ira: una vez que entendemos que la negación ya no puede continuar surgen sentimientos de rabia, ira, frustración, enojo, entre otras, muchas veces vemos a otros continuar la vida, y surgen el resentimiento y la envidia, proyectada en este sentido en otros.

3. Negociación: surge un sentimiento de esperanza en que todo puede revertirse o al menos retrasarse, es aferrarse a una idea para experimentar tranquilidad.

4. Depresión: surge cuando existe seguridad de que ya nada volverá a ser igual, se pierde la esperanza y aparece la tristeza y el llanto. Muchas personas se mantienen en esta fase no pudiendo ver "luz de esperanza", centrándose en la pérdida solamente, surgiendo lo que se llama Duelo Patológico desencadenando una Depresión propiamente tal.

5. Aceptación: cuando la tristeza puede dar paso a la paz y comprensión, recordando la situación/el ser querido con mayor tranquilidad y equilibrio psicológico, aceptando el cambio y continuando con mayor objetividad hacia adelante.

Cada una de estas fases pueden ser o no sucesivas, así como no todas las personas que atraviesan un duelo las atraviesan, de ello depende de la naturaleza de la situación experimentada.

Si alguna persona cercana se encuentra en este proceso y ha tenido dificultades mayores en intensidad o tiempo a las esperadas (considerando que cada persona tiene un tiempo individual) es recomendable realizar una consulta con especialista, psicólogos o psiquiatras.








viernes, 6 de mayo de 2016

Mujeres y Madres hoy

Hoy comencé un nuevo trabajo, un trabajo con más riesgo, más inestable si se quiere ver de esa forma, algunos han pensado que será muy difícil, y que es mejor tener estabilidad antes que otra cosa. Qué cosa buscaba yo? TIEMPO, menos tiempo de viaje entre la casa y el trabajo, lo que permite más tiempo en casa, con las niñas, más tiempo para ir al colegio a distintas actividades, más tiempo para la perrita que queda en el día sola, más tiempo para llevarlas al doctor, a una plaza, o sólo para verlas jugar. Sacrificando estabilidad económica en pos de estabilidad emocional. Pero el costo es alto, dejar la certidumbre para lanzarse sin saber dónde va una a caer, cuesta sí, y se necesita de apoyo, de sostén emocional para soportar la caída libre.

Hoy también leía un artículo de la Revista YA de El Mercurio, "Malas Madres", hace tiempo había visto en facebook algunos artículos y comentarios, puedo estar de acuerdo con muchos comentarios y opiniones que allí se exponen, en especial con los que ayudan a liberar la culpa, la infinita culpa de las madres por "no estar", la autora del blog lo llama "no llegar", no llegar a la casa a tiempo, no llegar al colegio a tiempo, en fin.... estar con la sensación constante de estar atrasada y no llegar realmente, pesada carga que se nos ha impuesto desde los tiempos en que las madres salimos a trabajar, pero es también una carga que nosotras hemos puesto sobre nuestros hombros, queremos ser perfectas madres, dueñas de casa y trabajadoras, lo cual es un estándar imposible de poder alcanzar. Muchas mujeres critican a otras por "dejar a los hijos solos", por "trabajar muchas horas fuera de casa", pero también a aquellas que por suerte (llámese destino) se quedan en casa al cuidado de los hijos, ejerciendo la maternidad a tiempo completo, a ellas se les llama dueñas de casa, se les envidia por el tiempo libre para "ir al supermercado, para ir al gimnasio o de compras", pero también se les critica porque se dice que los hijos van a crecer y ellas quedarán sin "una vida propia", sin haber "realizado sus sueños" o postergándose en pos de la crianza.  "Porque sí y porque no" van a existir críticas y culpas, de nosotras, de la sociedad, de lo que se espera "ser" o "hacer".

