Es muy importante para los hijos, que sus padres se comprometan en sus esfuerzos por adecuarse y portarse bien, para sentirse apoyados en sus dificultades.
Estas son algunas recomendaciones generales, que aportan una guía flexible para enfrentar el comportamiento que consideramos negativo en nuestros hijos, sin embargo, debemos considerar la unicidad de los menores y observar siempre si existe algún otro problema que pueda estar afectando su conducta.
& No le llame la atención por su comportamiento impulsivo, irreflexivo o por causar desorden mientras juega, sólo preocúpese si corre verdadero peligro él u otros niños. Cuando haya terminado de jugar enséñele a ordenar él mismo, ayúdelo y refuércelo en esta conducta.
& Si por alguna razón debe retarlo, hágalo en forma calmada, firme y con cariño, sin perder la paciencia, haciéndole saber que ud. tiene el control de la situación, debe explicarle porqué está molesto y porqué lo reta, no decirle frases que lo confundan (por ejemplo: ¿a caso no piensas hacer tu cama?, ¿no crees que ya es tiempo de ir a ducharte?). No es útil pegarle, es preferible un castigo que de antemano han acordado juntos.
& Permita el ejercicio y actividades al aire libre, juegue con él y disfrute a su hijo.
& Enséñele actividades propias del hogar y que él pueda realizar de acuerdo a su edad, cuando lo haga elogie su conducta (por ejemplo, ordenar, hacer la cama, ducharse solo, dormir a la hora propuesta, etc), también refuerce sus conductas apropiadas, como cooperar, terminar su almuerzo solo, jugar sin pelear, etc.
& Los premios pueden ser felicitaciones, prestarle atención inmediata, demostrarle cariño, acceder a sus peticiones si son pertinentes, compensarlo con algo material pequeño, como dulces, stickers, etc.
& Converse frecuentemente con su hijo, escúchelo y háblele, explique sus sentimientos cuando hace algo poco adecuado, propóngale otras conductas alternativas.
Este es un blog hecho por una psicóloga clínica, pensando en un espacio dedicado a los padres y madres que necesitan orientación en temas cotidianos para resolver dificultades de sus hijos, además de brindar un espacio de reflexión para personas que requieran de un profesional.
lunes, 6 de julio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
Estrategias Conductuales para Niños Pequeños, Irse a Dormir
Se debe tener en cuenta que las estrategias son útiles si son aplicadas constantemente, a pesar de retrocesos, alcanzando una mejor relación con el menor y su entorno si se siguen las recomendaciones:
1. Se debe contar con un espacio sólo destinado al descanso del menor, libre de estímulos como por ejemplo televisión.
2. Los niños pequeños reaccionan mejor si se tiene una rutina establecida, debe ir a dormir todos los días a la misma hora, de lunes a domingo, si no es posible lo fines de semana se le debe explicar que por ese día su hora de dormir será cambiada y se volverá al horario habitual al día siguiente. La hora escogida debe ser adecuada a las actividades del menor y de la familia, una hora recomendada es entre las 8 y 9 de la noche.
3. Realizar un ritual de preparación, se pondrán a disposición un peluche o juguete con que el quiera descansar, o llevar un vaso de leche o jugo de frutas, no es recomendable las bebidas de fantasía o los alimentos pesados, ya que alteran y no permiten el descanso. Además se contará con una luz tenue, que induzca el sueño.
4. Es importante que no existan ruidos fuertes en el hogar, que estimulen al niño y haga que no desee ir a la cama. Del mismo modo todas las actividades familiares deben comenzar a declinar, preparando el ambiente.
5. Antes de ser acostado el niño debe ir al baño, si así lo desea, para evitar que se despierte por la noche.
6. Se recomienda que una sola persona sea siempre la encargada de hacerlo dormir, y con ella se realizará una rutina, como por ejemplo, luego de colocar su pijama se puede leer un cuento corto o contar una historia, es un buen momento para recordar lo hecho durante el día.
7. Luego de un tiempo (alrededor de 30 minutos) se le indica al niño que es hora de dormir, para lo cual se le dan las buenas noches, se le da una caricia leve o un beso de despedida, también rezar juntos, si la familia es creyente. Luego se le arropa y se deja solo, ojala con la puerta junta o a medio cerrar.
