La Psicología divide la vida en etapas, sólo con un afán descriptivo ya que el desarrollo es un proceso continuo, ya que nadie se duerme siendo niño y se despierta como adolescente, sino que es un cambio gradual. Por lo tanto las etapas es la forma de presentar de manera agrupada y didáctica un conjunto de características asociadas a un tramo de edad. Las etapas son las siguientes:
1. Etapa prenatal (de la concepción al parto):
Formación de órganos y estructura corporal básica
Crecimiento físico acelerado
Vulnerabilidad a las influencias ambientales
2. Etapa de los primeros pasos (0 a 3 años):
El recién nacido es dependiente pero competente.
Los sentidos funcionan desde el nacimiento.
El crecimiento físico y el desarrollo de habilidades motoras son muy rápidos.
Se forman los lazos con los padres y con los demás.
La autoconciencia se desarrolla durante el 2º año.
El habla y la comprensión se desarrollan con rapidez.
Se incrementa el interés en otros niños.
3. Primera infancia (3 a 6 años):
Comienza a relacionarse con otros niños
Mejora la fuerza y las habilidades motrices fina y gruesa
Incremento del autocontrol, cuidado propio e independencia
Mayor creatividad e inventiva en los juegos y la imaginación
Inmadurez cognoscitiva que conduce a ideas "ilógicas" acerca del mundo
Comportamiento egocéntrico (centrado en sí mismo)
4. Infancia intermedia (6 a 12 años):
Los compañeros cobran gran importancia
Comienza a pensar lógicamente, aunque el pensamiento es concreto
Disminuye el egocentrismo
Incremento de memoria y lenguaje
Mejora la habilidad cognoscitiva
Desarrollo de autoconcepto y autoestima
Disminuye la rapidez del crecimiento físico
Mejora la fuerza y la capacidad atlética
5. Adolescencia (12 a 20 años):
Cambios físicos rápidos y profundos
Se inicia la madurez reproductora
Difícil búsqueda y consolidación de la identidad
El grupo de iguales ayuda a desarrollar y probar el autocontrol
Desarrollo del pensamiento abstracto y empleo del razonamiento científico
El egocentrismo se presenta en algunos comportamientos
En términos generales, las relaciones con los padres son buenas
6. Edad adulta temprana (20 a 40 años):
Se toman decisiones acerca de las relaciones íntimas
Muchas personas se casan y tienen hijos
La salud física llega al tope, luego decae ligeramente
Elección de carrera
Continúa desarrollándose el sentido de la identidad
Capacidad intelectual más compleja
7. Edad adulta intermedia (40 a 65 años):
Nueva búsqueda del sentido de la vida
Deterioros en la salud física, el vigor y la fuerza
Sobreviene la menopausia en las mujeres
La sabiduría y la habilidad para resolver problemas prácticos son grandes; declina la habilidad para resolver problemas nuevos
Doble responsabilidad: cuidar a los hijos y a los padres ancianos
La orientación del tiempo cambia a "tiempo dejado de vivir"
Independencia de los hijos: nido vacío
Las mujeres adquieren más confianza en sí mismas, los hombre se vuelven más expresivos
Algunos experimentan el éxito en sus carreras y llegan a la cima económica; otros sufren de agotamiento
En una minoría se produce la crisis de la edad madura
8. Edad adulta tardía (65 años en adelante):
La mayoría de las personas aún están saludables y activas, aunque de algún modo la salud y las habilidades físicas decaen
La mayoría de las personas mantienen la mente despierta
La lentitud de reacción afecta muchos aspectos del funcionamiento
Surge la necesidad de afrontar pérdidas en muchas áreas (pérdida de las propias facultades, pérdida de los seres amados)
La jubilación deja más tiempo libre, pero reduce los recursos económicos
Ante la inminencia de la muerte, se siente la necesidad de encontrarle su propósito a la vida
Este es un blog hecho por una psicóloga clínica, pensando en un espacio dedicado a los padres y madres que necesitan orientación en temas cotidianos para resolver dificultades de sus hijos, además de brindar un espacio de reflexión para personas que requieran de un profesional.
domingo, 23 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
• Desarrollo del ciclo vital: periodos de desarrollo humano
El ser humano es un supra sistema altamente complejo e integrado, el nivel de integración armónica determina el grado de desarrollo y madurez de su personalidad. Todo lo cual impone a la educación una misión ardua y difícil, la superación de las dificultades radica en un conocimiento teórico-práctico de los diferentes niveles de las áreas de desarrollo de la persona, y del profesional que trabaja con personas en desarrollo.