Me gustaría que existiera mayor libertad para aceptar la opción de cada madre, sin tanta opinión entrometida, que sólo genera más culpa. Pero es también es responsabilidad de los medios sociales, de los blogs de crianza, de facebook, de los empleadores, de la sociedad en general, que emite mandatos de lo que "debería ser" una madre perfecta. Me llama la atención que se diga que una mujer debe tener tiempo para sí misma y salir con sus amigas un viernes por la noche, dejando de lado la culpa por dejar a los niños en casa pese a no haberlos visto durante el día, y la que no lo hace es muchas veces enjuiciada por sus congéneres, quizás la opción es justamente no salir, quedarse a jugar, ver una película infantil por octava vez, estar en casa en pijama puede ser también reparador para la psiquis femenina luego de una semana de trabajo fuera y dentro de casa. La idea no es defender una u otra postura, es respetar cada opción. Los mandatos son los que limitan la libertad de ser y hacer.

En vez de pedir madres perfectas debemos pedir madres suficientemente buenas, con errores, con culpas, con alegrías, con la conciencia para reparar cuando nos equivocamos, para criar a un niño seguro debemos permitirnos ser de la mejor forma que podamos ser, sólo aceptándonos las unas a las otras vamos a generar una tribu que apoya y acoge.

viernes, 18 de marzo de 2016

lunes, 22 de febrero de 2016

Adolescencia y conductas de riesgo delictual, transición hacia la vida adulta

La adolescencia es un término que se usa para delimitar una etapa de la vida, de acuerdo a un criterio cronológico abracaría entre los 10 y los 20 años aproximadamente, aunque otros criterios hablan de las condiciones económicas, sociales y personales para definir esta etapa.

La revisión bibliográfica indica que esta etapa se caracteriza por una serie de cambios rápidos y significativos, que van desde los aspectos físicos hasta los psicológicos más profundos. En este sentido se enfatizan los rasgos de personalidad que han estado en formación durante la niñez, dejando al joven en un estado de vulnerabilidad emocional y psicológica para que desarrolle una serie de conductas que pueden llamarse de riesgo, para él o para otros. Es sabido que existe una mayor impulsividad y baja tolerancia a la frustración, lo que puede llevar a comportamientos extremos, donde los pares pueden validar esta actitud o promover conductas desafiantes hacia las estructuras que buscan colocar límites y normas, sea a nivel familiar como a nivel social.

En este sentido aumenta la vulnerabilidad a desarrollar conductas de riesgo, que antes no estaban, como son el consumo de drogas en forma experimental, deserción escolar, conductas antisociales o violentas entre otras.

De acuerdo a algunos estudios sobre adolescentes, se estima que las conductas violentas en los jóvenes han aumentado en la última década (Alarcón, P. et al. 2005), lo cual disminuye la probabilidad de un normal ajuste psicológico a las funciones que se están desarrollando. Considerando la realidad social en donde se desenvuelven actualmente los jóvenes, un ambiente globalizado, con internet en la palma de sus manos a todo momento y hora, teniendo acceso a realidades y contenidos de gran nivel de violencia, para lo cual la mente adolescente no estaría preparada.

Muchas son las preguntas que se hacen respecto de porqué los adolescentes cometen infracciones y más aún qué los lleva a la edad adulta mantener este tipo de conductas. Las respuestas son variadas, desde la constitución biológica, las experiencias de abuso o negligencia, los pares, el entorno social con algunas de ellas.

Una investigación llevada a cabo en España (Loeber, Farrington y Redonodo, 2001), indica que en un bajo número los niños que han sido catalogados como problemáticos se acaban convirtiendo en delincuentes de carrera, sin embargo también encontraron que muchos adolescentes con conductas delictuales dejan de cometer infracciones hacia fines de la adolescencia y adultez, asociándolo a una disminución de la impulsividad y por ende al aumento de la capacidad de autocontrol que lograrían desarrollar.