8. Se espera junto a él por unos 10 a 15 minutos, hasta que duerma, si en ese periodo se despierta, se vuelve a arropar y dar las buenas noches, no es recomendable decir que se está cansado, que desean dormir, u otras indicaciones que señalen desesperación por la conducta del menor.
9. Cuando se ha dormido se debe salir de la habitación, si el menor se despierta y llora o llama a los padres, se repite el proceso de arropar y esperar, sin desesperar o pedir al menor “por favor duérmete”, ello hace que el niño tenga el control de la situación.
Es relevante tener en cuenta que los niños responden a la seguridad y estabilidad de aquellos que los cuidan, por ello nunca desespere, no le grite, no lo golpee, no golpee objetos o puertas, no discuta con él, explique con buenas palabras lo que ud. espera de él de acuerdo a su edad y entendimiento. Recuerde que por muy pequeño que sea el niño, siempre entiende cuando se le habla con paciencia, amor y comprensión, ello mejora la relación con él y calma a los menores inquietos.
1. Se debe contar con un espacio sólo destinado al descanso del menor, libre de estímulos como por ejemplo televisión.
2. Los niños pequeños reaccionan mejor si se tiene una rutina establecida, debe ir a dormir todos los días a la misma hora, de lunes a domingo, si no es posible lo fines de semana se le debe explicar que por ese día su hora de dormir será cambiada y se volverá al horario habitual al día siguiente. La hora escogida debe ser adecuada a las actividades del menor y de la familia, una hora recomendada es entre las 8 y 9 de la noche.
3. Realizar un ritual de preparación, se pondrán a disposición un peluche o juguete con que el quiera descansar, o llevar un vaso de leche o jugo de frutas, no es recomendable las bebidas de fantasía o los alimentos pesados, ya que alteran y no permiten el descanso. Además se contará con una luz tenue, que induzca el sueño.
4. Es importante que no existan ruidos fuertes en el hogar, que estimulen al niño y haga que no desee ir a la cama. Del mismo modo todas las actividades familiares deben comenzar a declinar, preparando el ambiente.
5. Antes de ser acostado el niño debe ir al baño, si así lo desea, para evitar que se despierte por la noche.
6. Se recomienda que una sola persona sea siempre la encargada de hacerlo dormir, y con ella se realizará una rutina, como por ejemplo, luego de colocar su pijama se puede leer un cuento corto o contar una historia, es un buen momento para recordar lo hecho durante el día.
7. Luego de un tiempo (alrededor de 30 minutos) se le indica al niño que es hora de dormir, para lo cual se le dan las buenas noches, se le da una caricia leve o un beso de despedida, también rezar juntos, si la familia es creyente. Luego se le arropa y se deja solo, ojala con la puerta junta o a medio cerrar.
8. Se espera junto a él por unos 10 a 15 minutos, hasta que duerma, si en ese periodo se despierta, se vuelve a arropar y dar las buenas noches, no es recomendable decir que se está cansado, que desean dormir, u otras indicaciones que señalen desesperación por la conducta del menor.
9. Cuando se ha dormido se debe salir de la habitación, si el menor se despierta y llora o llama a los padres, se repite el proceso de arropar y esperar, sin desesperar o pedir al menor “por favor duérmete”, ello hace que el niño tenga el control de la situación.
Es relevante tener en cuenta que los niños responden a la seguridad y estabilidad de aquellos que los cuidan, por ello nunca desespere, no le grite, no lo golpee, no golpee objetos o puertas, no discuta con él, explique con buenas palabras lo que ud. espera de él de acuerdo a su edad y entendimiento. Recuerde que por muy pequeño que sea el niño, siempre entiende cuando se le habla con paciencia, amor y comprensión, ello mejora la relación con él y calma a los menores inquietos.
viernes, 22 de mayo de 2009
RELAJACIÓN PARA NIÑOS

Es posible realizar diferentes ejercicios para que niños de diferentes edades practiquen la relajación cuando lo necesiten, si se animan, los adultos también pueden hacerlo:
Uno de los problemas con los que debemos lidiar es la timidez de los niños, ya que frecuentemente les da risa y encuentran vergonzoso el procedimiento, lo mejor que podemos hacer es decirle que a pesar de lo “chistoso” que pueda verse, es parte del procedimiento y que debemos continuar.