El ser humano no es un agregado de elementos yuxtapuestos; es un todo integrado que constituye un supra sistema dinámico, formado por muchos subsistemas perfectamente coordinados: el subsistema físico, el químico, el biológico, el psicológico, el social, el cultural, el ético-moral y el espiritual. Todos juntos e integrados constituyen la personalidad, y su falta de integración o coordinación desencadena procesos patológicos de diferente índole: orgánica, psicológica, social, o varias juntas.
Por esto, el llevar a un ser humano a su pleno desarrollo y madurez, en su realidad integral, constituye la empresa más difícil y ambiciosa que pueda proponerse una persona, una institución e, incluso, una sociedad completa. Sin embargo, caminar en esa dirección, abriendo horizontes e iluminando caminos, es la meta que se propone, en general, toda verdadera educación y desarrollo pleno del ser humano.
Como ya hemos visto, la psicología del desarrollo intenta explicar los cambios que tienen lugar en las personas a lo largo de su vida. El desarrollo es entendido como un proceso continuo, global y a la vez flexible. Estos cambios pueden ser explicados a través de diferentes factores como son la herencia y el ambiente, además es importante evaluar el contexto histórico y sociocultural donde se estudia a la persona.
No es simple definir el desarrollo, podríamos decir que está constituido por una serie de factores como son la herencia, la genética de cada persona, y otras variables externas como son el ambiente donde crece esa persona.
El concepto mismo de desarrollo, cuando está referido al ser humano, debe ser bien entendido. Deberá ser entendido en sentido estricto como despliegue o desenvolvimiento en los niveles de las estructuras físicas, químicas y biológicas; pero deberá ser entendido en sentido sólo metafórico al referirse a la configuración de estructuras psíquicas, sociales, culturales, éticas, espirituales u otras de nivel superior, ya que, en este nivel, no existe una sola meta prefijada genéticamente, como es el caso de las estructuras inferiores, sino múltiples posibilidades.
El desarrollo implica cambio, cuando nos referimos a cambio, aludimos a que pueden ser: cualitativos o cuantitativos. Los cambios cualitativos (calidad) se relacionan con la maduración, es decir, con la variación morfológica y química que experimenta el organismo. Los cuantitativos (cantidad) se relacionan con el crecimiento, es decir, con el incremento del tamaño de talla, peso, etc. Asimismo, los cambios cualitativos o cuantitativos pueden ser observables o no observables.
La amplitud y complejidad del desarrollo humano ha propiciado que múltiples disciplinas se hayan abocado a estudiar y tratar de desentrañar su realidad y enigmática naturaleza. Es así como la filosofía de la educación, la pedagogía, la biología genética, la psicología del desarrollo, la sociología educativa y muchas otras han dado aportes muy valiosos para guiar la acción práctica de las profesiones de ayuda.
La filosofía griega creó una imagen del hombre centrada en la virtud y la razón: el hombre alcanzaba la virtud a través del uso de la razón y siguiendo sus demandas. El pensamiento cristiano le añadió los conceptos de amor y pecado. El Renacimiento introdujo los aspectos de poder y voluntad, plasmando la imagen política del hombre. Los siglos XVIII y XIX racionalizaron el interés de los hombres por la propiedad, las cosas y el dinero. La imagen freudiana de la primera mitad del siglo XX enfatizó el aspecto impulsivo, irracional e inconsciente del ser humano, y la psicología conductista puso el acento en la presión que ejercen los factores ambientales. En los tiempos actuales se enfatiza la necesidad de la armonía y convivencia de las áreas del desarrollo humano.
El ser humano no es un agregado de elementos yuxtapuestos; es un todo integrado que constituye un supra sistema dinámico, formado por muchos subsistemas perfectamente coordinados: el subsistema físico, el químico, el biológico, el psicológico, el social, el cultural, el ético-moral y el espiritual. Todos juntos e integrados constituyen la personalidad, y su falta de integración o coordinación desencadena procesos patológicos de diferente índole: orgánica, psicológica, social, o varias juntas.
Por esto, el llevar a un ser humano a su pleno desarrollo y madurez, en su realidad integral, constituye la empresa más difícil y ambiciosa que pueda proponerse una persona, una institución e, incluso, una sociedad completa. Sin embargo, caminar en esa dirección, abriendo horizontes e iluminando caminos, es la meta que se propone, en general, toda verdadera educación y desarrollo pleno del ser humano.
Como ya hemos visto, la psicología del desarrollo intenta explicar los cambios que tienen lugar en las personas a lo largo de su vida. El desarrollo es entendido como un proceso continuo, global y a la vez flexible. Estos cambios pueden ser explicados a través de diferentes factores como son la herencia y el ambiente, además es importante evaluar el contexto histórico y sociocultural donde se estudia a la persona.