Otra investigación del año 2000 (Sobral, Romero, Luengo y Marzoa en Loeber, Farrington y Redonodo, 2001) logró identificar algunos factores de riesgo asociados a la conducta infractora en la adolescencia, entre ellos la falta de apego con los padres, la mala relación con estos adultos y con otros familiares como los hermanos, las prácticas educativas inadecuadas y fracaso escolar, grupo de pares negativos y variables de personalidad como altos grados de impulsividad. Otras características que se han logrado identificar en jóvenes con estas conductas indican que el policonsumo de drogas y las familias con otros miembros con antecedentes delictuales también aumentarían la probabilidad de comisión de delitos y que estos se mantengan en la vida adulta, asimismo un porcentaje no menor habría pasado por centros de internación de menores. Muchos investigadores coinciden en que los adolescentes que comienza a delinquir en forma temprana, aquellos con mayor número de comisión de delitos y aquellos que han usado la violencia en sus delitos tendrían una mayor probabilidad de continuar en la vida adulta con comportamiento infractor.

En cuanto al tipo de delito, que aumenta el riesgo de mantener la conducta delictiva en la edad adulta se encuentran la posesión de drogas y posesión de armas, por sobre la pertenencia a pandillas o grupos de pares negativos en la adolescencia (Rosenfeld et al. 2012).

¿Qué podría explicar entonces la transición de la conducta delictiva desde la adolescencia hasta la vida adulta?

Lober, Farrington y Redondo (2011) identifican diez factores que podrían explicar esta transición, los cuales se detallan a continuación:

1. Diferencias individuales en edades tempranas en el autocontrol
 
2.      Niveles de maduración cerebral
 
3.      Cambios a nivel cognitivo, como por ejemplo los asociados a la toma de decisiones de cambio de conducta
 
4.      Factores de riesgo a nivel conductual como conducta antisocial versus factores protectores como aislamiento social
 
5.      Factores sociales de riesgo y de protección como son la familia y la escuela
 
6.      Enfermedades mentales o bien el uso y abuso de sustancias ilícitas
 
7.      Circunstancias de la historia vital, como establecer una pareja o tener un trabajo
 
8.      Contexto situacional de ciertos hechos delictivos específicos, como lugar del delito o las rutinas del individuo
 
9.      El barrio donde habita el adolescente
      
      10. Respuesta de entidades de justicia juvenil

Así es como podríamos observar que la presencia de factores de riesgo sumado a la motivación antisocial que presente el adolescente es como se va a ir configurando un adulto con conductas infractoras. Esto lo plantea el Modelo del Triple Riesgo Delictivo (Redondo, 2008), donde se explica que esta motivación antisocial de una persona sería el resultado de ciertos riesgos personales sumado a carencias en el apoyo prosocial que reciba esa persona, se puede tomar en consideración además las oportunidades delictivas a las que el adolescente se puede ver expuesto.

Por lo tanto resulta de gran importancia identificar los factores de riesgo socio delictual al que se expone un adolescente, de modo de poder intervenir en forma temprana sobre ellos, evitando así la cronicidad de las conductas delictivas.

Dentro de las intervenciones tempranas que más se han utilizado se encuentran las intervenciones que se realizan en la infancia, entregando apoyo a las madres o padres en la crianza de los hijos, lo cual promueve el estilo de apego seguro entre cuidador e hijo, además de promover estilos de crianza positivos, así como protege al niño de posibles negligencias o abusos que pudiesen afectar su desarrollo emocional.

Otro factor protector que se ha visto útil en reducir las conductas de riesgo delictual en adolescentes y que disminuyen la tasa de delincuencia en la edad adulta, son las redes educacionales y comunitarias, en este sentido, capacitar a profesores y otros agentes educativos en pos de mejorar el acceso a la educación, pero también en promover prácticas de convivencia, salud mental, actividades recreativas y deportivas desde los centros escolares abriéndose las posibilidades de pertenecer a áreas comunitarias desde la adolescencia, podría reducir la probabilidad de consumo de sustancias ilícitas, involucramiento con grupo de pares negativos etc.

Existen también algunos programas terapéuticos específicos que se basan en la intervención familiar directa del joven que ha cometido infracciones a la ley que han obtenido buenos resultados reduciendo la probabilidad de cometer nuevos delitos así como de llegar a la vida adulta sin este comportamiento. Entre ellos destacan el programa de Terapia Multisistémica (MST), el Tratamiento enfocado a supervisar el proceso de crianza (TFC) y la Terapia Familiar Funcional (FFT) (Lober, Farrington y Redondo, 2001), estas terapia se basan en el enfoque familiar para cambiar pautas de conducta infractora de los jóvenes, interviniendo en un corto periodo de tiempo, pero de forma intensiva, con visitas domiciliarias y contacto frecuente vía telefónica. Lo cual implica mantener a profesionales altamente capacitados y entrenados en ciertas habilidades específicas, teniendo ello un alto costo económico asociado, haciendo difícil la masificación de dichos programas.

