martes, 29 de septiembre de 2009

Continuación...

Algunas características de los niños y adolescentes con trastornos de personalidad son las relaciones perturbadas con sus pares, con deseos de control y posesividad, hipersensibilidad al estrés, al aburrimientos y a la devaluación de sí mismos, expresión de afectos con tono dramático, timidez y dificultad para establecer relaciones de amistad, dificultad en las actividades recreativas en especial para disfrutar, rigidez, perfeccionismo, temperamento explosivo, bajo rendimiento académico, impulsividad, entre otros.

Cabe mencionar que cada síntoma por separado no se constituye un trastorno sino que es necesaria la evaluación rigurosa del profesional para diagnosticarlo como tal.

(Ref.: Kernberg, P.; Weiner, A.; Bardenstein, K. (2002) Trastornos de personalidad en niños y adolescentes. Manual Moderno: México)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Continuación...


Tenemos conocimiento de que muchos problemas clínicos infantiles son mutables con un desenlace saludable con el proceso de desarrollo de un niño, sin embargo, los menores ya en edad escolar suelen tener mayores dificultades para resolver con éxito sus problemas en forma “espontánea”. Existen estudios de predictibilidad de la patología adulta desde la temprana infancia, como es el comportamiento antisocial en la infancia y adolescencia.

De este modo es posible suponer que los niños tienden a mantener sus perturbaciones psicológicas en especial cuando no reciben atención clínica especializada.

Para comprender los desórdenes de personalidad debemos conocer algunos de los componentes que constituyen la personalidad:

Temperamento: que sería la predisposición biológica de los seres humanos.

Identidad: la estructura interna mental que incluye el sentido de sí mismo (en niños está en desarrollo).

Género: componente de la identidad y que lleva a definirse de acuerdo a la cultura y sociedad donde se vive.

Alteraciones neuropsicológicas del desarrollo: déficit cognitivo, para procesar y organizar información, por supuesto no presente en todos los niños.

Mecanismos de defensa: necesarios para enfrentarse y adaptarse al estrés interno y externo.

Para la evaluación de la personalidad en un niño se deben buscar indicadores de alto riesgo para el desarrollo del trastorno en sí, como son antecedentes de situaciones traumáticas, tales como abuso sexual, físico, verbal, negligencias, junto con inconsistencias en las figuras paternas o maternas.

(Ref.: Kernberg, P.; Weiner, A.; Bardenstein, K. (2002) Trastornos de personalidad en niños y adolescentes. Manual Moderno: México)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Alteraciones y Trastornos de la Personalidad: ¿En niños y Adolescentes?

Un trastorno de la personalidad se puede caracterizar como un estilo persistente de experiencias internas y de un comportamiento que se desvía de las expectativas de la cultura de la persona en forma notable, además es generalizado, es decir, afecta a diferentes áreas de su vida; y es también inflexible (con dificultad para cambiar).

Su inicio se remonta a la adolescencia o principios de la adultez, por lo que se vuelve estable en el tiempo, conduciendo a sentimientos de aflicción en la persona y a un deterioro de sus relaciones sociales. De este modo resulta complejo etiquetar a un niño con un trastorno que supone inflexibilidad y gravedad afectando negativamente al menor, su familia y su entorno.

Además siempre se ha planteado el problema del desarrollo de la personalidad en los niños; muchos autores explican que este componente no se ha cristalizado aún en niños, por lo tanto no podría hablarse de un trastorno a esta edad. Sin embargo, es también conocido que los niños van desarrollando un sentido de identidad, modulación de los afectos, pensamientos, relaciones con otros, factores que componen, entre otros, la personalidad de un individuo.

La sensación de vergüenza es por ejemplo en los niños, un indicador de autoconciencia, el cual emerge antes de los dos años de edad….