No es simple definir el desarrollo, podríamos decir que está constituido por una serie de factores como son la herencia, la genética de cada persona, y otras variables externas como son el ambiente donde crece esa persona.
El concepto mismo de desarrollo, cuando está referido al ser humano, debe ser bien entendido. Deberá ser entendido en sentido estricto como despliegue o desenvolvimiento en los niveles de las estructuras físicas, químicas y biológicas; pero deberá ser entendido en sentido sólo metafórico al referirse a la configuración de estructuras psíquicas, sociales, culturales, éticas, espirituales u otras de nivel superior, ya que, en este nivel, no existe una sola meta prefijada genéticamente, como es el caso de las estructuras inferiores, sino múltiples posibilidades.
El desarrollo implica cambio, cuando nos referimos a cambio, aludimos a que pueden ser: cualitativos o cuantitativos. Los cambios cualitativos (calidad) se relacionan con la maduración, es decir, con la variación morfológica y química que experimenta el organismo. Los cuantitativos (cantidad) se relacionan con el crecimiento, es decir, con el incremento del tamaño de talla, peso, etc. Asimismo, los cambios cualitativos o cuantitativos pueden ser observables o no observables.
La amplitud y complejidad del desarrollo humano ha propiciado que múltiples disciplinas se hayan abocado a estudiar y tratar de desentrañar su realidad y enigmática naturaleza. Es así como la filosofía de la educación, la pedagogía, la biología genética, la psicología del desarrollo, la sociología educativa y muchas otras han dado aportes muy valiosos para guiar la acción práctica de las profesiones de ayuda.
La filosofía griega creó una imagen del hombre centrada en la virtud y la razón: el hombre alcanzaba la virtud a través del uso de la razón y siguiendo sus demandas. El pensamiento cristiano le añadió los conceptos de amor y pecado. El Renacimiento introdujo los aspectos de poder y voluntad, plasmando la imagen política del hombre. Los siglos XVIII y XIX racionalizaron el interés de los hombres por la propiedad, las cosas y el dinero. La imagen freudiana de la primera mitad del siglo XX enfatizó el aspecto impulsivo, irracional e inconsciente del ser humano, y la psicología conductista puso el acento en la presión que ejercen los factores ambientales. En los tiempos actuales se enfatiza la necesidad de la armonía y convivencia de las áreas del desarrollo humano.
jueves, 25 de noviembre de 2010
¿Qué es psicología?
Es el estudio científico del comportamiento y de los procesos mentales y socio afectivos de la persona. La palabra de origen griego se divide en psyche que significa alma y logos que significa estudio. Un estudio científico implica el uso de herramientas tales como la observación, la descripción y la investigación para reunir información que luego se ordena y sistematiza en un cuerpo teórico y práctico. El comportamiento incluye todas las acciones que pueden observarse como la expresión física de las conductas. Los procesos mentales hacen referencias a los sistemas cognitivos como el pensamiento, memoria y percepción, a los procesos afectivos, como los sentimientos y emociones y también se incluyen los procesos sociales, como son las relaciones interpersonales.
El paso práctico de la psicología implica la modificación de los comportamientos y de los procesos mentales y socio afectivos de la persona con el objetivo de mejorar la calidad de vida de niños, adolescentes y adultos, además de las familias y los grupos humanos.
La psicología tiene diferentes áreas de especialización, donde se desempeñan los psicólogos, estas son:
Asesoramiento psicológico: que fundamentalmente se basa en la orientación para la resolución de problemas específicos de una persona relacionados al ámbito académico y vocacional, principalmente se desempeñan en escuelas y universidades.
Psicología clínica: que aborda el diagnóstico y psicoterapia para problemas emocionales, relacionales y conductuales, trabajando en el área de la psicopatología y de los trastornos mentales.
Psicología educativa: aborda los problemas de los alumnos en colegios y sus padres, centrándose en el logro de mayor éxito académico, mejorar la salud mental de los alumnos y en la adaptación al sistema escolar.
Psicología experimental: se centra en el desarrollo de teorías basándose en diferentes técnicas de investigación.
Psicología Fisiológica: se centra en el estudio de las bases biológicas del comportamiento humano, especialmente en el sistema nervioso y el sistema endocrino.
Psicología del desarrollo o psicología evolutiva: abarca el estudio de los cambios evolutivos de la persona, infancia, adolescencia, vejez, o bien sobre determinados procesos de la vida como el desarrollo moral, desarrollo cognitivo, etc.
Psicología de la personalidad: se centra en el estudio, medición y descripción de la personalidad y se formulan teorías acerca de su desarrollo.