Luego le explicamos que cuando se sienta alterado, nervioso o tenso, los músculos del cuerpo se colocan tensos y rígidos, le decimos que sin conoce esos músculos puede aprender a relajarlos y ello le ayudará a manejar de mejor forma algunos de sus sentimientos que se consideran como “negativos”.
La primera instrucción es poner los músculos tensos, los brazos, las piernas, la cara, los puños de las manos, etc, y luego soltarlos, a fin de relajar el cuerpo. Así el niño conoce la diferencia entre rígido y relajado. Es importante señalar con ejemplos de la vida cotidiana, cuáles son las situaciones en que los niños suelen ponerse tensos o nerviosos, como al inicio de una prueba en su colegio, cuando deben conocer a gente nueva, cuando van al doctor o al dentista, cuando está enojado y desea golpear a alguien, etc.
Finalmente es muy importante que se le aliente a practicar esta forma de relajación varias veces al día, en diferentes situaciones, no solamente cuando se enfrenta al “problema”, así adquiere la destreza necesaria para hacerlo cuando surja la tensión.
Uno de los problemas con los que debemos lidiar es la timidez de los niños, ya que frecuentemente les da risa y encuentran vergonzoso el procedimiento, lo mejor que podemos hacer es decirle que a pesar de lo “chistoso” que pueda verse, es parte del procedimiento y que debemos continuar.
Luego le explicamos que cuando se sienta alterado, nervioso o tenso, los músculos del cuerpo se colocan tensos y rígidos, le decimos que sin conoce esos músculos puede aprender a relajarlos y ello le ayudará a manejar de mejor forma algunos de sus sentimientos que se consideran como “negativos”.
La primera instrucción es poner los músculos tensos, los brazos, las piernas, la cara, los puños de las manos, etc, y luego soltarlos, a fin de relajar el cuerpo. Así el niño conoce la diferencia entre rígido y relajado. Es importante señalar con ejemplos de la vida cotidiana, cuáles son las situaciones en que los niños suelen ponerse tensos o nerviosos, como al inicio de una prueba en su colegio, cuando deben conocer a gente nueva, cuando van al doctor o al dentista, cuando está enojado y desea golpear a alguien, etc.
Finalmente es muy importante que se le aliente a practicar esta forma de relajación varias veces al día, en diferentes situaciones, no solamente cuando se enfrenta al “problema”, así adquiere la destreza necesaria para hacerlo cuando surja la tensión.
sábado, 16 de mayo de 2009
“DONNIE OBTIENE SU PRIMER ROJO”
La maestra felicitaba a sus alumnos, uno por uno los llamaba para entregar sus notas, Ciencias era una asignatura nada de fácil, así lo sabía Donnie, quien muy nervioso esperaba ser llamado; “siempre he tenido buenas notas” se decía a sí mismo, “mi papá me ayudó a estudiar, no me puede haber ido mal”, se repetía. Cuando por fin le profesora dice su nombre, el corazón le latía tan fuerte que pensaba que todos lo iban a escuchar, “seguro es un siete”, se dijo, sin embargo cuando su maestra hace entrega de su prueba, Donnie no podía creer lo que veía, “me gustaría conversar con tus padres, Donnie, estoy preocupada por que has bajado tus notas”, el niño con la boca abierta sólo miraba su nota, un 2,6, su primer rojo. “Ve a buscar tu libreta”, le dice la profesora. “Esto no es un castigo, es para ayudarte”, añade. Donnie no sabe qué decir y sólo va a su mochila a buscar su libreta de comunicaciones.
