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domingo, 15 de junio de 2014

Otras recomendaciones alimenticias son:

1.- Servir comida en cantidad moderada
2.- Comer siempre en el mismo lugar
3.- Servir los platos en la cocina
4.- Comer lento
5.- No asociar otras actividades a la alimentación
6.- Intentar dejar comida en el plato
7.- Concentrarse en la comida
8.- Guardar alimentos tentadores
9.- Eliminar dulces y azúcar

Para intervenir directamente con los niños, se les puede enseñar cómo comer, los alimentos que los ayudan a crecer y desarrollarse adecuadamente. Del mismo modo se coloca énfasis en la actividad física como parte esencial de la ecuación que reciben, no sólo en las clases de educación física, sino que realizar clases menos rígidas que mantengan a los niños sentados durante toda la mañana.


Un aspecto esencial cuando existen niños obesos, es fomentar la amistad, las buenas relaciones, la empatía, la colaboración y por sobretodo la autoestima en estos menores, de modo de que puedan desarrollar habilidades interpersonales que les permiten desempeñarse adecuadamente sin ser pasivos o muy agresivos. 

Estrategias pedagógicas de intervención y manejo de la obesidad


Una de las consecuencias directas del sobre peso en los niños es la baja en la autoestima, producto de las burlas de sus compañeros, sobrenombres, etc. Se agrega que son niños con dificultad para realizar esfuerzos físicos prolongados, por lo que las clases de educación física suelen ser tortuosas, del mismo modo temen cambiarse de ropa delante de sus compañeros por temor a las burlas.

Son más evidentes las bromas entre los varones, sin embargo en el caso de las niñas suele darse mayor aislamiento y rechazo, en especial durante la adolescencia, las niñas se ven rechazadas por los varones, aunque muchas veces logran desarrollar otras habilidades interpersonales que las hacen tener un buen círculo de amigos.

Muchos de los niños obesos adoptan conductas que compensan las bromas y burlas, de modo de sentirse aceptados en el grupo, así pueden ser los “chistosos” o “payasos” del curso, son extremadamente complacientes y “buenos”, prestando sus útiles e incluso tareas o deberes escolares, tratan de “caer bien” para evitar que se rían de ellos; otros sin embargo, adoptan una actitud desafiante, defendiéndose a golpes o lanzando burlas contra otros que consideran más débiles, la estrategia aquí es generar respeto por medio de la agresión a otros.

En Chile, los índices de obesidad infantil han aumentado fuertemente, así un modelo de prevención en el más adecuado al momento de tratar el trastorno. Ya se está implementando programas de alimentación saludable en los jardines infantiles, quienes tienen un menú semanal de los alimentos que deben llevar a clases, fomentando los más saludables como frutas y verduras.

Si bien es cierto que los colegios se están preocupando del tema, no es posible una prevención integral si los padres, durante el fin de semana, llevan a sus niños a los centros de comida rápida, a modo de “regalonear” a sus hijos. Por lo que una de las principales estrategias a desarrollar para trabajar el tema de la obesidad es realizar talleres para padres, desde la enseñanza básica hasta los niveles más altos.

Un programa de prevención orientado a los padres, debe contener:
•     Una definición y clasificación de la obesidad: que explique con claridad los parámetros que hacen que un niño sea obeso o tenga sobrepeso. Ello ayuda a que los padres sepan distinguir entre las distintas clasificaciones que obesidad y realicen una prevención ante los primeros signos, ello sin volverse adictos a los ejercicios o estresando a sus hijos con el tema del peso, lo que desencadenaría un futuro problema de anorexia o bulimia en los menores.

•     Las principales características de la obesidad en Chile: ayuda a tener una visión más amplia del problema en la población chilena, centrándose en los niños, quienes muchas veces exigen a sus padres los almuerzos con papas fritas o hamburguesas de comida rápida.

•     Las consecuencias médicas y físicas del sobrepeso en los niños: es esencial que los padres conozcan cómo la obesidad puede llegar a afectar físicamente a sus hijos, quienes pueden llegar a problemas graves como los cardíacos, hipertensión o diabetes, en especial si existen antecedentes familiares de estas patologías. No se debe olvidad el agregar las consecuencias a nivel psicológico, social e incluso a nivel escolar, que conlleva la obesidad a edades tempranas.