En conclusión, existen varios estudios que han logrado identificar ciertos factores de riesgo de aparición y mantención de comportamiento delictivos, lo cuales debiesen ser considerados al momento de desarrollar políticas públicas en la intervención de jóvenes delincuentes, evitando la cronicidad de éstas hacia la vida adulta. Un enfoque capaz de  disminuir la probabilidad de que adolescentes mantengan una conducta delictiva en la edad adulta debiese incorporar una intervención temprana  a la vez que preventiva con los padres o cuidadores, también destinar recursos a las escuelas y centros comunitarios, donde se intervenga a la familia completa y no sólo destinada al enfoque individual. 





Bibliografía:
1. Adolescencia y Salud Print versión. vol.1 n.2 San José Jan. 1999 “El desarrollo psicológico en la adolescencia: las transformaciones en una época de cambios”. Lic.  Dina Krauskopof
  
2. Psykhe, 2005 Vol 14 n°1, 3-16. Estilos de personalidad y desadaptación social durante la adolescencia. Paula Alarcón, Eugenia Vinet y Sonia Salvo, Universidad de La Frontera.
3. Rolf Loeber, David Farrington y Santiago Redondo, revista española de investigación criminológica.  Monografía 1, Número 9 (2011) www.criminología.net “La transición desde la delincuencia juvenil a la delincuencia adulta”

4. Rosenfeld, R., White, H., Esbensen, F.-A. (2012). Special categories of serious and violent offenders: Drug dealers, gang members, homicide offenders, and sex offenders. En R. Loeber, & D. Farrington (Eds.), From Juvenile Delinquency to Adult Crime: Criminal Careers, Justice Policy and Prevention (pp. 14-46). Oxford: Oxford University Press, en prensa.

5. Redondo, S. (2008). Individuos, sociedades y oportunidades en la explicación y prevención del delito: Modelo del Triple Riesgo Delictivo (TRD). Revista Española de Investigación Criminológica, Artículo 7, N. 6. (Accesible en: www.criminologia.net).


6. Alarcón, P.; Vinet, E.; Salvo, S. (2005) |Psykhe Vol. 14, N°1, 3-16 “Estilos de personalidad y desadaptación social durante la adolescencia”. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Jornada de Apoyo Psicológico para Personas con Enfermedades Autoinmunes

https://www.facebook.com/groups/444032089117484/

Vinculo en otros contextos

V.

Ahora bien, más allá del contexto terapéutico, el trauma psíquico se manifiesta en la vida de las personas y los equipos multidisciplinarios que traban en interacción directa con población vulnerable, suelen encontrarse con las vivencias doloras de las personas con las que le toque interactuar. Por ello vemos que los equipos de profesionales, que se acercan el dolor humano o al sufrimiento, deben tener presente estos elementos, para aumentar su comprensión del otro y mejorar su capacidad de intervención estratégica.

Por ello es conveniente dejar en claro a todo profesional, que si revisamos la bibliográfica relacionada a trauma psíquico, la psicología tradicional tiene un enfoque centrado en los efectos de trauma, así mismo en las patologías asociadas, por ello también es importante recalcar tener un enfoque que incluya un enfoque basado en la psicología positiva, basado en fomentar la resiliencia y el crecimiento postraumático y el valor del vínculo en el desarrollo de las personas.

La psicología positiva basa su enfoque en la búsqueda de comprender los procesos y mecanismos que subyacen a las fortaleces y virtudes del ser humano (Vera, 2006) y evitar que la cultura de la victimología se arraigue en las intervenciones psicosociales (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000) y que lleva asociado lo siguiente:

·       Que el trauma siempre conlleva grave daño
·       Que el daño siempre refleja la presencia de trauma
(Gillham y Seligman, 1999).


