- Atención individual de niños, adolescentes y adultos
- Psicodiagnóstico en áreas como personalidad, inteligencia, relaciones sociales, relaciones familiares, etc.
- Psicoterapia individual para diferentes problemas: autoestima, autocontrol, estrés, depresión, ansiedad, alteraciones del sueño, alteraciones de conducta en niños, problemas laborales y de pareja, relaciones interpersonales, etc.
- Apoyo a padres con hijos con dificultades en el área escolar.
- Informe psicológico y escolar
- Asesoría a establecimientos educacionales
Av. Vitacura 5900, of. 403, frente a la clínica Alemana
cel.: 8 729 02 56
Este es un blog hecho por una psicóloga clínica, pensando en un espacio dedicado a los padres y madres que necesitan orientación en temas cotidianos para resolver dificultades de sus hijos, además de brindar un espacio de reflexión para personas que requieran de un profesional.
viernes, 29 de enero de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
Atención Psicológica
Atención psicológica, niños, adolescentes y adultos. Psicodiagnóstico todas las áeras de la persona, psicoterapia individual. Nueve años de experiencia profesional en el área clínica.
Av. Vitacura 5900, of. 403, frente a la clínica Alemana.
cel.: 8729 02 56
Av. Vitacura 5900, of. 403, frente a la clínica Alemana.
cel.: 8729 02 56
jueves, 10 de diciembre de 2009
Psicoterapia de niños

Debemos considerar siempre que el niño que consulta se encuentra inserto en una serie de sistemas, dentro del cual se desarrolla y crece. Se encuentra el sistema familiar (con todos sus subsistemas, el sistema escolar y más ampliamente el sistema social, como redes comunitarias y religiosas). Todos ellos deben ser definidos y comprendidos desde la mirada del niño, entendiendo cómo se relaciona con cada uno de ellos.
Por otro lado, debemos identificar los factores constitucionales y madurativos de su desarrollo, así como también los elementos emocionales y vinculares que forman parte de su persona.
Cuando se habla del número de sesiones a las que debe acudir semanalmente el menor a terapia, se debe tratar de comprender, en primer lugar el complejo entramado de las relaciones que lo rodean. Por lo que debemos resaltar en forma especial la realización de un buen proceso psicodiagnóstico, que permita el entendimiento por parte del psicólogo del mundo que rodea al niño, y sólo así poder tomar la mejor decisión respecto de las frecuencias de sesiones semanales. En muchos casos la distancia, las actividades sociales de los niños y laborales de los padres, el dinero, etc., pueden impedir un número alto de sesiones a la semana, por lo que forzar este punto resulta iatrogénico para el sistema familiar.
Considerando los antecedentes recopilados en el proceso diagnóstico, un tratamiento psicológico una vez a la semana resulta el más apropiado para llevar a cabo los objetivos propuestos al inicio de las sesiones; sin embargo, debemos siempre contar con un sólido vínculo con el menor y su familia, para que esa frecuencia no sea reducida a unas pocas veces al mes, lo que finalmente conduce al fracaso anticipado de los objetivos terapéuticos, ya que una sesión semanal constituye siempre la frecuencia mínima con la que es posible realizar un buen proceso psicoterapéutico.
(Ref.: Algunas reflexiones acerca de nuestro quehacer con niños: una revisión abierta de nuestra técnica y abordaje clínico. Agrupación Yocari)
Por otro lado, debemos identificar los factores constitucionales y madurativos de su desarrollo, así como también los elementos emocionales y vinculares que forman parte de su persona.
Cuando se habla del número de sesiones a las que debe acudir semanalmente el menor a terapia, se debe tratar de comprender, en primer lugar el complejo entramado de las relaciones que lo rodean. Por lo que debemos resaltar en forma especial la realización de un buen proceso psicodiagnóstico, que permita el entendimiento por parte del psicólogo del mundo que rodea al niño, y sólo así poder tomar la mejor decisión respecto de las frecuencias de sesiones semanales. En muchos casos la distancia, las actividades sociales de los niños y laborales de los padres, el dinero, etc., pueden impedir un número alto de sesiones a la semana, por lo que forzar este punto resulta iatrogénico para el sistema familiar.