(Ref.: Kernberg, P.; Weiner, A.; Bardenstein, K. (2002) Trastornos de personalidad en niños y adolescentes. Manual Moderno: México)

miércoles, 22 de julio de 2009

Reflexiones acerca de la Intersubjetividad

El psicoanálisis no es posible entenderlo como una ciencia que investiga lo intrapsíquico en forma exclusiva, sino que lo podemos entender como una puesta en escena de un interjuego entre dos personas, el analista y el analizado, ambos con sus propios mundos subjetivos en una dinámica relacional particular, a este fenómeno le podemos llamar intersubjetividad.

Es así como entendemos también que el inconsciente es una estructura dinámica que en interacción recíproca con otros, necesariamente recibe la influencia de elementos conscientes e inconscientes de la persona que se tiene al frente, configurándose entonces, una relación única y singular que a la vez trasciende a los mismos participantes.

De este modo el psicoanálisis puede y debe pretender el desarrollo de una serie de condiciones que faciliten el despliegue de la estructura subjetiva del analizado, con todos los fenómenos que existen en ella, en complemento con la apertura mental del mundo subjetivo del analista. Si consideramos el punto de vista descrito anteriormente tendremos un escenario interpersonal que permitirá y limitará las experiencias subjetivas de ambas individualidades, en pos de un análisis adecuado que permite la elaboración de los conflictos que hacen consultar.

El analista y su propia estructura subjetiva aportan al analizado nuevas experiencias que permiten redefinir traumas, conflictos, relaciones problemáticas, etc. De este modo el analista no puede alienarse en su sillón y pretender la objetividad máxima, lo cual no sólo resulta complejo, sino inviable, por cuanto el rol que juega, las intervenciones, comentarios e interpretaciones de algún modo contienen esa estructura subjetiva y se manifiestan en la acción terapéutica, ello sin caer en una interferencia de las configuraciones psicológicas de la vida subjetiva del analizado.

En esta relación intersubjetiva se reeditan relaciones tempranas y conflictos actuales, de una forma singular y especial, que resultan útiles para el proceso terapéutico del analizado, permitiendo el desarrollo de nuevas expresiones de elementos subjetivos y experiencias reprimidas y no actualizadas en una díada que acepta y contiene la estructura patológica que se trae a sesión.

Esta díada contendrá elementos subjetivos del analista, elementos subjetivos del analizado, pero más importante aún elementos subjetivos que se construyen a partir de la relación entre ambos, como un tercer elemento a considerar dentro de un proceso terapéutico adecuado, este tercer elemento debe ser objeto de estudio y análisis dentro de las sesiones.
Esta relación intersubjetiva que es irrepetible y que se encuentra definida por los participantes del análisis, es nueva en cuanto es el encuentro de dos inconscientes, pero a la vez es tan especial que permite la actualización de fenómenos pasados, en especial los del analizado, permitiendo que afloren dichos conflictos para su interpretación.

Es muy importante dentro de este planteamiento la comprensión de este interjuego de subjetividades, puesto que el analista en forma consciente se expone a los fenómenos de la mente del analizado, construyendo un espacio nuevo donde se hacen presentes las proyecciones del paciente. El analista así utiliza los elementos que emergen en ayuda de la coherencia de las experiencias internas de aquel que tiene al frente, transformándola en forma creativa.

Dado lo anterior, cabe preguntarse entonces por la neutralidad que debería mantener un analista. Como respuesta posible podemos evocar a Freud (1912, 1913) quien plantea que en el inconsciente de cada persona hay instrumentos que permiten la interpretación del inconsciente del otro, en este sentido el inconsciente personal está de forma inevitable implicado en la aprehensión del inconsciente de otras personas, por ello necesitamos hacer uso de nuestro mundo subjetivo, poniéndolo al servicio del análisis y del analizado, permitiendo de este modo la emergencia de elementos transferenciales y contratransferenciales que resultan necesarios dentro de la acción terapéutica, facilitando además su interpretación y resolución.

Dicho en otras palabras la neutralidad, en un sentido moderno, y el uso de la intersubjetividad en un análisis no son puntos que se contradicen, sino elementos que debemos considerar tener presentes para enfrentar de un modo adecuado a nuestro analizado, permitiendo y fomentando en muchos casos su emergencia.

