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lunes, 31 de diciembre de 2018

Regulación Emocional


       1.      Autorregularse: Para ayudar a un niño o adolescente a regular sus emociones en indispensable estar tranquilo. No Hay ningún paso que se pueda seguir de manera adecuada si estamos alterados.

En primer lugar, porque es difícil ayudar a un niño o adolescente a regularse si uno está desregulado. Y porque necesitamos tener la cabeza fría para prestar atención a lo que está ocurriendo y el corazón lo suficientemente tranquilo para sentir y darnos cuenta de lo que le pasa al niño o adolescente. Antes de hacer cualquier cosa, es preciso dar un paso atrás, respirar hondo y calmarnos. Es como las instrucciones de seguridad que dan en los aviones. Si hay un accidente, para ayudar a nuestros hijos primero debemos ponernos oxígeno nosotros. Esto suena tan sencillo, en la práctica es una de las cosas más difíciles de hacer. Nadie es inmune al malestar de un hijo, sea pena, rabia o angustia. Esto se debe a que sus emociones despiertan otras aún más fuertes en nosotros. Creo que estamos de acuerdo con que ver a un hijo sufrir es desgarrador.

viernes, 23 de julio de 2010

Inteligencia y Capacidad Emocional

Primitivamente nuestras emociones nos proporcionaban claves para la supervivencia, el miedo nos ayuda a protegernos del peligro, la isa ayuda a enfrentar obstáculos en pos de lo que necesitamos, por ejemplo. Sin embargo hemos evolucionado y con ello la sociedad de la que somos parte, haciéndose necesaria una nueva capacidad de regulación emocional, que nos permita comprender qué sentimos y qué sienten los demás en alguna situación determinada.

Esto es especialmente válido en los niños, donde las capacidades relacionadas con las emociones se convierten en un tesoro valioso para el futuro personal y social.

Cualidades como el optimismo, la persistencia y la automotivación forman parte de lo que se llama inteligencia emocional. El coeficiente emocional no se basa en el grado de inteligencia de un niño, sino en lo que se denomina carácter o características de la personalidad. Estas capacidades y esta inteligencia emocional puede llegar a ser más importante en el éxito en la vida que un coeficiente intelectual elevado.

La inteligencia emocional describe una serie de cualidades emocionales importantes para lograr el éxito, entre las que se encuentran el respeto, la cordialidad, la simpatía, la empatía, la independencia, la expresión y comprensión de los sentimientos, la capacidad de adaptación, la capacidad para resolver problemas interpersonales, la persistencia, el control de las propias emociones negativas y la amabilidad. De este modo, la inteligencia emocional es un subconjunto de la inteligencia social que contiene a la capacidad para controlar y comprender los sentimientos y emociones propios y ajenos, usando además esta información para guiar el pensamiento y las conductas posteriores. Aunque no es posible medir fácilmente estas características sí pueden ser reconocidas en los niños a través de sus acciones.