sábado, 10 de mayo de 2014

Desarrollo psicosexual


El desarrollo psicosexual en términos de la normalidad está orientado a que se logren sucesivamente los objetivos específicos de las siguientes etapas:

 

•     Identidad de género: identificación psicológica con el sexo biológico.

•     Tipificación sexual: incorporación de los papeles diferenciados por cultura para cada sexo.

•     Elección de pareja: orientación erótica hacia un determinado sexo.

•     Integración armónica de la sexualidad: incluidos en los componentes de la personalidad adulta.

domingo, 4 de mayo de 2014

teorías que intentan explicar los aspectos involucrados en el desarrollo psicosexual


Teorías Biológicas: se centran en la influencia que tienen las hormonas sexuales pre natales en las conductas sexuales posteriores, lo que definiría el sexo biológico.

 
Teorías del Desarrollo Cognitivo: estas teorías relacionan el desarrollo psicosexual con el proceso de organización cognitiva. Cuando el niño está formando su propia identidad y papel sexual, se ve influido además por factores ambientales. Así los valores de lo que es masculino y femenino y sus respectivas conductas se desarrollan a partir de la necesidad de comportarse como tal, a partir del concepto que tiene el niño de sí mismo de ser hombre o mujer.

 
Teorías del Aprendizaje Social: se plantea acá que existe una imitación e identificación con modelos del mismo sexo, siendo reforzada esta conducta por el medio social.

 

Trastorno de la identidad sexual en la niñez


Ser hombre o ser mujer afecta a la gente en su aspecto, en la manera de mover su cuerpo y en su forma de trabajar, jugar y vestir. Esto influye en lo que piensan acerca de sí mismos y en lo que otros piensen de ellos. Todas estas características y otras más, están incluidas en la palabra género: lo que significa ser hombre o mujer.

 

El desarrollo sexual se puede entender como un proceso prolongado de maduración y de integración de la sexualidad en todas las dimensiones del ser humano, es decir, biológica, psicológica, social, moral y espiritual. Es un proceso que exige, en cada etapa del desarrollo, una adaptación y reestructuración personal para transformar eventualmente la sexualidad en conducta conciente, intencionada y humanizadora, para sí y para los demás.

 

Desde temprana edad el impulso sexual está canalizado por funciones cerebrales y psicológicas, las cuales hacen posible una conducta sexual aprendida y cada vez más conciente e intencionada. En la medida que cada persona tome conciencia de su propia sexualidad y la conoce en sus distintas dimensiones, la interpreta y le da significado. De ese modo la sexualidad humana se transforma en expresión afectiva, simbólica, lingüística, intelectual, valórica y espiritual. Mediante este proceso cada persona desarrolla tanto su identidad sexual (el ser hombre o mujer), como un sentido de intimidad (ser especial con otro). El sentirse valorizada y feliz como persona sexuada, es fundamental para la salud mental, y se da en el proceso de aceptación de sí misma y respeto por el otro, proceso que comienza en la infancia.

 

El desarrollo sexual humano se orienta a una integración de la sexualidad en la afectividad y ésta en un compromiso estable. A lo largo del desarrollo, la persona descubre que su sexualidad no se integra en primer lugar por el placer genital, sino por un conocimiento y un aprecio de la propia sexualidad y el ejercicio responsable de ella. El desarrollo moral sexual, entonces es la capacidad personal de determinar concientemente su sexualidad, dándole significado y valor como proyecto de vida libre y responsable.

Hipótesis explicativa de la obesidad


Posiblemente los factores etiológicos de carácter fisiológico, genético y orgánico son los más relevantes al momento de explicar la obesidad en niños. Desde otra perspectiva se han establecido ciertas hipótesis de origen psicológico que explicaría la obesidad.

 

Así Freud, mantenía que aquellos sujetos que no superaban determinadas etapas psicosexuales (oral, anal, fálica y genital) podrían presentar problemas de ajuste en la vida. De ese modo se plantea que la obesidad puede tener un origen en la infancia, en los periodos de alimentación con leche materna, mamadera y el destete, que en algunos casos puede provocar ansiedad en la etapa oral, constituyéndose en una causa subyacente de problemas de alimentación a futuro.

 

La mayoría de los estudios psicológicos al respecto apuntan a que la sobre ingesta alimentaria se debe a niveles de ansiedad elevados, del mismo modo los sujetos obesos en especial niños, tienen dificultades para percibir sus sensaciones corporales internas, entre ellas el hambre o saciedad, guiándose por estímulos externos, como la vista del alimento apetitoso.

 

jueves, 1 de mayo de 2014

Clasificación de la Obesidad



La obesidad puede clasificarse en función de cuatro factores:

 

1.    Los rasgos morfológicos del tejido adiposo

2.    La distribución anatómica del tejido adiposo

3.    La etiología

4.    La edad de comienzo

 

De acuerdo a los rasgos morfológicos del tejido adiposo, se distingue entre obesidad hipertrófica, que se debe a un aumento del contenido lipídico de las células adiposas, y la obesidad hiperplástica, que se caracteriza por un aumento del número de células adiposas. El segundo tipo es el más frecuente en la población infantil.