•     Las características de una dieta balanceada en niños de acuerdo a cada edad y los requerimientos calóricos según actividad física: a modo de guía, se deben entregar fichas que expongan las necesidades alimenticias de los niños, con énfasis en los alimentos que no pueden faltar, como leche y sus derivados.

•     Las preparaciones de los alimentos de modo que resulten saludables, evitando las frituras o excesos de grasas: en muchos casos, los padres no pueden adquirir con frecuencia verduras y frutas u otros alimentos más refinados, ya que por lo general los precios son altos, por lo que una alternativa es desarrollar un modo de cocción más sano, en vez de freír los alimentos, se pueden cocinar al vapor o simplemente en agua, se conversa además de las mezclas más dañinas como acompañar siempre el puré de papas o arroz con vienesas, huevos fritos, carne o pollo, reemplazando estas combinaciones con tomates, lechugas u otras verduras de fácil acceso. La idea es que diariamente se deben combinar los alimentos para que la dieta sea balanceada, no restringiendo al menor, ya que lo más probable es que coma entre comidas pan o dulces.

Asimismo, se debe poner énfasis en el exceso en el consumo de bebidas gaseosas, tratando de ser reemplazadas en lo posible por jugos naturales o simplemente agua corriente. No se debe olvidar que los niños observan la comida antes de ingerirla por lo que la presentación de los platos debe ser entretenida, mezclando colores, haciendo llamativa la comida.

•     Plantear un menú de alimentos para que los niños lleven al colegio, evitando las golosinas y fomentando las frutas: esto es de gran importancia, ya que los pequeños pasan largas horas en el colegio, se debe procurar una buena alimentación e hidratación. Del mismo modo debe haber un consenso de los alimentos que serán llevados, ya que algunas veces los niños comparan sus almuerzos.

•     Realizar un plan de ejercicios que puedan desarrollar padres e hijos: lo cual además de prevenir la obesidad procura mantener una buena relación y comunicación entre ellos. Como por ejemplo andar en bicicleta por un parque durante el fin de semana, realizar caminatas alrededor del barrio, realizar partidos de fútbol o simplemente juegos donde se requiera el movimiento. Quienes poseen mayores recursos pueden inscribir a sus hijos en actividades deportivas de su preferencia, como fútbol, tenis, natación, etc. Procurando que no intervengan con el régimen escolar y que no supongan una sobrecarga a las ya numerosas actividades que deben realizar los niños.


•     Poner énfasis que la alimentación saludable es un estilo de vida: y no supone una obligación o castigo para los niños, por lo que los padres deben saber que ellos son un modelo importante a seguir, de modo que toda la familia forme parte de este estilo y no tengamos en la mesa varios tipos de comida, donde el niño sólo pueda comer algunos mientras el resto disfruta de “lo más rico”. 

Estrategias pedagógicas de intervención y manejo de la anorexia y bulimia PARTE II

Existen una serie de características personales que se deben tener en cuenta para detectar un posible trastorno de la alimentación:

•     Un historial de ligero sobrepeso: Alrededor del 33% de las pacientes tenían un ligero sobrepeso antes del comienzo de la anorexia nerviosa. De hecho, la enfermedad frecuentemente se inicia cuando la paciente se somete a una dieta estricta y luego no se detiene cuando llega al peso buscado. Algunas han perdido peso por alguna otra razón, como una enfermedad, luego se agradan de esa manera y continúan perdiendo peso.

•     Un excesivo deseo de agradar a los demás y evitar situaciones estresantes: Quizás porque se le ha enseñado a reprimir sus propios deseos, las personas que desarrollan anorexia a menudo desarrollan una extrema necesidad de acomodarse y tratar de hacer felices a los demás, algunas veces a expensas de sus propias felicidades y necesidades.