Como de costumbre la mamá recoge a los niños a la salida de clases, Donnie es uno de los últimos en salir, casi arrastra su mochila por el suelo y su mirada sólo se dirige a sus zapatos. Luna y su madre se miran sorprendidas, Donnie siempre corre para subir al auto y ocupar el asiento delantero. Cuando por fin sube, la madre le pregunta qué sucedió en el colegio, pero Donnie sólo responde con un “nada”, ella no insiste, esperará llegar a la casa. Luna conversa alegremente acerca de su día de clases, “me he sacado un siete en arte” y muestra su dibujo, la madre orgullosa la felicita. Donnie comienza a sentirse cada vez peor, “no sólo he obtenido la nota más baja del curso, también he defraudado a mi mamá”, “qué va a decir mi papá…” pensaba cabizbajo. Ya en la casa, y una vez que han almorzado la madre decide retrasar su trabajo por unos minutos más, siente que algo ha sucedido con su hijo. Se sienta junto a él y le dice que no importa lo que haya ocurrido, ella y su papá siempre lo van a apoyar y ayudar a solucionar sus problemas, Donnie muestra su comunicación, la madre se sorprende ya que no sabía que Donnie había bajado sus notas, “hoy me saqué un rojo”, le dice con temor. Ella le cuenta que lo importante es aprender de las equivocaciones y que juntos van a revisar la prueba para saber qué estuvo mal. Donnie le dice, “soy un tonto, no sé estudiar”, la mamá muy seria y firme le responde que eso no es cierto, nadie le cree y menos él debería pensar de esa manera, luego con voz más tierna y en tono comprensivo, añade que juntos van a elaborar un plan de estudio con las materias más difíciles, “el papá nos va a ayudar a hacer un horario y te puede enseñar cómo estudiar de una manera distinta”, Donnie se alegra, ya que si su método no funcionaba, había que probar otro, la mamá se despide luego de encargarle una tarea, buscar una hoja de block grande, lápices de colores, regla, en fin, todo lo necesario para que por la tarde cuando estuviesen todos planearan un nuevo horario.
Desde el inicio de la etapa escolar, los niños necesitan aprender el hábito de estudio, es recomendable establecer horarios de estudio o tareas y de descanso o juegos. Cuando el menor es pequeño prima el tiempo de ocio, ello le permite fomentar su imaginación, descubrir y crear cosas por medio de la principal actividades: el juego. A medida que va creciendo debe ir aumentando el tiempo de estudio. Es importante además enseñarles estrategias que favorezcan el aprendizaje, como la elaboración de tarjetas, dibujos y posteriormente resúmenes o mapas conceptuales, que el propio menor debe fabricar. Sin embargo debemos estar atentos a sus logros y al cumplimiento de lo propuesto, por ello es indispensable la presencia de los padres, quienes a pesar de la jornada de trabajo diario, deben dedicar tiempo al estudio en conjunto, los pequeños aprecian la preocupación y el apoyo, además es una buena opción para liberarlos del estrés al que están sometidos por rendir exitosamente. No olvidar nunca que un desarrollo armónico también requiere de la diversión, padres e hijos deben dedicar tiempo semanal, sólo para jugar.
Como de costumbre la mamá recoge a los niños a la salida de clases, Donnie es uno de los últimos en salir, casi arrastra su mochila por el suelo y su mirada sólo se dirige a sus zapatos. Luna y su madre se miran sorprendidas, Donnie siempre corre para subir al auto y ocupar el asiento delantero. Cuando por fin sube, la madre le pregunta qué sucedió en el colegio, pero Donnie sólo responde con un “nada”, ella no insiste, esperará llegar a la casa. Luna conversa alegremente acerca de su día de clases, “me he sacado un siete en arte” y muestra su dibujo, la madre orgullosa la felicita. Donnie comienza a sentirse cada vez peor, “no sólo he obtenido la nota más baja del curso, también he defraudado a mi mamá”, “qué va a decir mi papá…” pensaba cabizbajo. Ya en la casa, y una vez que han almorzado la madre decide retrasar su trabajo por unos minutos más, siente que algo ha sucedido con su hijo. Se sienta junto a él y le dice que no importa lo que haya ocurrido, ella y su papá siempre lo van a apoyar y ayudar a solucionar sus problemas, Donnie muestra su comunicación, la madre se sorprende ya que no sabía que Donnie había bajado sus notas, “hoy me saqué un rojo”, le dice con temor. Ella le cuenta que lo importante es aprender de las equivocaciones y que juntos van a revisar la prueba para saber qué estuvo mal. Donnie le dice, “soy un tonto, no sé estudiar”, la mamá muy seria y firme le responde que eso no es cierto, nadie le cree y menos él debería pensar de esa manera, luego con voz más tierna y en tono comprensivo, añade que juntos van a elaborar un plan de estudio con las materias más difíciles, “el papá nos va a ayudar a hacer un horario y te puede enseñar cómo estudiar de una manera distinta”, Donnie se alegra, ya que si su método no funcionaba, había que probar otro, la mamá se despide luego de encargarle una tarea, buscar una hoja de block grande, lápices de colores, regla, en fin, todo lo necesario para que por la tarde cuando estuviesen todos planearan un nuevo horario.