Un colega me planteaba el siguiente caso, una madre de un niño de cinco años le planteó estar muy preocupada pues su hijo decía estar viendo a personas, ella tras conversarlo con su hijo y por las características de las personas que dice ver concluye que son personas que han fallecido en la familia tiempo atrás. El psicólogo luego de varias entrevistas y del análisis del material del psicodiagnóstico concluye que el niño no presenta patología alguna, cognitiva, afectiva o del desarrollo de su estructura mental, del mismo modo descarta otras patologías relacionadas al ambiente familiar.

Entonces el psicólogo se pregunta desde su mundo subjetivo si esa “realidad” interna del niño existe. Es así como podría concluir que no existe y que el niño presenta algún tipo de alteración perceptual. Sin embargo, si seguimos la línea de reflexión expuesta en este ensayo podemos decir que el niño presenta al analista una experiencia subjetiva, particular, especial y única. Tal experiencia debe ser respetada, contenida y analizada tal como se presenta, de ese modo ambos, el analista y el niño, desarrollan un espacio intersubjetivo donde es posible la exploración del aparato mental del paciente en una relación diádica nueva y particular, permitiendo el análisis y la futura resolución de los conflictos que surgen.

lunes, 6 de julio de 2009

Pauta general para padres

Es muy importante para los hijos, que sus padres se comprometan en sus esfuerzos por adecuarse y portarse bien, para sentirse apoyados en sus dificultades.

Estas son algunas recomendaciones generales, que aportan una guía flexible para enfrentar el comportamiento que consideramos negativo en nuestros hijos, sin embargo, debemos considerar la unicidad de los menores y observar siempre si existe algún otro problema que pueda estar afectando su conducta.


& No le llame la atención por su comportamiento impulsivo, irreflexivo o por causar desorden mientras juega, sólo preocúpese si corre verdadero peligro él u otros niños. Cuando haya terminado de jugar enséñele a ordenar él mismo, ayúdelo y refuércelo en esta conducta.

& Si por alguna razón debe retarlo, hágalo en forma calmada, firme y con cariño, sin perder la paciencia, haciéndole saber que ud. tiene el control de la situación, debe explicarle porqué está molesto y porqué lo reta, no decirle frases que lo confundan (por ejemplo: ¿a caso no piensas hacer tu cama?, ¿no crees que ya es tiempo de ir a ducharte?). No es útil pegarle, es preferible un castigo que de antemano han acordado juntos.

& Permita el ejercicio y actividades al aire libre, juegue con él y disfrute a su hijo.

& Enséñele actividades propias del hogar y que él pueda realizar de acuerdo a su edad, cuando lo haga elogie su conducta (por ejemplo, ordenar, hacer la cama, ducharse solo, dormir a la hora propuesta, etc), también refuerce sus conductas apropiadas, como cooperar, terminar su almuerzo solo, jugar sin pelear, etc.


& Los premios pueden ser felicitaciones, prestarle atención inmediata, demostrarle cariño, acceder a sus peticiones si son pertinentes, compensarlo con algo material pequeño, como dulces, stickers, etc.

& Converse frecuentemente con su hijo, escúchelo y háblele, explique sus sentimientos cuando hace algo poco adecuado, propóngale otras conductas alternativas.

miércoles, 10 de junio de 2009

Estrategias Conductuales para Niños Pequeños, Irse a Dormir

Se debe tener en cuenta que las estrategias son útiles si son aplicadas constantemente, a pesar de retrocesos, alcanzando una mejor relación con el menor y su entorno si se siguen las recomendaciones:

1. Se debe contar con un espacio sólo destinado al descanso del menor, libre de estímulos como por ejemplo televisión.

2. Los niños pequeños reaccionan mejor si se tiene una rutina establecida, debe ir a dormir todos los días a la misma hora, de lunes a domingo, si no es posible lo fines de semana se le debe explicar que por ese día su hora de dormir será cambiada y se volverá al horario habitual al día siguiente. La hora escogida debe ser adecuada a las actividades del menor y de la familia, una hora recomendada es entre las 8 y 9 de la noche.

