Mostrando entradas con la etiqueta estrés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estrés. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de julio de 2015

COMO SE MANIFIESTA EL ESTRÉS EN LOS NIÑOS?

El estrés se observa mas frecuentemente como una reacción física evidente: llorar, el sudor en las palmas de las manos, correr en dirección opuesta, arranques agresivos o defensivos, comportamientos de mecerse o consolarse a si mismo, dolores de cabeza y de estomago, comportamientos nerviosos de motricidad fina (por ej., torcer los cabellos, mascar y chupar, morder la piel y las uñas), orinarse pese a tener ya el control de esfínter y perturbaciones del sueño o apetito. Los niños pueden reaccionar de manera global mediante la depresión y la evitación, la timidez excesiva, híper-vigilancia, inquietudes excesivas, "parálisis" en situaciones sociales, el interés aparentemente obsesivo en objetos, rutinas y la comida, además de poder presentarse una preocupación persistente sobre "lo que sigue". Entre otros comportamientos también se encuentra el apegarse excesivamente a un adulto, llanto fácil, temores nocturnos.

Siempre es bueno que ante algún signo de estrés en niños, y sumado a situaciones familiares o sociales estresantes, se deba consultar a un especialista para recibir apoyo en el manejo y enfrentamiento adecuado de modo de evitar un sufrimiento permanente.


domingo, 8 de junio de 2014

Trastorno por estrés agudo

Este tipo de estrés surge inmediatamente después de ocurrido del evento traumático hasta algunas semanas después. Se caracteriza por sentimientos de miedo intenso y desamparo, junto a los siguientes síntomas:

•     Sintomatología disociativa: (Disociación: Alteración de las funciones normalmente integradas de conciencia, memoria, identidad, o percepción del ambiente, ciertos comportamientos o pensamientos pierden la relación normal con el resto de la personalidad y actúan de una manera autónoma. El trastorno puede ser repentino o gradual, transitorio o crónico.) donde destacan cierta insensibilidad, separación afectiva de personas significativas o ausencia de reacción emocional, amnesia de ciertos hechos del trauma, etc.

•     Síntomas de ansiedad: dificultad para dormir, pesadillas, inapetencia o exceso de apetito, irritabilidad, inquietud en la conducta, miedo, etc.

•     Revivir el suceso traumático: flashback visuales u olfativos.

•     Evitación del recuerdo traumático: se evitan aquellos estímulos que se encuentran asociados al trauma, desde pensamientos, conversaciones hasta lugares o personas.

La diferencia fundamental del trastorno por estrés agudo con el estrés postraumático es que en el primero los síntomas no persisten por más de un mes, por ello suelen ser mucho más agudos e intensos, en el segundo, los síntomas se prolongan por más tiempo, llevando a desarrollar más alteraciones a nivel físico.


En general en el estrés en niños y adolescentes aparece un miedo intenso, con frecuencia difuso, pero que puede volverse crónico fácilmente, en especial en niños pequeños y que interfiere en todas las áreas de su desarrollo, especialmente en el ámbito escolar y social. 

sábado, 31 de mayo de 2014

Trastorno por estrés postraumático

Se presenta este trastorno cuando aparecen síntomas tras la exposición a un acontecimiento estresante y extremadamente traumático, con peligro real para la propia vida o siendo testigo de amenaza real de la vida de otro. Es muy frecuente las memorias visuales repetidas del hecho traumático, los llamados flashback, las cuales pueden ser incluso olfativas. Algunos niños mayores de 4 o 5 años suelen revivir el trauma por medio de juegos o representaciones gráficas. Los síntomas del trastorno son:

 

•     La respuesta del niño debe incluir temor, desesperanza y terror intenso, característico es el comportamiento desestructurado o agitado.

•     Reexperimentación persistente del acontecimiento traumático.

•     Evitación persistente de los estímulos asociados al trauma y dificultad en la capacidad de respuesta del sujeto.

•     Síntomas persistentes de activación.

 

Según la edad del niño es cómo se manifiesta este tipo de estrés, así tenemos:

 

En la edad preescolar los niños tienden a mostrar reacciones desorganizadas globales, miedos relacionados con el trauma u otros eventos, apego excesivo e irritabilidad. En la edad escolar, se observan preocupaciones somáticas, dificultades para dormir y problemas de rendimiento.