Desde el inicio de la etapa escolar, los niños necesitan aprender el hábito de estudio, es recomendable establecer horarios de estudio o tareas y de descanso o juegos. Cuando el menor es pequeño prima el tiempo de ocio, ello le permite fomentar su imaginación, descubrir y crear cosas por medio de la principal actividades: el juego. A medida que va creciendo debe ir aumentando el tiempo de estudio. Es importante además enseñarles estrategias que favorezcan el aprendizaje, como la elaboración de tarjetas, dibujos y posteriormente resúmenes o mapas conceptuales, que el propio menor debe fabricar. Sin embargo debemos estar atentos a sus logros y al cumplimiento de lo propuesto, por ello es indispensable la presencia de los padres, quienes a pesar de la jornada de trabajo diario, deben dedicar tiempo al estudio en conjunto, los pequeños aprecian la preocupación y el apoyo, además es una buena opción para liberarlos del estrés al que están sometidos por rendir exitosamente. No olvidar nunca que un desarrollo armónico también requiere de la diversión, padres e hijos deben dedicar tiempo semanal, sólo para jugar.
domingo, 26 de abril de 2009
¿Por qué acudir al psicólogo?
Es frecuente que nos preguntemos si debemos o no asistir a terapia psicológica. A lo largo de muestra vida nos encontramos con muchas dificultades para desarrollarnos en plenitud, a veces nuestro trabajo no es satisfactorio, en ocasiones no sabemos cómo ayudar a nuestros hijos en sus problemas, frecuentemente nos encontramos con parejas que no nos entienden como desearíamos, otras veces simplemente sabemos que "algo está mal", pero no conocemos qué, mucho menos la causa de esta "incomodidad".
Cuando no tenemos claridad acerca de qué nos sucede, cómo solucionarlo, cuál es el mejor camino a tomar, es hora de consultar a un especialista, él brindará un espacio físico y psicológico estable que permita la emergencia de las posibles soluciones, calmando nuestras ansiedades, miedos, culpas...
Otras veces necesitamos sanar viejas heridas, para ello el psicólogo brinda un espacio de contención donde se pueden expresar antiguas conflictivas, permitiendo un mejor presente y futuro.
De cualquier forma consultar a un psicólogo clínico es siempre una forma de escucharnos a nosotros mismos, de dar voz a aquel ser interno que ha estado silenciado por largo tiempo, es escuchar el llamado de nuestro hijo o hija que no ha sido acogido antes, es entregar tiempo al desarrollo personal en pos de mejores relaciones con la familia, con los amigos, con el trabajo, pero por sobre todo con nosotros mismos.
Cuando no tenemos claridad acerca de qué nos sucede, cómo solucionarlo, cuál es el mejor camino a tomar, es hora de consultar a un especialista, él brindará un espacio físico y psicológico estable que permita la emergencia de las posibles soluciones, calmando nuestras ansiedades, miedos, culpas...
Otras veces necesitamos sanar viejas heridas, para ello el psicólogo brinda un espacio de contención donde se pueden expresar antiguas conflictivas, permitiendo un mejor presente y futuro.
De cualquier forma consultar a un psicólogo clínico es siempre una forma de escucharnos a nosotros mismos, de dar voz a aquel ser interno que ha estado silenciado por largo tiempo, es escuchar el llamado de nuestro hijo o hija que no ha sido acogido antes, es entregar tiempo al desarrollo personal en pos de mejores relaciones con la familia, con los amigos, con el trabajo, pero por sobre todo con nosotros mismos.
sábado, 21 de marzo de 2009
“DONNIE Y LUNA… ¿QUIÉN TIENE LA ATENCIÓN DE LOS PAPÁS?”