•     Una personalidad rígida, expresada en una excesiva necesidad de seguir reglas y una tendencia a criticar a los demás: Mucho se ha escrito de la rigidez de las anoréxicas; se piensa que ese rasgo se desarrolla a partir de la necesidad de la futura paciente de mantener el mayor control sobre su entorno, en parte porque carece de control real sobre su propia vida y en parte porque sus circunstancias pueden estar en cierto modo verdaderamente fuera de control.

•     Miedo a las situaciones nuevas: Las mujeres anoréxicas a menudo resulta haber sido jóvenes tímidas e introvertidas que evitaban situaciones nuevas. Esto quizás encaja con los problemas contra los que luchan respecto de la identidad y el control.

•     Elección de una afición o una carrera que concede gran importancia al peso: Las carreras de bailarina de ballet, modelo, actriz y deportistas son representativos por fomentar trastornos de la comida en las mujeres, debido al alto valor que se concede a poseer un aspecto delgado y, paradójicamente "saludable".

Más obvio resulta observar el cambio en la contextura corporal, así la baja de peso brusco aparece como significativo si éste se va reduciendo rápidamente sin mantenerse. Una comunicación personalizada con los padres y apoderados puede esclarecer las dudas respecto del problema de la joven. Por lo que resulta necesario incluir este tema como parte de los talleres para padres, señalando los aspectos a los cuales deben estar atentos para prevenir las complicaciones físicas.

Una vez que se ha detectado el problema es de suma urgencia que se derive a un especialista que evalúe los riesgos fisiológicos a los que puede estar expuesta la joven. Lo más problemático ante estos trastornos es realimentar a la persona quien ‘tiene terror a engordar’. La estrategia sugerida es aliarse con todos los profesionales que se encarguen del tratamiento, de modo de tener informados a todos de los avances o retrocesos de la enfermedad.

Al momento de enfrentarnos con una alumna con los trastornos debemos establecer y mantener una buena alianza, con ella y con sus padres. Si bien no nos podemos hacer cargo del problema en sí, podemos ayudar a controlar la ingesta de alimentos nutritivos en la escuela, mejorar el funcionamiento social de modo de recuperar las redes de apoyo, ya que muchas veces varias alumnas amigas cubren el conflicto.

Por otro lado, es útil dedicar en algunas horas de clases, tiempo para ejercicios de relajación, que permitan disipar la ansiedad y fortalecer el manejo del estrés. Además resulta conveniente realizar talleres de habilidades sociales, que fomenten las relaciones de amistad válida y suficiente para aumentar las redes de apoyo que puedan atender las crisis de angustia de la alumna con anorexia o bulimia.


En casos extremos, cuando la alumna ha sido hospitalizada debido a la inanición, se deben desarrollar programas de reinserción escolar, fomentando los hábitos de estudio, poniendo al día en las asignaturas perdidas, programando la toma exámenes atrasados, con un plazo determinado que no aumente la ansiedad, facilitando el curso normal del aprendizaje. Así se le debe dar apoyo en las asignaturas de mayor dificultad, siendo en algunos casos, necesario el apoyo pedagógico individual, aunque no existan alteraciones de aprendizaje. 

Estrategias pedagógicas de intervención y manejo de la anorexia y bulimia


Desde luego una anorexia o bulimia conforma un problema de salud mental importante en nuestra sociedad, cada vez más se conocen casos de adolescentes afectadas por el trastorno. En un principio los colegios reaccionaron con medidas de castigo o supervisión, así los baños permanecían cerrados, durante y después de las horas de almuerzo, un profesor vigilaba las salas donde las adolescentes almorzaban, procurando que se ingirieran los alimentos. Más tarde se reconoció que la labor debía ser de prevención. Por lo que se realizaron programas de difusión del problema, sus características y consecuencias a nivel físico, así como menús especiales bajos en calorías, pero nutritivos como parte de los almuerzos que se distribuyen en las escuelas. Sin embargo, es poco lo que se ha logrado, debido a que los jóvenes se encuentran fuertemente influenciados por los modelos de belleza corporal que imperan en la sociedad occidental.