Frente a lo anterior, varios autores, recalcan la importancia de la diversidad de respuestas frente a los problemas, recordando que cada persona es un mundo en sí mismo y que se ha tendido a homogeneizar la respuesta emocional frente al trauma. Esto porque hay personas con más o menos recursos, lo que implica personas con mayor o menor capacidad de enfrentar el dolor. Esto ha sido la interrogante al tratar de saber que es la resiliencia y como llega a operar en algunas personas y que por ende debiera ser promovido o al menos no interferido.

Es un enfoque que enfatiza los recursos, promueve una mirada constructiva, más que una mirada al daño. Es una alarma a la conciencia de cada uno. Esto esta descrito en lo que se denomina crecimiento postraumático o aprendizaje a través del proceso de lucha, que dentro del enfoque de promoción de resiliencia y del psicología positiva, viene a ser el aprovechamiento de la experiencia traumática para una promoción de habilidad o desarrollo de recursos para enfrentar dichos eventos, encontrando que la esperanza, las creencias religiosas, la extroversión y el optimismo son parte de la personalidad de personas que se sobreponen al trauma (Calhoun y Tedeschi, 200).

El crecimiento postraumático hace referencia al cambio positivo que un individuo experimenta como resultado de la lucha que emprende a partir de la vivencia de un suceso traumático…que se presenta en tres categorías: cambios en uno mismo, cambio en las relaciones interpersonales, cambios en la espiritualidad y filosofía de vida
(Fredickson y Tugade, 2003)

Nuestro rol como profesionales es cada vez tener más claro cómo podemos fomentar la resiliencia y el crecimiento postraumático, siendo un aporte indirecto cuando sea ocasión de interactuar o intervenir de manera breve o estratégica con personas en condiciones traumatizadas. De este modo podremos potenciar aspectos positivos de crecimiento y evitar intervenir negativamente.

De hecho, el vínculo seguirá siendo la estrategia principal para potenciar o perjudicar al ser humano, por ello es valioso promover también, relaciones humanas positivas y constructivas por sobre otras. Por ello una buena relación de pareja o buenas amistades pueden ayudar mucho, por ser un vínculo duradero en la vida de las personas que posibilita salir adelante frente a  la adversidad y desarrollar una vida psíquica adecuada.


“El concepto de resiliencia ha acabado con la dictadura del concepto de vulnerabilidad”
(Stanislaw Tomkiewicz, 2011)

Por ello también es relevante el cuidado de los equipos que están contacto permanente con historias de dolor que han generado trauma psíquico en otro, ya que está comprobado que se genera trauma vicario o secundario y que los equipos deben desarrollar estrategias para minimizar sus efectos y evitar la pérdida de nuestras capacidades humano profesionales como  la empatía, concepto de ser humano, esperanza, etc. que nos permiten operar, al interactuar con el trauma, sin llegar a perderlos.

A recordar
·       debemos combinar una mirada tradicional del dolor por una en donde se promueva un crecimiento a partir del dolor
·       estamos llamados a comprender mejor como las personas pueden resignificar el proceso de trauma
·       buscar conocer a cabalidad los profundo efectos del trauma psicológico, pero también conocer los beneficios de trabajar y promover el cambio postrauma
·       no olvidar que la significación del dolor es individual, y que daca uno puede ser llamado a la toma de consciencia
·       desarrollar un discurso de intervención con un enfoque en psicología positiva
·       evitar intervenir inadecuada o innecesariamente
·       que el trauma y sus efecto son históricos a temporales
·       que la naturaleza del trauma psicológico es variada, pero que está presente en el vínculo que establecen los padres o cuidadores por medio del apego
·       que el vínculo es lo que puede sanar a las personas
·       que el vínculo a desarrollar debe ser sano, honesto y profesional


viernes, 6 de noviembre de 2015

Psicólogos y proceso terapéutico

IV. 

