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domingo, 21 de septiembre de 2014

Algunas carcateríticas de un trastorno de personalidad


1.    Escasa flexibilidad en la adaptación: se expresa en un patrón escaso y rígido de estrategias alternativas que una persona utiliza para lograr sus objetivos y enfrentar conflictos cotidianos, en especial en la relación con otros. Así, esta persona resulta incapaz de adaptarse a los acontecimientos, producto de ese escaso repertorio conductual, cognitivo y afectivo.

2.    Tendencia a vínculos distorsionados:  una alteración a nivel de la personalidad desencadena una serie de alteraciones patológicas, que se perpetúan producto de la propia alteración, es decir, el propio sujeto perpetúa sus dificultades, provoca conflictos nuevos y pone en marcha círculos viciosos autodestructivos que intensifican el malestar psicológico. Esta tendencia a establecer vínculos afectivos con otros distorsionados tiene su origen en la calidad del apego con la figura materna en la primera infancia.


3.    Debilidad del yo: el “yo” se define como la instancia psicológica que regula la adaptación entre las exigencias internas y externas, mientras más fuerte es ese “yo”, mejor se toleran las tensiones y conflictos entre las demandas internas y la realidad externa. Por lo tanto una debilidad del “yo” se expresa en baja tolerancia a la ansiedad, dificultad en el control de los impulsos (por ello se dice que los niños tienen un “yo” inmaduro), baja tolerancia a la frustración, etc.