Lo más relevante que se debe tener en cuenta para detectar una posible anorexia o bulimia es la observación de las conductas de las adolescentes, tales como beber mucha agua durante el día, la asistencia frecuente a los baños sin compañía, la ingesta frecuente y poco variada de ciertos alimentos como manzanas, lechuga y pescados como el atún. Además del excesivo esfuerzo en actividades físicas que comúnmente no llamaban la atención de las jóvenes. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Obesidad


De acuerdo a los manuales de clasificación de los trastornos mentales, la obesidad no se clasifica como un trastorno alimentario, no obstante se constituye en un problema relevante en lo que a salud física y mental del individuo se refiere.

 

No es menor la importancia que se otorga al papel de la obesidad en su relación con aspectos de carácter psicológico, en este sentido los sujetos obsesos presentan con mayor frecuencia síntomas depresivos, un nivel de ansiedad elevado y baja autoestima. Así, parece existir un acuerdo generalizado en torno a la influencia de los valores culturales, que dan valor a la delgadez, en la explicación de dichos aspectos, así existen estudios que marcan diferencias en cuanto al sexo, lo que señalaría que las mujeres y adolescentes se ven más afectadas que los varones.

 

No deja de ser paradójico y contradictorio el hecho de que en las sociedades occidentales impere un modelo de delgadez, cuando las mayorías de celebraciones y actos sociales se realizan en torno a la comida. Se establece así una pugna entre la cultura festiva y el valor cultural de la estética.

 

Inicialmente la conducta alimentaria de los niños se ve controlada, exclusivamente, por reflejos, siendo el malestar fisiológico provocado por el hambre lo que les incita a comer. Pasado el primer año de vida, el apetito del niño y su interés por la comida disminuye considerablemente, y el incremento del peso se vuelve lento.

 

Este intervalo de tiempo, que transcurre desde el primer año hasta los tres o cuatro, es especialmente vulnerable para la aparición de problemas alimentarios; los padres, acostumbrados a que su hijo coma de forma consistente y gane peso con frecuencia, se encuentran ahora con un niño que comienza a rechazar determinados tipos de alimentos y que no siempre tiene apetito, lo que puede dar lugar a una preocupación y ansiedad excesiva. La preocupación de los padres puede transformarse en una insistencia para que el niño coma, lo que desencadena, no sólo problemas en la interacción padre e hijo, sino que se crean hábitos de ingesta alimentaria inapropiados que se deben en mayor medida a los mensajes y órdenes emitidos por los padres a sus hijos que al tipo de alimento.

 

Cuando el niño cuenta con cinco o seis años, sus apetito vuelve a incrementarse; pero ahora existen ciertos hábitos instaurados que no siempre son adecuados; si a esto se le suma que tiene una mayor libertad y una menor supervisión para elegir alimentos en determinados contextos, por ejemplo lo que consume en la escuela, así la probabilidad de convertirse en un adulto obeso se ve incrementada.

Caracteríscticas comunes a la Anorexia y Bulimia


La mayoría de las personas que tienen trastornos alimentarios comparten ciertos rasgos de personalidad y desarrollan rituales anormales de alimentación como un medio para manejar el estrés y la ansiedad. A menudo, los rasgos de personalidad pueden incluir los siguientes:

 

•      Baja autoestima, con sentimiento de desesperación y miedo a engordar.

•      Impulsividad o excesivo autocontrol.

•      Rasgos depresivos.

 

Una historia detallada del comportamiento del individuo de parte de la familia, los padres y maestros, observaciones del comportamiento del individuo y, algunas veces, un examen psicológico contribuyen a realizar el diagnóstico. Los familiares que observen síntomas detallados anteriormente en un ser querido pueden ayudar buscando una evaluación y tratamiento tempranos. El tratamiento temprano puede prevenir a menudo problemas futuros.

domingo, 27 de abril de 2014

Síntomas de la bulimia

A. Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por:
1. Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (por ejemplo, en un período de 2 horas) en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas circunstancias.
2. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (por ejemplo, sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo).

B. Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito, uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno, y ejercicio excesivo.

C. Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un período de 3 meses.

D. La auto evaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.

E. La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.

Además, se hace necesario distinguir a cual de las siguientes manifestaciones o tipos se asocia este trastorno:

•      Tipo purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo se provoca regularmente el vómito o usa laxante, diuréticos o enemas en exceso.