Psicología social: abarca los fenómenos sociales, las relaciones con otros en forma íntima y grupal, etnias, subculturas, etc.
Psicología laboral: abarca el estudio y desarrollo de las relaciones laborales de las personas al interior de una organización, tales como empresas.
Psicometría: se centra en el diseño de pruebas y test psicológicos que apuntan a la identificación de ciertas características de las personas, generando métodos estadísticos para la interpretación de los resultados a estas pruebas.
El paso práctico de la psicología implica la modificación de los comportamientos y de los procesos mentales y socio afectivos de la persona con el objetivo de mejorar la calidad de vida de niños, adolescentes y adultos, además de las familias y los grupos humanos.
La psicología tiene diferentes áreas de especialización, donde se desempeñan los psicólogos, estas son:
Asesoramiento psicológico: que fundamentalmente se basa en la orientación para la resolución de problemas específicos de una persona relacionados al ámbito académico y vocacional, principalmente se desempeñan en escuelas y universidades.
Psicología clínica: que aborda el diagnóstico y psicoterapia para problemas emocionales, relacionales y conductuales, trabajando en el área de la psicopatología y de los trastornos mentales.
Psicología educativa: aborda los problemas de los alumnos en colegios y sus padres, centrándose en el logro de mayor éxito académico, mejorar la salud mental de los alumnos y en la adaptación al sistema escolar.
Psicología experimental: se centra en el desarrollo de teorías basándose en diferentes técnicas de investigación.
Psicología Fisiológica: se centra en el estudio de las bases biológicas del comportamiento humano, especialmente en el sistema nervioso y el sistema endocrino.
Psicología del desarrollo o psicología evolutiva: abarca el estudio de los cambios evolutivos de la persona, infancia, adolescencia, vejez, o bien sobre determinados procesos de la vida como el desarrollo moral, desarrollo cognitivo, etc.
Psicología de la personalidad: se centra en el estudio, medición y descripción de la personalidad y se formulan teorías acerca de su desarrollo.
Psicología social: abarca los fenómenos sociales, las relaciones con otros en forma íntima y grupal, etnias, subculturas, etc.
Psicología laboral: abarca el estudio y desarrollo de las relaciones laborales de las personas al interior de una organización, tales como empresas.
Psicometría: se centra en el diseño de pruebas y test psicológicos que apuntan a la identificación de ciertas características de las personas, generando métodos estadísticos para la interpretación de los resultados a estas pruebas.
viernes, 23 de julio de 2010
Inteligencia y Capacidad Emocional
Primitivamente nuestras emociones nos proporcionaban claves para la supervivencia, el miedo nos ayuda a protegernos del peligro, la isa ayuda a enfrentar obstáculos en pos de lo que necesitamos, por ejemplo. Sin embargo hemos evolucionado y con ello la sociedad de la que somos parte, haciéndose necesaria una nueva capacidad de regulación emocional, que nos permita comprender qué sentimos y qué sienten los demás en alguna situación determinada.
Esto es especialmente válido en los niños, donde las capacidades relacionadas con las emociones se convierten en un tesoro valioso para el futuro personal y social.
Cualidades como el optimismo, la persistencia y la automotivación forman parte de lo que se llama inteligencia emocional. El coeficiente emocional no se basa en el grado de inteligencia de un niño, sino en lo que se denomina carácter o características de la personalidad. Estas capacidades y esta inteligencia emocional puede llegar a ser más importante en el éxito en la vida que un coeficiente intelectual elevado.
La inteligencia emocional describe una serie de cualidades emocionales importantes para lograr el éxito, entre las que se encuentran el respeto, la cordialidad, la simpatía, la empatía, la independencia, la expresión y comprensión de los sentimientos, la capacidad de adaptación, la capacidad para resolver problemas interpersonales, la persistencia, el control de las propias emociones negativas y la amabilidad. De este modo, la inteligencia emocional es un subconjunto de la inteligencia social que contiene a la capacidad para controlar y comprender los sentimientos y emociones propios y ajenos, usando además esta información para guiar el pensamiento y las conductas posteriores. Aunque no es posible medir fácilmente estas características sí pueden ser reconocidas en los niños a través de sus acciones.
Esto es especialmente válido en los niños, donde las capacidades relacionadas con las emociones se convierten en un tesoro valioso para el futuro personal y social.
Cualidades como el optimismo, la persistencia y la automotivación forman parte de lo que se llama inteligencia emocional. El coeficiente emocional no se basa en el grado de inteligencia de un niño, sino en lo que se denomina carácter o características de la personalidad. Estas capacidades y esta inteligencia emocional puede llegar a ser más importante en el éxito en la vida que un coeficiente intelectual elevado.