 

En los adolescentes se observa una mayor comprensión cognitiva de lo que significa el trauma vivido. A pesar de ello suelen presentan síntomas depresivos, llegando a presentar ideación suicida o intentos directos de suicidio, además presentan desinterés por actividades que antes disfrutaban, irritabilidad, reacciones de ira intensa o agresividad, en conjunto con sentimientos de culpa por sobrevivir cuando otros han muerto.

Trastornos adaptativos asociados al estrés


Los niños y adolescentes se enfrentan a numerosas situaciones, debiendo adaptarse a los cambios y acontecimientos propios de su ciclo vital. El trastorno como tal se caracteriza por el desarrollo de síntomas emocionales o comportamentales, como respuesta a un estresante psicosocial identificable, que se presentan durante los meses siguientes a su inicio. Se puede clasificar como crónica cuando los síntomas se mantienen por más de seis meses. El estresor puede ser un evento simple o deberse a múltiples factores, así como inesperados o dependientes del ciclo vital del niño.

 

El Trastorno Adaptativo se divide en varios subtipos: 

 

•     Con estado de ánimo depresivo: predominan el llanto, la tristeza y la desesperanza.

•     Con ansiedad: predominan el nerviosismo, preocupación o inquietud, además de ansiedad de separación.

•     Mixto con ansiedad y ánimo depresivo

•     Con trastorno del comportamiento: predomina una alteración de la conducta normal del niño, tales como violación de reglas o normas sociales, vandalismo, peleas e incumplimiento.

•     Con alteración mixta de las emociones y del comportamiento: comprende a todas las anteriores.

Estrés y Trastornos Psicológicos



Los niños enfrentan el estrés desde dos fuentes, el externo (familia, escuela) e interno (sentimientos y emociones), a ellos se adaptan de diferentes formas y con diversos resultados, no siendo siempre el resultado patológico. Sin embargo a veces sus reacciones no son suficientes para superar los conflictos y las estrategias que antes habían servido ya no son suficientes, ahí surgen los Trastornos Psicológicos.

Factores asociados al estrés


Factores que pueden influir en el impacto del estrés

Existen algunos factores que pueden influir en que una situación se evalúe como estresante, entre ellos tenemos:

 

1. Novedad: una situación nueva es estresante cuando existe una asociación previa con un daño, peligro o dominio. Mientras más ambigua es la situación, mayor es la probabilidad de interpretar erróneamente y experimentar incertidumbre y amenaza.

 

2. Incertidumbre del acontecimiento: un acontecimiento que es altamente incierto desencadenará más fácilmente una respuesta de estrés, ya que inmoviliza a la persona para reaccionar.

 

3. Inminencia: esto hace referencia al tiempo que transcurre antes de que ocurra un hecho estresante. Mientras mayor es el tiempo antes del acontecimiento mayor la probabilidad de que aparezca el estrés, ya que existe una reflexión, sufrimiento, pensamientos acerca de lo que sucederá.

 

4. Duración: es el tiempo que persiste en evento estresante, los estresores prolongados desencadenan mayor número de alteraciones psicológicas y físicas.

 

5. Ambigüedad: cuando surge información insuficiente o contradictoria sobre el estresor, aumenta la sensación de amenaza o peligro lo que fomenta la aparición del estrés.

Clasificación asociada al estrés


Clasificación

Existen distintos tipos de estresores psicológicos según se evalúe como daño o pérdida, amenaza o desafío. Los estresores infantiles más comunes vienen de la interacción con la familia, los amigos, los profesores y la escuela. Dentro de ellos encontramos:

 
Área familiar: nacimiento de un hermano, conflictos de relación con los padres, fallecimiento de abuelos o amigos vinculados con la familia, enfermedad grave de los abuelos, cambio de domicilio, etc.

 

Área escolar: cambio de escuela, cambio de ciclo pre básico, a básico o enseñanza media, repetición de curso, cambio de profesor, aumento de trabajo escolares o exámenes de fin de año.

 

Área social: pérdida de amigos, ingreso a un grupo nuevo, inicio de actividades deportivas o lúdicas, inicio de pololeos o término de éstos.

 

También se han descritos los estresores infantiles de acuerdo a la etapa evolutiva del niño. Así los estresores de un niño hasta los 6 años, se relacionan mayormente con la esfera familiar, como separación de la madre o padre, abandono, abuso.