Estaba la familia almorzando, la mamá había preparado la comida favorita de los niños, papas fritas con pollo al horno; Donnie comía rápidamente, siempre era el primero en terminar su almuerzo, Luna en cambio, masticaba cada bocado con lentitud, cosa que daba mucha risa a su hermano. Conversaban animadamente acerca del colegio de los niños cuando Luna le pide a su madre que corte su pollo, ya que le “daba lata”, dijo. La madre rápidamente la ayuda, mientras el padre llama la atención de su hijo por tomar la comida con las manos. Donnie se molesta con ellos y les dice que “siempre” lo retan por “cualquier cosa” y a “ella siempre la ayudan y protegen en todo”, hizo intento de dejar la mesa, pero su madre le dice que no puede levantarse hasta que todos terminen su almuerzo. Donnie, enojado, deja de comer y bruscamente tira su servicio sobre el plato. Luna lo mira y le dice que a ella la ayudan porque “me porto bien”, pero el niño alega que él hace “mucho esfuerzo” por controlar su conducta inquieta y nadie le ayuda a cortar su pollo, el padre entonces interviene diciéndole que él “ya es grande” y ya sabe comer solo, el niño a punto de llorar dice “ella también es grande y a mí no me pescan desde que ella nació”, su mamá le dice que no es cierto y que se disculpe con su hermana, que había comenzado a llorar, diciendo “yo quiero a mi hermano y él desea que yo no hubiese nacido”. Donnie controlando sus lágrimas sube corriendo a su cuarto y se encierra a llorar.
Los padres calman a su hija y la dejan almorzando para ir a conversar con el pequeño. El padre se acerca a la cama, se sienta y con una mano acaricia el cabello del niño, le dice que se dan cuenta que en ocasiones dedican más tiempo y atención a Luna, ya que ella es pequeña y debe aprender cosas, que él ya aprendió. La madre agrega que es natural que se sienta dejado de lado, pero ellos están siempre preocupados por él y van a estar atentos si necesita ayuda. Donnie más calmado se sienta sobre su cama y les dice que le gustaría compartir más tiempo con ellos a solas, para poder jugar o conversar de sus “cosas”, que “también son importantes”, agrega.
Entonces, Luna, entra a la habitación y le dice a su hermano que “a veces”, ella “a propósito” y para molestarlo, requiere de la atención de sus padres; Donnie está a punto de darle un golpe cuando la niña agrega que “no se siente bien haciendo esto” y que le gustaría que todos estuviesen contentos y no pelearan más por “el cariño de los papás”, ya que “nos quieren a los dos”. La madre les cuenta su plan: de ahora en adelante, cada niño podrá salir o jugar o simplemente estar con uno de los padres a solas y así compartir sus inquietudes, y luego cambiar de padre”, así “todos compartimos” agrega el papá. Luna les dice que puede ser el sábado y el domingo que es cuando “los papás no trabajan” y “tienen más tiempo”, Donnie ríe alegremente y le da un beso a su mamá.
Niños de distintas edades, necesitan de distintos cuidados, siempre han de requerir atención, pero a medida que crecen se vuelven más independientes de sus padres. Papá y mamá deben estar atentos a diferenciar las necesidades de cada hijo, dejándoles espacio para su propia intimidad, se les debe hacer saber que están disponibles para escucharlos y atenderlos, y por supuesto cumplir con ello. La comunicación abierta y los momentos para compartir con los hijos entregan confianza para que ellos, en el futuro y ya de adolescentes, se atrevan a hablar con los padres, compartiendo sus inquietudes. Con un dialogo abierto podemos evitar conflictos mayores en los hijos adolescentes.
Los padres calman a su hija y la dejan almorzando para ir a conversar con el pequeño. El padre se acerca a la cama, se sienta y con una mano acaricia el cabello del niño, le dice que se dan cuenta que en ocasiones dedican más tiempo y atención a Luna, ya que ella es pequeña y debe aprender cosas, que él ya aprendió. La madre agrega que es natural que se sienta dejado de lado, pero ellos están siempre preocupados por él y van a estar atentos si necesita ayuda. Donnie más calmado se sienta sobre su cama y les dice que le gustaría compartir más tiempo con ellos a solas, para poder jugar o conversar de sus “cosas”, que “también son importantes”, agrega.
Entonces, Luna, entra a la habitación y le dice a su hermano que “a veces”, ella “a propósito” y para molestarlo, requiere de la atención de sus padres; Donnie está a punto de darle un golpe cuando la niña agrega que “no se siente bien haciendo esto” y que le gustaría que todos estuviesen contentos y no pelearan más por “el cariño de los papás”, ya que “nos quieren a los dos”. La madre les cuenta su plan: de ahora en adelante, cada niño podrá salir o jugar o simplemente estar con uno de los padres a solas y así compartir sus inquietudes, y luego cambiar de padre”, así “todos compartimos” agrega el papá. Luna les dice que puede ser el sábado y el domingo que es cuando “los papás no trabajan” y “tienen más tiempo”, Donnie ríe alegremente y le da un beso a su mamá.