La inteligencia emocional describe una serie de cualidades emocionales importantes para lograr el éxito, entre las que se encuentran el respeto, la cordialidad, la simpatía, la empatía, la independencia, la expresión y comprensión de los sentimientos, la capacidad de adaptación, la capacidad para resolver problemas interpersonales, la persistencia, el control de las propias emociones negativas y la amabilidad. De este modo, la inteligencia emocional es un subconjunto de la inteligencia social que contiene a la capacidad para controlar y comprender los sentimientos y emociones propios y ajenos, usando además esta información para guiar el pensamiento y las conductas posteriores. Aunque no es posible medir fácilmente estas características sí pueden ser reconocidas en los niños a través de sus acciones.
viernes, 25 de junio de 2010
Comunicación Afectiva en la Familia
La mayoría de las familias presenta una comunicación efectiva entre sus miembros, sea por medio verbal o no verbal, por lo que se dice y por lo que no se dice; sin embargo, muchas de ellas no mantienen una comunicación afectiva, es decir, la capacidad para escuchar activamente desde los emocional y desde lo racional en una postura de genuina aceptación por lo que les sucede a cada uno de sus miembros.
La comunicación afectiva propicia un ambiente de respeto entre padres e hijos, por cuanto se reconocen errores y se acepta al otro en su conflicto.
El adulto en este sistema debe ser capaz de escuchar al hijo, en especial, cuando se encuentra en situaciones difíciles y problemáticas para él. La escucha del adulto debe estar en sintonía emocional con el niño, con una postura física acorde, mostrando explícitamente señales de respeto, de atención y de comprensión, evitando los juicios de valor.
Del mismo modo, el adulto debe acoger y respetar las emociones del niño, que en situaciones difíciles suelen pertenecer al polo negativo. Las principales emociones de los niños en estas situaciones son el miedo y la rabia, pero pueden aparecer otras tales como desesperanza y decepción.
Por otro lado, se debe ofrecer al menor ayuda para la búsqueda de soluciones a su problema, de modo de que sean observadas de forma objetiva y neutral, para que el niño también pueda observarlo.
Asimismo, un adulto debe mostrarse empático, colocándose en el lugar del niño en forma genuina y respetuosa. De este modo, logrará sintonizar emocionalmente con el menor, comprendiendo que sus rabias, miedos o penas son difíciles de sobrellevar sobretodo si se cuenta con menos recursos cognitivos y emocionales para elaborarlas. Para esto es útil recordar en términos afectivos la propia infancia, y lo que se sentía a esa edad.
Finalmente, un adulto debe siempre operar desde la fe en la honradez y veracidad del relato del niño, creyendo lo que ese niño siente y experimenta.
La comunicación afectiva propicia un ambiente de respeto entre padres e hijos, por cuanto se reconocen errores y se acepta al otro en su conflicto.
El adulto en este sistema debe ser capaz de escuchar al hijo, en especial, cuando se encuentra en situaciones difíciles y problemáticas para él. La escucha del adulto debe estar en sintonía emocional con el niño, con una postura física acorde, mostrando explícitamente señales de respeto, de atención y de comprensión, evitando los juicios de valor.
Del mismo modo, el adulto debe acoger y respetar las emociones del niño, que en situaciones difíciles suelen pertenecer al polo negativo. Las principales emociones de los niños en estas situaciones son el miedo y la rabia, pero pueden aparecer otras tales como desesperanza y decepción.
Por otro lado, se debe ofrecer al menor ayuda para la búsqueda de soluciones a su problema, de modo de que sean observadas de forma objetiva y neutral, para que el niño también pueda observarlo.
Asimismo, un adulto debe mostrarse empático, colocándose en el lugar del niño en forma genuina y respetuosa. De este modo, logrará sintonizar emocionalmente con el menor, comprendiendo que sus rabias, miedos o penas son difíciles de sobrellevar sobretodo si se cuenta con menos recursos cognitivos y emocionales para elaborarlas. Para esto es útil recordar en términos afectivos la propia infancia, y lo que se sentía a esa edad.
Finalmente, un adulto debe siempre operar desde la fe en la honradez y veracidad del relato del niño, creyendo lo que ese niño siente y experimenta.
lunes, 3 de mayo de 2010
“Depresión”
Aspectos conductuales de la depresión:
Lo central y lo característico de la depresión es una marcada disminución del nivel general de funcionamiento; la persona deprimida evita las actividades que alguna vez fueron parte de las vida, renunciando a actividades tanto placenteras como rutinarias.