3. Realizar un ritual de preparación, se pondrán a disposición un peluche o juguete con que el quiera descansar, o llevar un vaso de leche o jugo de frutas, no es recomendable las bebidas de fantasía o los alimentos pesados, ya que alteran y no permiten el descanso. Además se contará con una luz tenue, que induzca el sueño.

4. Es importante que no existan ruidos fuertes en el hogar, que estimulen al niño y haga que no desee ir a la cama. Del mismo modo todas las actividades familiares deben comenzar a declinar, preparando el ambiente.

5. Antes de ser acostado el niño debe ir al baño, si así lo desea, para evitar que se despierte por la noche.

6. Se recomienda que una sola persona sea siempre la encargada de hacerlo dormir, y con ella se realizará una rutina, como por ejemplo, luego de colocar su pijama se puede leer un cuento corto o contar una historia, es un buen momento para recordar lo hecho durante el día.
7. Luego de un tiempo (alrededor de 30 minutos) se le indica al niño que es hora de dormir, para lo cual se le dan las buenas noches, se le da una caricia leve o un beso de despedida, también rezar juntos, si la familia es creyente. Luego se le arropa y se deja solo, ojala con la puerta junta o a medio cerrar.

8. Se espera junto a él por unos 10 a 15 minutos, hasta que duerma, si en ese periodo se despierta, se vuelve a arropar y dar las buenas noches, no es recomendable decir que se está cansado, que desean dormir, u otras indicaciones que señalen desesperación por la conducta del menor.

9. Cuando se ha dormido se debe salir de la habitación, si el menor se despierta y llora o llama a los padres, se repite el proceso de arropar y esperar, sin desesperar o pedir al menor “por favor duérmete”, ello hace que el niño tenga el control de la situación.


Es relevante tener en cuenta que los niños responden a la seguridad y estabilidad de aquellos que los cuidan, por ello nunca desespere, no le grite, no lo golpee, no golpee objetos o puertas, no discuta con él, explique con buenas palabras lo que ud. espera de él de acuerdo a su edad y entendimiento. Recuerde que por muy pequeño que sea el niño, siempre entiende cuando se le habla con paciencia, amor y comprensión, ello mejora la relación con él y calma a los menores inquietos.

viernes, 22 de mayo de 2009

RELAJACIÓN PARA NIÑOS


Es posible realizar diferentes ejercicios para que niños de diferentes edades practiquen la relajación cuando lo necesiten, si se animan, los adultos también pueden hacerlo:

Uno de los problemas con los que debemos lidiar es la timidez de los niños, ya que frecuentemente les da risa y encuentran vergonzoso el procedimiento, lo mejor que podemos hacer es decirle que a pesar de lo “chistoso” que pueda verse, es parte del procedimiento y que debemos continuar.

Luego le explicamos que cuando se sienta alterado, nervioso o tenso, los músculos del cuerpo se colocan tensos y rígidos, le decimos que sin conoce esos músculos puede aprender a relajarlos y ello le ayudará a manejar de mejor forma algunos de sus sentimientos que se consideran como “negativos”.

La primera instrucción es poner los músculos tensos, los brazos, las piernas, la cara, los puños de las manos, etc, y luego soltarlos, a fin de relajar el cuerpo. Así el niño conoce la diferencia entre rígido y relajado. Es importante señalar con ejemplos de la vida cotidiana, cuáles son las situaciones en que los niños suelen ponerse tensos o nerviosos, como al inicio de una prueba en su colegio, cuando deben conocer a gente nueva, cuando van al doctor o al dentista, cuando está enojado y desea golpear a alguien, etc.

Finalmente es muy importante que se le aliente a practicar esta forma de relajación varias veces al día, en diferentes situaciones, no solamente cuando se enfrenta al “problema”, así adquiere la destreza necesaria para hacerlo cuando surja la tensión.