Este es un blog hecho por una psicóloga clínica, pensando en un espacio dedicado a los padres y madres que necesitan orientación en temas cotidianos para resolver dificultades de sus hijos, además de brindar un espacio de reflexión para personas que requieran de un profesional.
jueves, 12 de marzo de 2015
Crianza y Respeto.... NO A LA DUCHA FRÍA
NO NO NO y NO!!!
Padres y madres del mundo, por favor no sigan estos consejos.... Nunca hagan nada que atente contra los derechos de sus hijos, No siempre los pediatras, médicos, libros... tienen la razón.
La ducha fría es hoy en día considerado un método de tortura prohibida incluso en tiempos de guerra, ¿le harías eso a tu hijo?
Cómo te sentirías y viene una persona a la que amas y amdiras incondicionalmente y presa de su enojo te toma violentamente y te mete bajo la ducha fría?. El enojo de un niño cuyo cerebro aún está en desarrollo, es inmaduro, no sabe regularse, no entiene razones lógicas muchas veces. Si yo que soy el adulto tampoco me regulo conductualmente, si tampoco entiendo ms emociones, mis rabias o frustraciones, ¿cómo le podemos exigir a un niño lo mismo?.
Les dejo el link...
http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-03-12&PaginaId=39&bodyid=0
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Personalidad y su relación con otras patologías mentales
Las
diferentes estructuras de personalidad presentan una tendencia a desarrollar
ciertos trastornos mentales, cuya aparición, además se ve determinada por
ambientes favorables o adversos. Si bien es cierto que las personalidades no
son un sinónimo de salud o patología, la estructura neurótica se estima como
aquella que provee una mejor adaptación y por ende a menos patologías
adyacentes. Lo frecuente acá son descompensaciones que se expresan en
trastornos ansiosos, conversivos, disfunciones sexuales en el adulto y
trastornos adaptativos.
Por
su parte las estructuras de tipo limítrofe, suelen descompensarse expresando
adicciones, trastornos de la identidad sexual, depresiones, trastorno bipolar y
trastornos del control de impulsos. En cambio, las estructuras de tipo
psicótico suelen presentar cualquier cuadro o combinación de patologías
mentales, siendo las más frecuentes la esquizofrenia, trastornos delirantes y
algunas de las patologías asociadas a la personalidad limítrofe.
Personalidad en la infancia y adolescencia
Por
lo general, no se puede hablar de estructura de la personalidad en los niños,
ya que no se encuentra integrada hasta la adolescencia. Sin embargo, desde la
mirada del psicoanálisis, se puede definir ciertos funcionamientos mentales,
sean neuróticos, limítrofes o psicóticos, desde la infancia y adolescencia, de
acuerdo a su desarrollo emocional, social y moral. El criterio para definir
estos funcionamientos mentales son los mismo que para los adultos, siempre
teniendo presente el curso de desarrollo normal y lo esperado para cada etapa
evolutiva.
Lo
más relevante en este período es que el tipo de funcionamiento puede variar
significativamente, producto de intervenciones terapéuticas o por experiencias
sanadoras (lo que llaman “cura espontánea”) o perturbadoras. Por ello el tipo
de funcionamiento mental puede ser observado a través de ciertos indicadores
como la capacidad de adecuación a las situaciones de examen psicológico,
pudiendo discriminar el niño entre lo que es fantasía de lo que es realidad,
además se observa el grado de tolerancia a la frustración, los niveles de
adaptación generales y la capacidad para establecer un vínculo colaborador con
el profesional que lo observa. Este último punto es esencial, ya que el no
poder vincularse con otros es el indicador más común de esta patología.
Por
otro lado, un niño con un funcionamiento mental tendiente a lo psicótico, se
observa seriamente perturbado, con inhibición total o una desorganización de la
conducta, como se caracterizan por la dificultad para adecuarse a la realidad,
distorsionan los vínculos con los otros, observando en ellos personas u objetos
que no son en la realidad. Se ha descrito además que estos niños presentan
sueños y fantasías habitadas con personajes en extremo crueles, tanto hacia sí
mismos como hacia otros.
Otras
características de estos niños son las estereotipias o perseveraciones en las conductas
verbales, siendo común los neologismos, las actitudes extrañas o grotescas.
Debido a todo lo anterior lo más frecuente son los fracasos a nivel escolar
producto de la dificultad en el aprendizaje.
Un
menor con un funcionamiento mental que tiende a lo limítrofe presenta
inhibiciones o inadecuaciones en su conducta, pero no evidencian una ausencia
total de discriminación entre fantasía y realidad, por ello no presentan
conductas bizarras.