Existe una condición llamada “desesperanza aprendida” que muchos pacientes depresivos experimentan, esta desesperanza surge de no tener el control sobre los eventos traumáticos o ambientes dolorosos; sin embargo por sí sólo no produce la disfuncionalidad típica de los pacientes deprimidos. Ahí entran en juego las variables cognitivas.
En algún momento del análisis clínico con pacientes deprimidos nos encontramos con que de alguna forma, estas personas han tomado la decisión de que la pasividad y el retraimiento son LA solución a todos sus problemas, o al menos es la menos mala de todas. Por ello resulta necesario el análisis de los procesos cognitivos que llevan a la depresión.
Para identificar las cogniciones que median en este trastorno, es útil llevar a cabo un análisis secuencial de antecedentes y consecuencias ambientales y de este modo de sus reacciones emocionales y conductas interpersonales relacionadas. Es frecuente que cuando un psicólogo le pida ejemplos de su sufrimiento, el paciente seleccione respuestas y situaciones que demuestren lo sombrío de su vida, pudiendo observarse el modo exagerado de reaccionar ante situaciones ambientales que connotan pérdida o rechazo.
Aspectos cognitivos de la depresión:
Intuitivamente las personas que rodean al paciente deprimido, intentan llevarlo hacia la actividad, sin embargo como veíamos esta intervención está destinada al fracaso.
Cuando les preguntamos a los pacientes el por qué de su “inercia” nos encontramos con cuatro posibles respuestas, resumidas en una visión negativa del futuro, una visión negativa del mundo, una visión negativa de sí mismo y el deseo de evitar cualquier tipo de esfuerzo.
1. Visión negativa del futuro: las expectativas generales del paciente son pesimistas y negativas, observan su día a día lleno de dificultades, obligaciones y sufrimiento, anticipándose al fracaso.
2. Visión negativa del mundo: se revela acá una visión negativa de la realidad externa, con afirmaciones de rechazo, pérdida y menosprecio, atribuyéndose además el ser merecedores de todo esto.
3. Visión negativa de sí mismo: se encuentra estrechamente relacionada con la severidad de la depresión. Esta visión aparece rápidamente en el interrogatorio clínico. El paciente se siente rechazado, incomprendido y despreciado por otros, existiendo una cadena de juicios y expectativas que revelan esta visión negativa.
4. Deseos de evitar los esfuerzos: evitar el esfuerzo inútil es quizás la forma más común de evitar actividades, además de justificar su inercia. A menudo sienten que han perdido el control de obtener refuerzos positivos y de evitar consecuencias castigadoras. Las visiones de los problemas como intensamente abrumadores y las verbalizaciones como “es inútil tratar” nos revelan este punto.
Aspectos del desarrollo de la persona deprimida:
Es común encontrar que antes o durante la adolescencia las personas hayan experimentado la muerte de un progenitor. Sin embargo, esto no basta para comprender el fenómeno de la depresión en sí, para ello necesitamos conocer el trasfondo familiar de dónde ocurre la pérdida.
En general los antecedentes familiares indican una gran importancia al éxito, brillantez y a la competencia, así como el esfuerzo contra las dificultades. Por otro lado, la habilidad para establecer intimidad en las relaciones interpersonales, en especial con los cuidadores, es un factor protector contra la depresión.
Resumiendo: la pérdida de uno de los padres, la percepción de aislamiento afectivo y la preocupación por un padre enfermo agónico, se constituyen en experiencias centrales en las cogniciones de sí mismo y del mundo en el paciente deprimido, siendo el tema central del esquema emocional las experiencias de soledad. Cuando surge la desesperanza aprendida el sujeto deja de esforzarse y aparece una organización cognitiva típica.
Fuente: Guidano, V. (1983) “Cognitive processes and emocional dissorders” New York, The Guilford press.
Lo central y lo característico de la depresión es una marcada disminución del nivel general de funcionamiento; la persona deprimida evita las actividades que alguna vez fueron parte de las vida, renunciando a actividades tanto placenteras como rutinarias.
Existe una condición llamada “desesperanza aprendida” que muchos pacientes depresivos experimentan, esta desesperanza surge de no tener el control sobre los eventos traumáticos o ambientes dolorosos; sin embargo por sí sólo no produce la disfuncionalidad típica de los pacientes deprimidos. Ahí entran en juego las variables cognitivas.
En algún momento del análisis clínico con pacientes deprimidos nos encontramos con que de alguna forma, estas personas han tomado la decisión de que la pasividad y el retraimiento son LA solución a todos sus problemas, o al menos es la menos mala de todas. Por ello resulta necesario el análisis de los procesos cognitivos que llevan a la depresión.