Considerando los antecedentes recopilados en el proceso diagnóstico, un tratamiento psicológico una vez a la semana resulta el más apropiado para llevar a cabo los objetivos propuestos al inicio de las sesiones; sin embargo, debemos siempre contar con un sólido vínculo con el menor y su familia, para que esa frecuencia no sea reducida a unas pocas veces al mes, lo que finalmente conduce al fracaso anticipado de los objetivos terapéuticos, ya que una sesión semanal constituye siempre la frecuencia mínima con la que es posible realizar un buen proceso psicoterapéutico.
(Ref.: Algunas reflexiones acerca de nuestro quehacer con niños: una revisión abierta de nuestra técnica y abordaje clínico. Agrupación Yocari)
lunes, 30 de noviembre de 2009
Atención Pssicológica
Atención psicológica particular, niños, adolescentes y adultos.
Av. Vitacura 5900, of. 403, frente a Clínica Alemana.
Celular: 8 729 02 56
8 años de experiencia profesional.
Psicodiagnóstico y Psicoterapia individual, asesorías, apoyo vocacional, crisis, depresión, ansiedad...etc.
Av. Vitacura 5900, of. 403, frente a Clínica Alemana.
Celular: 8 729 02 56
8 años de experiencia profesional.
Psicodiagnóstico y Psicoterapia individual, asesorías, apoyo vocacional, crisis, depresión, ansiedad...etc.
miércoles, 28 de octubre de 2009
comentarios....
Desde los primeros años escolares, se observan diferencias en los niños, respecto de la actitud con la que enfrentan sus obligaciones. Hay pequeños que esperan que los padres solucionen todos sus problemas, otros son excesivamente responsables e incluso llegan a enfermar por tratar de cumplir con las obligaciones. Un término intermedio es el objetivo a lograr y sólo se puede hacer entregando confianza en el hijo, señalando con claridad lo que se espera de él, de acuerdo a su desarrollo, sin sobre exigir, se les debe entregar la responsabilidad de sus deberes, creando un hábito que como su significado lo dice, tiene que ser constante, a diario, en horarios similares, incluso durante los fines de semana.
martes, 27 de octubre de 2009
LUNA OLVIDA SUS MATERIALES
La mamá de Luna acude a la librería, llega justo antes de cerrar, sabe que no tendrá tiempo suficiente en la semana para comprar la larga lista de materiales para su hija, y como suele suceder con los hijos, Luna sólo recordó su lista el domingo por la tarde, “en fin” dijo la madres, “cuando crezca aprenderá a ser responsable con su colegio”. Sin embargo al llegar a casa, Luna se encontraba viendo por décima vez “magadascar”, acostada en la alfombra de la sala absorta en los dibujos ni siquiera prestó atención cuando su madre le preguntó si tenía lista su mochila para el día siguiente. Sólo reaccionó, aunque sea para protestar, cuando la madre apaga el televisor. “¿Por qué no has hecho tus deberes?” le pregunta, ella responde que más tarde, “cuando me vaya a acostar”, “¡No!” agrega la madre, sabiendo que Luna debe bañarse y acostarse temprano, ya que demora mucho tiempo levantarla por las mañanas. “Pero mamá, ¡ni siquiera vi el final!” alega la niña. La madre ya enojada vuelve a decir, esta vez con la voz más alta, que le había pedido ordenar sus cosas antes de ir a comprar sus materiales, “que ya habías olvidado”, remata. Luna, evidentemente enfadada con su madre se dirige a su habitación y a regañadientes revisa su horario para el día lunes. “Menos mal que me toca educación física”, piensa Luna, ya que ello le permite ir sin su uniforme escolar. Como todas las mañanas Luna se levanta algo más tarde que su hermano, por lo que debe apurarse para estar lista a la hora acostumbrada. Afortunadamente llegan a la hora y Luna va contenta con su equipo de gimnasia, sin embargo, una sensación de vértigo le sobrevino cuando vio a todos sus compañeros con el acostumbrado uniforme escolar, sólo ahí recordó que la profesora les había enviado una nota a sus padres informando que las clases de educación física se habían cambiado de horario, en vez de ello, hoy tenía clases de Arte. Era la primera hora de clases y luego de responder a sus amigos porqué tenía el otro uniforme, pensó que durante el recreo podría llamar a su mamá para que le llevase sus materiales, no sin antes recibir un nuevo “reto” de su parte. Cuando por fin convence a su hermano de que le preste dinero para usar el teléfono, logra comunicarse con su mamá. Ella guarda silencio por unos segundos al escuchar a su hija, “lo siento”, le dice, “en estos momentos estoy en una reunión importante y no puedo dejar todo botado porque se te han olvidado tus deberes, otra vez”. Luna no sabe qué hacer, su papá está de viaje y sólo llega el miércoles. Cuando llega la hora de la clase de Arte, su profesora le pregunta porqué no ha llevado sus materiales, Luna a punto de llorar le dice con voz tenue, que los ha olvidado, “¿pero no mostraste la nota a tus papás?”, le pregunta, “no, se me olvidó también”, señala la niña. “Bueno, en castigo deberás ayudar a tus compañeros y la próxima clase deberás traer tu trabajo listo”, le dice la maestra en tono comprensivo, pero firme.