En este punto podríamos hablar de la importancia de que tanto niños como adultos puedan establecer una nueva forma de relación, con otro que comprenda empáticamente el trauma y promueva esta nueva forma de vinculación, lo que en general se da en un contexto psicoterapéutico, entre psicólogo y paciente.

Desde una perspectiva psicodinámica, el vínculo entre el paciente y el terapeuta debe ser establecido desde el principio y constituirá la base de un tratamiento más a largo plazo.

En este enfoque se espera que el paciente lleve a sesión sus relaciones, con sus figuras primarias, y las repita en la relación con su psicólogo, en este sentido el psicólogo deberá ser lo suficientemente hábil y haber recibido un entrenamiento adecuado para percibir, reflejar, interpretar y mostrar, esta relación primaria, que el paciente se empeñaría en repetir una y otra vez, cuando esta relación va teñida por un Trauma en la psiquis, es decir mentalizar.

Es imprescindible que desde el proceso terapéutico, el profesional logre identificar las fortalezas, las defensas si se quiere llamar así, de modo de poder usar aquellas que resultan adaptativas para la vida actual de la persona. Sobre esa base es posible ver al niño (en el adulto) que fue altamente traumatizado, empatizar con su dolor, reconocerlo como víctima. En este reconocimiento se puede observar la relación desigual entre una persona que abusó (maltrató, castigó, traumatizó) a un niño en el pasado.

Pero es también esencial que terapeuta fomente la capacidad de auto observarse como un sobreviviente, en este punto caben los recursos personales, que permitan el desarrollo de ese niño dañado, ofreciendo una nueva perspectiva, más allá del dolor, de la rabia o de la tristeza, es decir, fomentar la capacidad de resiliencia, sanando heridas.

Una forma de promover esta capacidad es desarrollar un contexto seguro y confiable en la terapia, como decía en párrafos anteriores, la experiencia de un vínculo nuevo, sano, seguro y estable permite la emergencia de la resiliencia.

Otra manera de estimular esta capacidad es la de visualizar al paciente como una persona, no cosificándolo, respetando su experiencia pasada, sus pensamientos presentes y su comportamiento actual, por perturbador que pueda parecer a los ojos externos.

No está demás señalar que en este tipo de intervenciones psicológicas, como en cualquier terapia, un encuadre claro, preciso, explícito a la vez que flexible para abordar permite también la seguridad en la nueva relación y el nacimiento de un nuevo hombre, permitiendo la integración de las experiencias pasadas, las traumáticas, en nuevas representaciones resilientes.


jueves, 5 de noviembre de 2015

Resiliencia; concepto y relevancia

III. 
El concepto de resiliencia proviene de la mecánica y aplicado a la psicología habla de la flexibilidad de la persona para asumir y para sobreponerse a situaciones límites, es decir, al Impacto de un Trauma.

De acuerdo a lo planteado por Uriarte (2005) la resiliencia sería un proceso que permitiría a algunas personas mantener un desarrollo normal a pesar de vivir experiencias de alto impacto traumático en un medio desfavorecido y deprivado en todo sentido. La resiliencia formaría parte de un desarrollo del niño y del adulto, aunque no podría decirse que es algo innato e inherente ni tampoco sería una capacidad que se adquiere o aprende, podríamos decir que es una mezcla de situaciones sociales, procesos psicológicos (mentalizaciones positivas), relaciones de apego reparadoras en cuanto a la calidad, a la reparación de vínculos dañados.

"La resiliencia, es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades, superarlas, e inclusive ser transformado por ellas."
(Grotberg 1995)

Conocer las características de las personas resilientes permite integrarlos a las intervenciones profesionales.

Características de las personas resilientes:
·       Saben aceptar la realidad.
·       Fuerte creencia que la vida tiene sentido.
·       Elevada capacidad para mejorar.
·       Capacidad para tomar distancia frente a la situación y no tomarse las cosas “tan a pecho”.
·       Buen manejo de los impulsos y de las emociones.
·       Identifican las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
·       Visión positiva con respecto al futuro.
·       Son realistas y flexibles
·       Son empáticos.

Para promover un vínculo constructivo, éste debe ser sano honesto, real y profesional.