Para identificar las cogniciones que median en este trastorno, es útil llevar a cabo un análisis secuencial de antecedentes y consecuencias ambientales y de este modo de sus reacciones emocionales y conductas interpersonales relacionadas. Es frecuente que cuando un psicólogo le pida ejemplos de su sufrimiento, el paciente seleccione respuestas y situaciones que demuestren lo sombrío de su vida, pudiendo observarse el modo exagerado de reaccionar ante situaciones ambientales que connotan pérdida o rechazo.
Aspectos cognitivos de la depresión:
Intuitivamente las personas que rodean al paciente deprimido, intentan llevarlo hacia la actividad, sin embargo como veíamos esta intervención está destinada al fracaso.
Cuando les preguntamos a los pacientes el por qué de su “inercia” nos encontramos con cuatro posibles respuestas, resumidas en una visión negativa del futuro, una visión negativa del mundo, una visión negativa de sí mismo y el deseo de evitar cualquier tipo de esfuerzo.
1. Visión negativa del futuro: las expectativas generales del paciente son pesimistas y negativas, observan su día a día lleno de dificultades, obligaciones y sufrimiento, anticipándose al fracaso.
2. Visión negativa del mundo: se revela acá una visión negativa de la realidad externa, con afirmaciones de rechazo, pérdida y menosprecio, atribuyéndose además el ser merecedores de todo esto.
3. Visión negativa de sí mismo: se encuentra estrechamente relacionada con la severidad de la depresión. Esta visión aparece rápidamente en el interrogatorio clínico. El paciente se siente rechazado, incomprendido y despreciado por otros, existiendo una cadena de juicios y expectativas que revelan esta visión negativa.
4. Deseos de evitar los esfuerzos: evitar el esfuerzo inútil es quizás la forma más común de evitar actividades, además de justificar su inercia. A menudo sienten que han perdido el control de obtener refuerzos positivos y de evitar consecuencias castigadoras. Las visiones de los problemas como intensamente abrumadores y las verbalizaciones como “es inútil tratar” nos revelan este punto.
Aspectos del desarrollo de la persona deprimida:
Es común encontrar que antes o durante la adolescencia las personas hayan experimentado la muerte de un progenitor. Sin embargo, esto no basta para comprender el fenómeno de la depresión en sí, para ello necesitamos conocer el trasfondo familiar de dónde ocurre la pérdida.
En general los antecedentes familiares indican una gran importancia al éxito, brillantez y a la competencia, así como el esfuerzo contra las dificultades. Por otro lado, la habilidad para establecer intimidad en las relaciones interpersonales, en especial con los cuidadores, es un factor protector contra la depresión.
Resumiendo: la pérdida de uno de los padres, la percepción de aislamiento afectivo y la preocupación por un padre enfermo agónico, se constituyen en experiencias centrales en las cogniciones de sí mismo y del mundo en el paciente deprimido, siendo el tema central del esquema emocional las experiencias de soledad. Cuando surge la desesperanza aprendida el sujeto deja de esforzarse y aparece una organización cognitiva típica.
Fuente: Guidano, V. (1983) “Cognitive processes and emocional dissorders” New York, The Guilford press.
jueves, 25 de marzo de 2010
Carta abierta a las mamás:
Estábamos sentados a la hora del almuerzo cuando mi hija casualmente mencionó que ella y su marido estaban pensando en "formar una familia". Estamos haciendo una encuesta", bromeó. "¿Crees tú que debería tener un bebé?“ "Te va a cambiar la vida" dije yo, manteniendo un tono neutral. "Ya sé" dijo ella, "no más dormir el fin de semana, no más vacaciones espontáneas", pero no era a eso a lo que yo me refería. Miré a mi hija, tratando de decidir qué decirle. Quería contarle que las heridas físicas de tener un bebé sanarían, pero convertirse en madre le dejaría una herida emocional tan grande que la haría para siempre vulnerable… Quería decirle que nunca más leería el diario sin preguntar: y si ese hubiera sido MI hijo?". Que cada caída de avión, cada casa que se incendia, cada accidente de tránsito la van a perseguir. Que cuando vea una foto de un niño hambriento, se preguntará si no hay nada peor en la vida que ver a tu propio hijo morir. Miré sus manos con manicure y su perfecto traje de dos piezas y pensé que sin importar cuan sofisticada es ella, convertirse en madre la reducirá al nivel más primitivo donde lo más importante es proteger a su crío. Que el llamado urgente de "mamá!!!" le hará quebrar su fuente de cristal más fino sin siquiera dudarlo.