 

Los niños entre los 7 y los 12 años son más sensibles a los estresores escolares, en cuanto el rendimiento, competencias en el juego y pertenecer a un grupo de amigos. Los adolescentes entre 13 y 18 años muestran mayor sensibilidad ante el cambio corporal y psicológico, la capacidad de independencia, el inicio de las relaciones sexuales, etc.

Respuestas al estrés


La respuesta de estrés se puede definir como síndrome general de adaptación, el cual incluye tres etapas:

 

1.    Reacción de alarma: que es la reacción del organismo cuando es expuesto repentinamente a diferentes estímulos a los que no se encuentra adaptado. Esta etapa tiene dos fases, la fase de choque que corresponde a la reacción inicial e inmediata al agente estresor, y la fase de contrachoque que es una reacción de rebote, acá aparecen las enfermedades típicamente asociadas al estrés.

 

2.    Etapa de resistencia: acá se produce la adaptación del organismo al estresor, desapareciendo los síntomas molestos.

 

3.    Etapa de agotamiento: esta etapa se produce si el estresor es suficientemente severo y prolongado, así reaparecen los síntomas iniciales, que pueden conducir a la muerte del organismo.

 

La tercera perspectiva, estrés en interacción con el ambiente, dice relación a la interacción que tiene el niño con su entorno, lo cual hace referencia a las demandas ambientales que se encuentran en desequilibrio con respecto a las respuestas que puede entregar de acuerdo a su edad y desarrollo.

domingo, 18 de mayo de 2014

Estrés infantil y juvenil

El estrés ha sido un tema de gran preocupación, aunque sólo en la actualidad se le ha definido de forma sistemática e investigado, en especial en la caso de los niños. Es reconocido que el estrés representa un aspecto inevitable de la vida, que marca una diferencia en el funcionamiento social entre individuos de acuerdo al modo de enfrentarlo.

 

En nuestra sociedad actual el rendimiento personal, el éxito económico y la eficacia se han convertido en un valor importante que se les exige a todas las personas, incluyendo los niños y adolescentes quienes además de superar las tareas escolares, realizan un número diverso de actividades extraescolares. Como resultado de ello, muchos sufren de un intenso malestar cuando las demandas del ambiente desbordan las estrategias y recursos con que cuenta para afrontarlos.

Definición

Para definir el concepto de estrés, podemos abordarlo desde tres perspectivas:

1.    El estrés como estímulo

2.    El estrés como respuesta adoptada por el organismo

3.    El estrés como interacción entre el organismo y su entorno

El estrés como estímulo puede entenderse como aquellos acontecimientos ambientales que obliga a la persona a realizar cambios adaptativos, lo que desencadena un aumento de la tensión emocional y dificulta los patrones normales de respuesta.  Así existirían distintos estímulos estresores, como los agudos o limitados en el tiempo, por ejemplo una visita del niño al doctor; secuencias estresantes como la muerte de uno de los padres; estresores intermitentes crónicos como los exámenes escolares; y los estresores crónicos continuos como el niño que es objeto de abusos físicos recurrentes.

Desde la perspectiva del estrés como respuesta, se puede hablar de la reacción de estrés. Y se encuentran entre ellas las alteraciones perceptivas, motivacionales, conductuales, fisiológicas, etc.  Se ha definido un continuo de respuestas al estrés, desde las más normales y adaptativas, o no patológicas hasta las claramente desadaptativas, las que se conocen como las respuestas típicas de estrés.

Los tipos de emociones que suelen acompañar al estrés son negativas, tales como ansiedad, miedo, ira, depresión o dolor. Cuando el estrés es agudo suele aparecer mayormente la ansiedad y el mido, pero cuando se vuelve crónico aparece el estado de ánimo depresivo.

Entre las respuestas fisiológicas ante el estrés encontramos:

•     Cardiovascular: aumento de ritmo cardíaco, aumento de presión arterial y arritmias.

•     Temblor, aumento del ritmo respiratorio, incremento de la sudoración, dilatación de las pupilas, reducción de la salivación.

•     Liberación de glucosa, aumento de colesterol.

•     Incremento de secreciones gástricas.

•     Aumento de tamaño o de actividad de la tiroides.

•     Degeneración de los riñones, etc.