Tomar elementos de la resiliencia, de las experiencias de los individuos, de aspectos teóricos, etc. e integrarlos para promoverlos en el vínculo, principalmente un sentido de realidad y de valía personal a pesar de las circunstancias y la certeza de que eso no debe marcar el futuro de la persona, de seguir sufriendo por siempre, que se puede crecer de una vivencia dolorosa.

En otras palabras, las personas que han pasado por experiencias traumáticas, pueden ver menoscabadas diversas áreas que los van estancando, por ello, para sobrellevar ciertas experiencias, debemos posicionarnos en un discurso que promueva 4 aspectos vitales:

·       Yo tengo
·       Yo soy
·       Yo estoy
·       Yo puedo
Grotberg (1995)


En otras ocasiones, frente al trauma, las personas se identifican con el agresor (es decir, toman para sí, como protección, las características del victimario), o se decaen por el peso de la experiencia y que no han tenido un vínculo adecuado con amigos, parejas o personas que se vinculen incondicionalmente o no han tenido acceso a profesionales que promuevan la aceptación, contención y reparación del trauma. Por ende, esta falta de apoyo logra infiltrarse en el alma de las personas, en su estructura vital y permea hacia su área espiritual, cognitivo, vínculos interpersonales e
ntre otras.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Trauma Relacional Temprano

II. 

Los niños son especialmente vulnerables y sensibles (por etapa del desarrollo, por dependencia, física y emocional hacia otros, por la fragilidad de su mente, etc.) a sufrir un Trauma que impacte en su mente, dejando herida y huellas en forma más o menos permanente.

¿Qué situaciones gatillan esto?, justamente aquellos que cuidan de un niño, padres u otros, pueden llegar a constituirse en personas que traumatizan la mente infantil, dejando una huella para toda la vida. Es lo que se llama el Trauma Relacional Temprano.

Bowlby (Fonagy, 2004) planteaba que las relaciones de apego tempranas organizan en gran medida la salud (o enfermedad) mental de una persona, por tanto la experiencia repetida, permanente y estable del cuidador hacia el niño que proveen seguridad, supervivencia y permiten la exploración del infante en el medio social. Parte esencial de esta teoría es la mentalización, esto es la capacidad del cuidador principal de poder interpretar las necesidades y emociones del niño, de modo de realizar un espejo de ellas, permitiendo luego la habilidad de poder interpretar correctamente cómo sienten o piensan los otros, por ende no es sólo un proceso a nivel cognitivo, sino también afectivo.

Cuando se produce una falla en la relación de apego temprano, surge un estilo de relación que se denomina Desorganizado, caracterizado principalmente por una conducta caótica y desorganizada del cuidador hacia el niño, por cuanto no provee seguridad o estabilidad, emocional, cognitiva, afectiva y física, por medio de abuso, maltrato, negligencias severas, entre otras (Lecannelier et al., 2011). Existe evidencia de la asociación entre un tipo de apego desorganizado y fallas en la adaptación futura de una persona, llegando a la psicopatología, a la desorganización de la conducta y a patrones más altos de comportamiento agresivo y trasgresor en el adulto.

De acuerdo a ello, un vínculo de apego desorganizado generará un impacto traumático en la mente infantil, una huella y una herida permanente, aunque muchas veces invisible aún para el propio niño ahora adulto.


Todos los que trabajamos con personas, niños, niñas, adolescentes o adultos, nos hemos podido percatar que un Trauma no impactará de la misma forma o profundidad en esta persona. ¿Qué factor podría explicar esto? Se habla de la vulnerabilidad biológica, neurológica o de una cierta predisposición o sensibilidad para que ese impacto genere una herida más profunda en algunos. Sin embargo también existe el concepto de resiliencia. 