•      Tipo no purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo emplea otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el ejercicio intenso, pero no recurre regularmente a provocarse el vómito ni usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.

Complicaciones médicas comúnmente asociadas con la bulimia nerviosa:

•      Ruptura de estómago: La purgación puede ocasionar insuficiencia cardiaca debido a la pérdida de minerales vitales, como el potasio.
•      El vómito causa otros problemas serios: entre ellos: el ácido del vómito desgasta la capa externa de los dientes, cicatrices en el dorso de las manos cuando los dedos se introducen en la garganta para provocar el vómito, el esófago se inflama, las glándulas cercanas a las mejillas se inflaman.

•      Ciclos menstruales irregulares.

•      Disminución de la libido.

•      Muchas personas que tienen bulimia sufren también de depresión clínica, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo y otras enfermedades psiquiátricas.

•      Riesgo mayor de comportamiento suicida.


Existen algunas teorías que pueden explicar el trastorno bulímico, así se dice que el factor principal es la ansiedad, lo que se plantea es que las conductas de vómitos y purgas autoinducidas serían conductas de evitación mantenidas por reforzamiento, así los vómitos actúan como reductores de ansiedad, la ingesta de comida activaría la preocupación y los pensamientos distorsionados acerca de su preocupación por engordar, lo que a su vez le haría sentirse infeliz y se agudiza su baja autoestima, este proceso puede activarse con pequeñas cantidades de comida. 

Bulimia

La bulimia se caracteriza por un apetito voraz que obliga al que lo padece a comer en exceso en episodios recurrentes, los alimentos que se ingieren tienen alto contenido calórico y suelen tomarlos a escondidas para no ser descubiertos por otras personas. Posteriormente se sienten tal ansiedad y malestar físico por haber ingerido tanta comida que no pueden evitar tratar de contrarrestar el posible aumento de peso provocándose vómitos.

Así la bulimia se puede definir como episodios descontrolados de comer en exceso (atracones) seguidos normalmente de purgas (auto provocarse el vómito), mal uso de laxantes, enemas, o medicamentos que producen un incremento en la producción de orina, ayuno o ejercicio excesivo para controlar el peso.
Los atracones, en esta situación, se definen como comer cantidades mucho más grandes de alimentos de las que se consumirían normalmente en un periodo corto de tiempo (normalmente menos de dos horas). Los atracones de comida se producen al menos dos veces a la semana durante tres meses y pueden producirse incluso hasta varias veces al día.

Aunque no se conoce la causa de la bulimia, se reconocen factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad. Se incluyen los ideales culturales y las actitudes sociales con respecto al aspecto físico, la autovaloración basada en el peso y la figura corporal, y los problemas familiares. Del 30% al 50 de las personas bulímicas también cumplen los criterios de la anorexia nerviosa al inicio de su enfermedad.

La mayoría de los bulímicos son mujeres adolescentes y procedentes de un grupo socioeconómico alto. Todos los países industriales occidentales han informado de casos de bulimia. Los adolescentes que desarrollan bulimia al igual que en el caso de la anorexia suelen provenir de familias en las que existen antecedentes de trastornos alimentarios, enfermedades físicas y otros problemas de salud mental.


Los individuos que tienen bulimia normalmente son impulsivos y tienden a participar en comportamientos de alto riesgo tales como el abuso de alcohol y drogas. 

domingo, 20 de abril de 2014

Otras alteraciones de la Anorexia

1. Trastornos de Ansiedad: dentro de ellos se encuentran las fobias, las obsesiones y las crisis de ansiedad.

Las fobias se caracterizan por un miedo intenso a engordar y la aversión a determinados alimentos. Existe además fobia al cuerpo y al propio peso, lo que la diferencia de otra fobia es que quien lo padece nunca puede tener un escape total de la situación aversiva y nunca desaparece la ansiedad, es decir no puede huir o evitar el estímulo fóbico. La única manera que tiene de escapar del peso es pesando menos, pero sigue teniendo pavor al peso nuevo.