 

La distribución del tejido adiposo en el cuerpo conlleva a la distinción de otros dos tipos de obesidad, la obesidad androide, característica de los varones, con una mayor cantidad de grasa en la mitad superior del cuerpo, y la obesidad ginoide, típicamente femenina, donde la grasa se acumula fundamentalmente en la parte inferior.

Los tipos de obesidad de acuerdo a su etiología pueden organizarse en cinco grandes apartados:

•     Obesidad como trastorno secundario a enfermedades endocrinas o lesiones hipotalámicas

•     Obesidad asociada a síndromes genéticos

•     Obesidad con posible origen genético (obesidad familiar)

•     Obesidad de origen metabólico

 

Por último la obesidad puede clasificarse en función del nivel de sobrepeso, así sería leve, moderada o severa, en función del peso excedido.

 

Definición de la Obesidad


La obesidad es un problema multifactorial y heterogéneo, la mayoría de los autores centrados en sus estudios parece estar de acuerdo respecto de que se trata de una acumulación excesiva de grasa corporal innecesaria. Sin embargo, el exceso de grasa es difícil de medir, de ahí que se considera a un sujeto obeso como tal cuando ha excedido su peso ideal para edad, sexo, complexión física y estatura. Así es unánime el considerar como regla que es obeso aquel sujeto que excede el 20% del que sería el adecuado peso, tanto en poblaciones infantiles como adultas.

 

Algunos autores diferencian el sobrepeso de la obesidad, si bien desde la psicología se aplican tratamientos similares, el sobrepeso debería aplicarse cuando el peso del cuerpo es superior al 10 o 15% con respecto al ideal. Para la medición del grado o nivel de obesidad a partir del peso existen medidas estandarizadas para poblaciones adultas, sin embargo no son igualmente aplicables a la población infantil, dado el proceso de crecimiento continuo que les caracteriza.

 

Por ello, se plantea que para el caso de niños, debiera usarse en forma conjunto medidas de peso relativo (considerando altura y sexo) y de acumulación de grasa (medida en el grosos del pliegue subcutáneo de los tríceps).

Obesidad


De acuerdo a los manuales de clasificación de los trastornos mentales, la obesidad no se clasifica como un trastorno alimentario, no obstante se constituye en un problema relevante en lo que a salud física y mental del individuo se refiere.

 

No es menor la importancia que se otorga al papel de la obesidad en su relación con aspectos de carácter psicológico, en este sentido los sujetos obsesos presentan con mayor frecuencia síntomas depresivos, un nivel de ansiedad elevado y baja autoestima. Así, parece existir un acuerdo generalizado en torno a la influencia de los valores culturales, que dan valor a la delgadez, en la explicación de dichos aspectos, así existen estudios que marcan diferencias en cuanto al sexo, lo que señalaría que las mujeres y adolescentes se ven más afectadas que los varones.

 

No deja de ser paradójico y contradictorio el hecho de que en las sociedades occidentales impere un modelo de delgadez, cuando las mayorías de celebraciones y actos sociales se realizan en torno a la comida. Se establece así una pugna entre la cultura festiva y el valor cultural de la estética.

 

Inicialmente la conducta alimentaria de los niños se ve controlada, exclusivamente, por reflejos, siendo el malestar fisiológico provocado por el hambre lo que les incita a comer. Pasado el primer año de vida, el apetito del niño y su interés por la comida disminuye considerablemente, y el incremento del peso se vuelve lento.

 

Este intervalo de tiempo, que transcurre desde el primer año hasta los tres o cuatro, es especialmente vulnerable para la aparición de problemas alimentarios; los padres, acostumbrados a que su hijo coma de forma consistente y gane peso con frecuencia, se encuentran ahora con un niño que comienza a rechazar determinados tipos de alimentos y que no siempre tiene apetito, lo que puede dar lugar a una preocupación y ansiedad excesiva. La preocupación de los padres puede transformarse en una insistencia para que el niño coma, lo que desencadena, no sólo problemas en la interacción padre e hijo, sino que se crean hábitos de ingesta alimentaria inapropiados que se deben en mayor medida a los mensajes y órdenes emitidos por los padres a sus hijos que al tipo de alimento.

 

Cuando el niño cuenta con cinco o seis años, sus apetito vuelve a incrementarse; pero ahora existen ciertos hábitos instaurados que no siempre son adecuados; si a esto se le suma que tiene una mayor libertad y una menor supervisión para elegir alimentos en determinados contextos, por ejemplo lo que consume en la escuela, así la probabilidad de convertirse en un adulto obeso se ve incrementada.