viernes, 14 de agosto de 2015

Habilidades para “manejar” comportamiento durante la niñez:


o   Ser directo
o   Ser específico
o   Empezar con una orden a la vez
o   Respeto
o   De órdenes adecuadas al desarrollo y edad
o   Indique lo que se debe hacer; en vez de lo que no se debe hacer.
o   Recuerde elogiar cada vez que el niño obedece
o   Escoja órdenes necesarias solamente
o   Constancia
o   Tono de voz neutral
o   Ofrezca opciones cuando es posible y apropiado
o   Abrace y bese a su hijo
o   Demuestre su cariño con gestos y palabras más que con cosas
o   Demuestre que usted lo ama incondicionalmente y nada de lo que él haga pone en juego ese amor.


jueves, 13 de agosto de 2015

Trastorno del Apego

Algunas técnicas para abordar dificultades conductuales en niños con alteraciones importantes en el sistema de apego y desregulación emocional

ADIARIO

-Animo / Entusiasmo: demuestra ánimo y entusiasmo en todas las actividades que realices con tu hijo, de modo de “contagiarlo” con ese entusiasmo y buen ánimo.

-Describe: describe lo que tu hijo está realizando, sólo describir, no juzgar, no criticar.

-Imita: lo que tu hijo se encuentre realizando, haciendo el mismo tipo de juego que hace él.

-Alaba / Elogia / Halaga: las conductas que está realizando tu hijo, las intenciones que mantiene, el entusiasmo que está poniendo en sus actividades.

-Refleja: hacer como si fueses un espejo frente a él, mostrando sus emociones y sentimientos.

-Ignora (lo ignorable): muchas conductas negativas simplemente se pueden ignorar, siempre y cuando no representen un peligro para tu hijo o para otros. 

-Omite o Evita: dar órdenes, preguntas y críticas, cambiar las órdenes por otras frases y no exagerar en las preguntas. 

lunes, 10 de agosto de 2015

Trastorno del Apego

El sistema de apego se activa y sustenta por el contacto entre un recién nacido y sus padres.  El sistema se desarrolla en mamíferos para paliar la separación física después del nacimiento.
La falta de contacto físico, demasiados cambios en los cuidadores tempranos y/o separación muy traumática afectará la función del sistema de apego, desencadenando:
-Retraso general en el desarrollo emocional y social (la inteligencia no se vería afectada)
-Desarrollo desigual
-Nivel de funcionamiento general inestable (regresión)
-Insensibilidad frente a los límites y fronteras sociales y personales (relación intrusiva y contacto indiscriminado)
-”Tú existes solo cuando estás presente”
- Escasa representación interna del cuidador, falta de constancia del objeto.
-Ve a los demás como la causa, el niño no tiene conciencia de su propio impacto en el ambiente.

- Problemas con la regulación de la intensidad emocional (se sobreexcita, se pone furioso, etc.)

martes, 28 de julio de 2015

Sobre el apego....

El apego establece tres cosas en la persona:

El sentido básico de auto- valoración y auto-confianza/ seguridad en uno mismo
El apego seguro comunica repetidamente al niño que el mundo es seguro, y que tiene la capacidad de superar el estrés/angustia.
2) La habilidad de reconocer y tolerar sentimientos o emociones negativas y saber manejar la adversidad de manera sana.
Problemas con la regulación de emociones son la raíz para los trastornos.
3) La habilidad de formar relaciones interpersonales sanas.
Empatía, compasión y intimidad tienen sus raíces en al apego temprano. 

Trastorno del Apego

El sistema de apego se activa y sustenta por el contacto entre un recién nacido y sus padres.  El sistema se desarrolla en mamíferos para paliar la separación física después del nacimiento.

• Falta de contacto físico, demasiados cambios en los cuidadores tempranos y/o separación muy traumática afectará la función del sistema de apego:
-Retraso general en el desarrollo emocional y social (inteligencia no afectada)
-Desarrollo desigual
-Nivel de funcionamiento general inestable (regresión)
-Insensibilidad frente a los límites y fronteras sociales y personales (relación intrusiva y contacto indiscriminado)
-”Tú existes solo cuando estás presente”
- Escasa representación interna del cuidador, falta de constancia del objeto.
-Ve a los demás como la causa, el niño no tiene conciencia de su propio impacto en el ambiente .

- Problemas con la regulación de la intensidad emocional (se sobreexcita, se pone furioso, etc, etc, etc.)