Las obsesiones se relacionan a un pensamiento intrusito y persistente acerca de la comida, las calorías, el cuerpo y todo lo relacionado. Lo que la diferencia de otros trastornos obsesivos es que el anoxérico no tiene el deseo de quitarse de la cabeza la idea de bajar de peso y además no existe conciencia clara de lo absurdo que suele acompañar al común pensamiento obsesivo.

Las crisis de ansiedad dice relación con una fuerte sensación de ansiedad que se añade a la ansiedad difusa que siempre persiste y provoca cambios de humor importantes y bruscos.

2. Trastornos del Estado del Ánimo: los síntomas depresivos son los más característicos, así existen trastornos del sueño, baja autoestima, llanto frecuente, sentimientos de soledad, reducción de intereses, retraimiento social y pérdida de la líbido.

3. Alteraciones de la Imagen Corporal: La anoréxica dice estar más gorda de lo que realmente está, sin embargo es controversial esta percepción, dice lo que realmente ve, es decir, se percibe en mayores proporciones, o dice lo que piensa y no lo que ve. Las últimas investigaciones señalan que existe una insatisfacción con la imagen corporal, que llevaría a hacer un juicio erróneo acerca de las medidas corporales, sobreestimándolas. Además suele suceder que esta insatisfacción está asociada a partes específicas del cuerpo, dentro de las comunes la barriga, las caderas y los muslos.

4. Alteraciones del Comportamiento: La hiperactividad y la compulsión son las más importantes.

La Hiperactividad se relaciona a que el aumento de la actividad física es una forma de perder peso más rápidamente, como un deseo de quemar calorías, sin embargo, se debe saber que la inanición produce hiperactividad.

Las compulsiones se presentan de diversas maneras, lo más frecuente son los episodios bulímicos o atracones descontrolados, además de almacenar comida o coleccionar recetas en forma compulsiva. 

5. Alteraciones en las relaciones familiares: la alteración de la anoréxica desencadena un conflicto mayor al interior de la familia, hay quienes se enfrentan desde la rabia y el enojo, reaccionando con el castigo, hasta quienes se sienten culpables y responsables del trastorno, reaccionando con mayor indulgencia.

6. Alteraciones escolares: debido a que su única preocupación es el bajar de peso, no se concentran en las tareas escolares.

7. Alteraciones somáticas: entre estas alteraciones las más comunes son:
•         Amenorrea
•         Alteraciones en la piel, seca áspera y fría, palmas de las manos y pies amarillos, además aparece lanugo.
•         Presión baja, lo que provoca mareos.
•         Alteraciones del ritmo cardíaco, lo común es arritmia o bradicardia.
•         Alteraciones del deseo sexual, el cual suele estar disminuido o ausente.



Síntomas de la anorexia nerviosa


•      Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (por ejemplo, pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85 % del esperable, o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el período de crecimiento, dando como resultado un peso corporal inferior al 85 % del peso esperable).

 

•      Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.

 

•      Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la auto evaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

 

•      En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos. (Se considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales, por ejemplo, con la administración de estrógenos.).

 

Existen dos subgrupos de comportamientos anoréxicos cuyo objetivo es reducir la ingestión calórica:

 

•      Tipo restrictivo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre regularmente a atracones o a purgas (por ejemplo, provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).

 

•      Tipo compulsivo / purgativo o bulímico: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo recurre regularmente a atracones o purgas (por ejemplo, provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).

 

Los síntomas físicos más comunes asociados con la anorexia, los cuales a menudo son el resultado del hambre y la desnutrición, aunque cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente, pueden incluir:

•      Piel seca que cuando se pellizca y se suelta no recupera su forma normal.

•      Deshidratación.

•      Dolor abdominal.

•      Estreñimiento.

•      Letargo.

•      Fatiga.

•      Intolerancia al frío.

•      Demacración.

•      Desarrollo de lanugo (vello corporal blanco y fino).

•      Piel amarillenta.

 

Las personas que tienen anorexia pueden también ser socialmente introvertidas, irritables, de carácter variable y/ o deprimidas. Los síntomas de la anorexia nerviosa pueden parecerse a los de otros problemas médicos o condiciones psiquiátricas.