Me gustaría advertirle que sin importar cuantos años ha invertido en su carrera, serán descarrilados por la maternidad. Podrá contratar una nana, pero algún día tendrá que ir a una importante reunión y recordará el dulce olor de su bebé. Tendrá que endurecer su corazón para no volver corriendo a casa, solo para asegurarse de que está bien. Quería decirle a mi hija que las decisiones comunes de cada día ya no serán rutina.
Que la decisión de un niño de 5 años de ir al baño de varones en Mac Donald's en vez de el de mujeres será un problema gigante. Allí, en medio de las bandejas y los gritos de otros niños, los asuntos de independencia e identidad de género chocarán contra la idea de un pedófilo esperando en ese baño de varones. Cualquier decisión que tome en la oficina, la repensará constantemente como madre. Mirando a mi atractiva hija, le quería asegurar que eventualmente perderá los kilitos de más del embarazo, pero nunca más se sentirá igual consigo misma. Que su vida, ahora tan importante, pasará a segundo plano una vez que su bebé haya nacido. Ahora que ella daría su vida en un momento por salvar a su bebé, también comenzará a pedir por más años de vida, no para cumplir sus sueños, sino para ver los de sus hijos cumplidos. Quería decirle que la cicatriz de la cesárea y las estrías se convertirían en sus medallas de honor.
La relación de mi hija y su marido cambiará, pero no de la manera que ella piensa. Ojalá ella entendiera cuánto más se puede amar a un hombre que es cuidadoso para poner talco a su bebé o que siempre tiene tiempo para jugar con él. Quiero que sepa que se volverá a enamorar de su marido por razones que ahora encontraría muy poco románticas.
Quisiera que ella pudiera sentir el lazo que tendrá con otras mujeres que han tratado de detener guerras, acabar con los prejuicios y no manejar bajo los efectos del alcohol. Quiero describirle a mi hija la felicidad que se siente al ver a tu hijo aprender a andar en bicicleta. Quiero capturar para ella la risita divertida de un bebé cuando toca por primera vez el pelaje de un perrito o de un gato. Quiero traspasarle esa alegría.
La mirada interrogante de mi hija me hizo notar lágrimas en mis ojos. “Nunca te arrepentirás", dije finalmente. Me acerqué a ella, apreté sus manos y le deseé lo mejor, ya que había recibido el más maravilloso de los llamados...
Me gustaría advertirle que sin importar cuantos años ha invertido en su carrera, serán descarrilados por la maternidad. Podrá contratar una nana, pero algún día tendrá que ir a una importante reunión y recordará el dulce olor de su bebé. Tendrá que endurecer su corazón para no volver corriendo a casa, solo para asegurarse de que está bien. Quería decirle a mi hija que las decisiones comunes de cada día ya no serán rutina.
Que la decisión de un niño de 5 años de ir al baño de varones en Mac Donald's en vez de el de mujeres será un problema gigante. Allí, en medio de las bandejas y los gritos de otros niños, los asuntos de independencia e identidad de género chocarán contra la idea de un pedófilo esperando en ese baño de varones. Cualquier decisión que tome en la oficina, la repensará constantemente como madre. Mirando a mi atractiva hija, le quería asegurar que eventualmente perderá los kilitos de más del embarazo, pero nunca más se sentirá igual consigo misma. Que su vida, ahora tan importante, pasará a segundo plano una vez que su bebé haya nacido. Ahora que ella daría su vida en un momento por salvar a su bebé, también comenzará a pedir por más años de vida, no para cumplir sus sueños, sino para ver los de sus hijos cumplidos. Quería decirle que la cicatriz de la cesárea y las estrías se convertirían en sus medallas de honor.
La relación de mi hija y su marido cambiará, pero no de la manera que ella piensa. Ojalá ella entendiera cuánto más se puede amar a un hombre que es cuidadoso para poner talco a su bebé o que siempre tiene tiempo para jugar con él. Quiero que sepa que se volverá a enamorar de su marido por razones que ahora encontraría muy poco románticas.
Quisiera que ella pudiera sentir el lazo que tendrá con otras mujeres que han tratado de detener guerras, acabar con los prejuicios y no manejar bajo los efectos del alcohol. Quiero describirle a mi hija la felicidad que se siente al ver a tu hijo aprender a andar en bicicleta. Quiero capturar para ella la risita divertida de un bebé cuando toca por primera vez el pelaje de un perrito o de un gato. Quiero traspasarle esa alegría.
La mirada interrogante de mi hija me hizo notar lágrimas en mis ojos. “Nunca te arrepentirás", dije finalmente. Me acerqué a ella, apreté sus manos y le deseé lo mejor, ya que había recibido el más maravilloso de los llamados...
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