viernes, 16 de marzo de 2012

ESTIMULACIÓN Y JUEGOS

JUGUETES

Son muchas las investigaciones sicológicas que revelan que los juguetes son objetos llamados a cumplir la función de mantener a los niños entretenidos y felices. Es básico, sin duda, que el juguete sirva para distraer al niño y proporcionarle muchos ratos de felicidad y alegría, pero los juguetes también son un excelente método de aprendizaje y adiestramiento. Los juguetes diseñados con una finalidad educativa específica no son los únicos que se le deben dar al niño. Por ejemplo, hay algunos que se proponen ampliar el vocabulario del niño; otros, estimulan su agilidad mental en los cálculos aritméticos; otros hacen que el niño ejercite su memoria o su habilidad manual, o aumentan sus conocimientos acerca de los animales y las plantas. Pero al niño también le harán bien los juguetes ideados con fines menos concretos, que le ofrezcan diversas posibilidades, incitando y estimulando su imaginación y su capacidad creativa. En esta categoría entrarán muchísimos objetos que, sin ser propiamente juguete, se prestan a que el niño los utilice como tales: trozos de madera, cajas vacías de cartón, de madera o metálicas; carretes de hilo vacíos, tapas de material plástico de diferentes colores, etc.

También hay que mencionar los juguetes que el niño pueda usar colectivamente en unión de sus amiguitos y compañeros. Estos desarrollan en el niño el sentido de la sociabilidad y el espíritu de cooperación.

miércoles, 1 de febrero de 2012

6. El niño que se hace pipí:

Algunas veces el hacerse pipí en el día o noche es una forma inconsciente de llamar la atención. Cuando el niño se siente rechazado o falto de afecto busca caminos para llenar su necesidad emocional, es la única forma de tener a atención de los adultos, aunque lo reten o lo castiguen por hacerlo. Un ambiente tenso de esta forma, sólo consigue agravar el problema porque el niño se siente inseguro y con más problemas de autoestima. Se le debe tratar con cariño, respeto y paciencia. Puede ser útil elaborar un calendario de registro para el niño colocar una “carita feliz” cuando el niño logre controlar el esfínter.

5. El niño inquieto:

La hiperactividad es uno de los problemas que aparecen con frecuencia en la edad pre escolar y es mayor en niños que en niñas. Se le deben entregar instrucciones sencillas, fáciles de realizar y cortas, que no demoren mucho tiempo, sino el niño se aburrirá con facilidad. No se le debe pedir muchas cosas a la vez y estimular positivamente sus logros y manifestarle interés y afecto.

Cuando el niño está tranquilo y sentado o bien entretenido en cualquier actividad sin moverse demasiado o molestando a sus compañeros, se le debe alabar, además se le pueden designar responsabilidades especiales, como elegir una película, llevar un recado a alguien, o ayudar en forma especial a la tía a cargo.

4. El niño desobediente:

Los niños deben entender que hay reglas de convivencia que deben ser respetadas, debemos conservar la calma y no gritarle cuando desobedezca, si no sólo conseguiremos que haga sus tareas cuando nos enojemos con él. Es importante que las instrucciones que le demos sean claras y concretas, así como ajustadas a su comportamiento. Cuando no nos haga caso le volvemos a repetir la instrucción, si también nos ignora no le prestaremos atención. Después de 10 minutos le pediremos otra vez lo mismo, siempre manteniendo una actitud tranquila, el niño tiene que cumplir con sus obligaciones, no podemos permitir que consiga su propósito de no ordenar o no realizar sus tareas. Debemos motivarlo a realizar las actividades que se le propongan.

3. Cuando el niño quita las cosas a sus compañeros:

En el niño menor de cinco años, el que le quite cosas a sus compañeros no revisten demasiada importancia, a esta edad el niño se deja llevar por sus impulsos y no distingue bien lo que es suyo y lo que es de los demás, y toma lo que está a su alcance cuando le apetece o le agrada. Sólo se debe explicar que él también tiene sus cosas y que no debe quitarle cosas a los demás.

miércoles, 18 de enero de 2012

2. Las rabietas:

Algunos niños reaccionan con fuertes gritos y pateleos ante pequeñas frustraciones. Estas reacciones perturban el ambiente con los demás niños del hogar y la forma de solucionarlas servirá de ejemplo para los otros niños.

Seguramente cuando los niños comienzan con pataletas o berrinches, les prestamos gran atención, tratando de hacerlos entender qué están haciendo mal o castigándolo inmediatamente mediante amenazas de mandarlo a acostar u otra cosa.

Para conseguir que el niño deje de tener estas reacciones tenemos que empezar a ignorarle cuando se ponga a llora o patalear, no debemos intentar razonar con él cuando está gritando, seguiremos con nuestras actividades y en el momento que termine su rabieta podemos comenzar a hacerle caso otra vez, pero no comentaremos nada de lo sucedido.

Al principio nos resultará difícil mantener esta actitud porque el niño tendrá más rabietas y más intensas para conseguir llamar nuestra atención, por lo que es importante tener paciencia y aguantar sus llantos si queremos que este comportamiento se termine. Pero cuando haga algo por sí solo sin berrinche debemos decirle lo contentos que estamos con él y le animaremos para que siga así.

lunes, 16 de enero de 2012

Alteraciones de conducta

Es normal hasta cierto punto que las alteraciones de conducta vayan apareciendo en el transcurso normal del desarrollo de un niño, pero en el momento en que persisten en el tiempo más allá de lo “esperable” y en un grado de intensidad “llamativo” quedará determinada la conducta como problemática.

Los problemas de conducta se definan como comportamientos no habituales o maneras de comportamientos no esperadas por los adultos. Un niño puede portarse mal o bien dependiendo desde dónde se evalúe, porque muchas veces las maneras de comportarse Selene depender de las compañías y de los ámbitos donde se desarrollan.


Problemas de comportamiento:

1. Niño agresivo:

Un niño con problemas para integrarse a sus pares, se enoja, tira las cosas, muerde, pelea, golpea a otros. Debemos centrar nuestros esfuerzos en enseñarle a enfrentarse a las pequeñas dificultades de forma positiva y conseguir su plena integración en el hogar.

Podemos realizar pequeñas tareas cotidianas que él pueda realizar con éxito, por ejemplo ayudar a recoger juguetes, ayudar con los demás niños, ir al baño solo, lavarse las manos solo, hacer una tarea del colegio con ayuda del adulto, pero permitiendo que tenga éxito en su tarea. La idea es poder fomentar las conductas cooperativas, llevar o ir a buscar algún elemento o persona, la idea es aprender a pedir las cosas sin insultar o pegar. Debemos entonces demostrar alegría si pide las cosas por favor o da las gracias, reforzándolo de manera positiva cuando hace algo correcto. Estas felicitaciones pueden ser verbales y acompañarlas de algún gesto de cariño, como abrazo, caricia en la cabeza, beso en la cabeza, etc.

Cuando los niños están alterados no se debe intentar razonar con él, es mejor esperar a que se calme y después le explicaremos cómo tendría que haber actuado, se debe mantener la cama y tranquilidad cuando se le rete, si le gritamos le estamos enseñando cómo comunicar el enojo de una forma que no queremos que aprenda y que justamente tratamos de evitar que realice.