 

Las complicaciones médicas que puede producir la anorexia incluyen, pero no están limitadas, a las siguientes: Cardiovasculares (corazón), Hematológicas (sangre), Gastrointestinales (estómago e intestinos), Renales (riñón), Endocrinas (hormonas), Esqueléticas (huesos).

 

Anorexia


“Parecía un esqueleto andante, con sus piernas asomándoles como escobas, las costillas sobresaliéndole y sus omóplatos como pequeñas alas. Su madre expresó: ‘al abrazarla no siento más que huesos, como un pajarillo asustado’. Los brazos y piernas de Ana estaban cubiertos de un vello suave, su aspecto era algo amarillento y su cabello reseco le colgaba como hebra. Lo más impresionante era su rostro: ojos y mejillas hundidas como los de una anciana con una enfermedad que la consume… Ana insistía en que se sentía bien y que nada tenía de malo en verse tan delgada”

 

En nuestra sociedad actual la preocupación por el cuerpo y por la esbeltez ocupan un lugar clave. En esta cultura que da especial valor al culto por el cuerpo, los trastornos de la alimentación parecen haber tenido un campo abonado. Dentro e estos trastornos los que comparten el miedo intenso a aumentar de peso se han convertido n las alteraciones psicopatológicas que más están afectando a la población femenina adolescente en los últimos años. Tanto la anorexia como la bulimia están relacionadas y en apariencia pueden confundirse, ya que un mismo individuo puede manifestar ambas características u oscilar entre ambos trastornos. Sin embargo se deben diferenciar en su diagnóstico.

 

La anorexia es un trastorno que puede tener consecuencias fatales y se distingue por negarse a comer, a menudo sin causa justificada, lo cual da lugar a una excesiva pérdida de peso y diferentes síntomas físicos, causados por la inanición. Así podemos decir que existe una negativa a comer o un miedo intenso a aumentar de peso, acompañado de un pensamiento obsesivo acerca de la comida, las calorías, el cuerpo y todo lo que tenga relación con ello. Se añade una insatisfacción corporal que les lleva a una distorsión perceptiva de algunas partes de su cuerpo (especialmente muslos, caderas y barriga).

 

No es raro que las personas que tienen anorexia busquen recetas y preparen banquetes deliciosos para los familiares y amigos, pero no tomen ellos mismos la comida. También suelen realizar rutinas de actividad física estrictas para no ganar peso así como una serie de actos compulsivos, tales como almacenamiento de comida en sitios ocultos, colección de recetas de cocina, etc.

 

No se conoce la causa de la anorexia nerviosa. Esta normalmente comienza como un comportamiento de dieta inocente, pero gradualmente progresa a una pérdida de peso extrema y dañina. Las actitudes sociales hacia la apariencia del cuerpo, las influencias familiares, la genética, los factores neuroquímicos y del desarrollo se consideran posibles contribuyentes a la causa de la anorexia.

 

Las personas que desarrollan anorexia tienen más probabilidades de proceder de familias que tienen antecedentes de problemas de peso, enfermedad física y otros problemas de salud mental, como depresión o drogadicción. Además, a menudo los adolescentes que tienen la enfermedad proceden de familias que encuentran difícil resolver problemas de forma apropiada, son demasiado estrictas, excesivamente críticas, entrometidas y protectoras.

 

Las personas que tienen anorexia pueden ser también dependientes, inmaduras en su desarrollo emocional y es probable que se aíslen con frecuencia de los demás. Otros problemas de salud mental, como los trastornos de ansiedad o trastornos afectivos, se encuentran comúnmente. Las personas que tienen anorexia suelen someterse a los deseos de los demás y no han aprendido a hacer frente a los problemas típicos de la adolescencia, del crecimiento y de lograr cierta independencia.

 

Se cree que restringen la comida (en particular los hidratos de carbono) para obtener una sensación de control en una o más áreas de sus vidas. Para ellos, el control de su peso aparentemente les ofrece dos ventajas; ejercer control sobre su propio cuerpo y obtener la aprobación de los demás.