Del
mismo modo, la crueldad en los personajes de sus fantasías y sueños es menor,
aunque la violencia no está totalmente ausente. Por otro lado se puede observar
alteraciones de la imagen corporal y de la imagen psicológica de sí mismo.
Existe
en estos niños una predisposición a desarrollar trastornos depresivos,
ansiosos, de conducta y otras dificultades de rendimiento escolar, que no son
producto de deficiencias intelectuales.
Por
último, los niños con un funcionamiento mental de tipo neurótico se adecuan a
la realidad que los rodea y por ende a las situaciones de examen diagnóstico.
Su capacidad de tolerancia a la frustración, de aprendizaje y el manejo de sus
fantasías dependen de las características particulares de cada niño y de las
áreas que se encuentren en conflicto, aunque por lo general se dan buenos
resultados. Así cuando existen conflictos en un área psicológica se observará
mayor distorsión y rigidez, pero en el resto su funcionamiento será adecuado,
con personajes en su fantasía y sueños con elementos amorosos y agresivos
integrados.
La
configuración más clara de los rasgos que determinarán la personalidad final se
pueden observar a fines de la adolescencia. Debido a las variables propias del
desarrollo estos rasgos suelen ocultarse durante la infancia, a pesar de ser
posible observar rasgos desadaptativos en este periodo.
Estructura de personalidad tipo Psicótico
Acá se pueden observar las
mayores alteraciones, la persona posee una pobre capacidad para definirse en
términos de su identidad personal y por ende en la imagen de los otros. Esta
persona se observa necesitada y limitada, incluso en ocasiones se percibe una
identidad que socialmente no se reconoce, creyendo ser otra persona, como por
ejemplo “ser un extraterrestre”.
Asimismo, esta persona
atribuye características animadas a seres inanimados o viceversa, por lo que no
existe un límite entre lo real e irreal, entre lo interno y lo externo. Por lo
que la prueba de realidad está alterada y gravemente deteriorada. Cuando esta
persona se enfrenta a situaciones de extrema ansiedad tiende a presentar
delirios y alucinaciones, en situaciones más tranquilas y estables existe
incapacidad para auto observarse o de empatizar con otros. Los pensamientos,
afectos y conductas resultan extraños para el observador, y se relaciones sólo
con partes del todo general.
Estructura de personalidad tipo Limítrofe
Continuando con las
características de los trastornos de personalidad, el tipo limítrofe carece de
una identidad integrada, lo que se llama como síndrome de difusión de
identidad, ello quiere decir que la persona no tiene un concepto de sí mismo
que integre sus aspectos positivos y negativos de una manera coherente y
estable en su conciencia global. Como consecuencia, las otras personas también
son percibidas como “entes parciales” y poco realistas, así evalúan a los otros
como extremadamente buenos o extremadamente malos, alternando entre estas dos
situaciones.
Por otro lado, el
autoconcepto es pobre, extremo y contradictorio, existen sentimientos de vacío
crónicos con afectos y conductas contradictorias. En la relación con los otros
también se puede observar contradicciones, la relación es distorsionada, se
pueden mostrar preocupados con culpa, pero no pueden desarrollar estrategias
para reparar el daño en esa relación en una forma profunda. Lo más frecuente
son los fracasos en las relaciones afectivas, volviéndose inestables.
Otra característica de esta
estructura de la personalidad es la mantención de la prueba de realidad, pero
existe un deterioro en capacidad de auto observarse y de empatizar con otros,
siendo especialmente susceptibles a la crítica negativa de los otros.
Estructura de personalidad Neurótica
La
organización neurótica de la personalidad se caracteriza por poseer una
identidad integrada, expresada en un concepto coherente claro y definido de sí
mismo y de los otros. La persona mantiene la sensación de continuidad en el
tiempo, se compromete con sus elecciones y es fiel a sí mismo en distintos
planos como el vocacional, laboral, religioso, moral, etc. Del mismo modo
reconocen que las personas tienen aspectos buenos y aspectos malos, pero las
integran adecuadamente, lo que permite establecer relaciones afectivas estables
y profundas. Existe culpa, preocupación y empatía con respecto a los
sentimientos de otro.
Por
otro lado, se usan mecanismos de defensa llamados “altos”, que se basan en la
represión de los conflictos (no tener conciencia del conflicto es reprimirlo,
obligándolo a permanecer en un nivel inconsciente), estos mecanismos permiten
manejar adecuadamente la angustia, expresándose mayor espontaneidad y
flexibilidad. Conforme a lo descrito estas personas difícilmente pierden el
juicio de realidad, no hay distorsiones del pensamiento, sentimientos y
comportamiento, o ello ocurre en un grado mínimo ante un conflicto psicológico
o una patología asociada como la depresión.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