Por la noche, Luna se encuentra muy nerviosa, sabe que su mamá querrá hablar con ella y por el tono de voz al teléfono, sabe que no estará contenta. Antes de que ella llegue, y sin que nadie se lo recuerde, prepara sus cosas para el día siguiente, incluso su ropa y zapatos. Al llegar su madre, se acerca a su cama y sabiendo que no está dormida, le explica que debe hacerse responsable de sus deberes, ya en el colegio, las obligaciones son mayores y los profesores más exigentes, agrega que ella pude jugar y ver televisión, sin embargo, “tiene que haber mayor preocupación”, señala. Aunque esta ha sido la primera vez que sucede, la madre ha visto que Luna “ha relajado sus deberes”. Le pide que de ahora en adelante, prepare sus cosas con anticipación, revisando sus cuadernos y libretas todos los días, avisándole cuándo necesita algún material especial. “No basta con tratar de recordar lo que debes hacer” añade, Luna responde positivamente, sabe que ha sido “un poco irresponsable” y que sus padres esperan algo más de ella.
Por la noche, Luna se encuentra muy nerviosa, sabe que su mamá querrá hablar con ella y por el tono de voz al teléfono, sabe que no estará contenta. Antes de que ella llegue, y sin que nadie se lo recuerde, prepara sus cosas para el día siguiente, incluso su ropa y zapatos. Al llegar su madre, se acerca a su cama y sabiendo que no está dormida, le explica que debe hacerse responsable de sus deberes, ya en el colegio, las obligaciones son mayores y los profesores más exigentes, agrega que ella pude jugar y ver televisión, sin embargo, “tiene que haber mayor preocupación”, señala. Aunque esta ha sido la primera vez que sucede, la madre ha visto que Luna “ha relajado sus deberes”. Le pide que de ahora en adelante, prepare sus cosas con anticipación, revisando sus cuadernos y libretas todos los días, avisándole cuándo necesita algún material especial. “No basta con tratar de recordar lo que debes hacer” añade, Luna responde positivamente, sabe que ha sido “un poco irresponsable” y que sus padres esperan algo más de ella.
martes, 29 de septiembre de 2009
Continuación...
Algunas características de los niños y adolescentes con trastornos de personalidad son las relaciones perturbadas con sus pares, con deseos de control y posesividad, hipersensibilidad al estrés, al aburrimientos y a la devaluación de sí mismos, expresión de afectos con tono dramático, timidez y dificultad para establecer relaciones de amistad, dificultad en las actividades recreativas en especial para disfrutar, rigidez, perfeccionismo, temperamento explosivo, bajo rendimiento académico, impulsividad, entre otros.
Cabe mencionar que cada síntoma por separado no se constituye un trastorno sino que es necesaria la evaluación rigurosa del profesional para diagnosticarlo como tal.
(Ref.: Kernberg, P.; Weiner, A.; Bardenstein, K. (2002) Trastornos de personalidad en niños y adolescentes. Manual Moderno: México)
Cabe mencionar que cada síntoma por separado no se constituye un trastorno sino que es necesaria la evaluación rigurosa del profesional para diagnosticarlo como tal.
(Ref.: Kernberg, P.; Weiner, A.; Bardenstein, K. (2002) Trastornos de personalidad en niños y adolescentes. Manual Moderno: México)
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