Niños de distintas edades, necesitan de distintos cuidados, siempre han de requerir atención, pero a medida que crecen se vuelven más independientes de sus padres. Papá y mamá deben estar atentos a diferenciar las necesidades de cada hijo, dejándoles espacio para su propia intimidad, se les debe hacer saber que están disponibles para escucharlos y atenderlos, y por supuesto cumplir con ello. La comunicación abierta y los momentos para compartir con los hijos entregan confianza para que ellos, en el futuro y ya de adolescentes, se atrevan a hablar con los padres, compartiendo sus inquietudes. Con un dialogo abierto podemos evitar conflictos mayores en los hijos adolescentes.
martes, 10 de febrero de 2009
“LUNA VA AL COLEGIO”
Luna se despertó temprano, era día sábado y sabía que ese día sus padres le comprarían su ropa escolar. Había esperado todas las vacaciones y por fin llegó el momento; la próxima semana sería su primer día de colegio. Donnie escuchó que su hermana cantaba alegremente y aún dormido, le dijo que no era nada importante ir al colegio, “sólo tienes que estudiar y obedecer”, pero a Luna le encantaba la idea de tener cuadernos y libros nuevos, llenos de dibujos y palabras que pronto aprendería. Los padres de despiertan sobresaltados cuando Luna se deja caer en la cama, “rápido, tomemos desayuno para ir a comprar mi ropa”, ambos padres sonríen al ver a su hija contenta. Ese día fue agotador, Luna y su familia caminaron mucho para encontrar el uniforme adecuado y los zapatos… uf… Luna quería zapatos especiales. Luego de almorzar, la familia se dirigió a la librería, debían comprar la interminable lista de útiles escolares. Ya en el hogar, los niños se dedicaron a ordenar sus cosas, estaban listos para ir al colegio.
Esa noche Luna soñó que entraba a su colegio, iba contenta, sus padres la dejaban en la fila de su curso. En su sueño miraba a sus compañeros con curiosidad. Ya en la sala de clases se dio cuenta que nadie quería sentarse a su lado, como no conoce a su profesora no se atreve a pedir ayuda, por lo que termina sentada sola junto a una ventana, en el último rincón de la sala. De pronto se da cuenta que no llevó su mochila, todos sus cuadernos y libros quedaron sobre su cama. Los compañeros de Luna se dieron cuenta y comenzaron a reír, señalándola. Luna despierta agitada y sollozando, ya no quiere ir al colegio. Los padres acuden en su ayuda, le explican que ha tenido un feo sueño, pero ella les dice que “realmente sucederá”. Los padres conversan entre ellos, y deciden que lo mejor es acompañarla unos días antes a conocer su colegio, incluso conocer a su profesora. La nueva “tía”, le explica que por ser el primer día de clases los alumnos se sentarán por orden alfabético, además le explica que como la mayoría de los niños son nuevos, comparten la misma inquietud. “Ante cualquier problema, puedes levantar tu mano y yo iré en tu ayuda”, le dijo a Luna. La pequeña sonríe más tranquila al observar su futura sala de clases, tiene bonitos colores y es muy luminosa. “Sólo espero no olvidar mis cuadernos” se dijo Luna. Para solucionar esta inquietud, la mamá ayudará a su hija a ordenar los útiles necesarios para su primer día, y ambas dejarán la mochila junto a la puerta de calle, así al salir esa mañana no olvidarán llevarla consigo.
Ha pasado una semana y Luna ha experimentado muchas cosas nuevas, aún se preocupa por las mañanas, pero sus padres siempre logran tranquilizarla al contarle sus propias historias del primer día de clases.
Uno de los cambios importantes que deben enfrentar los niños es el paso del play group al colegio, con reglas y normas más estrictas que a las cuales deben adaptarse, se suma a ello el conocer a nuevos compañeros y profesores. Conversar y acoger los sentimientos que naturalmente surgen ayudan a tranquilizar a los pequeños escolares. Es útil recorrer el nuevo colegio, para que el niño se familiarice con las aulas, los patios de juego y los baños. Asimismo si hay un hermano mayor, se le puede pedir que relate cómo es el colegio y los profesores, así como su propia experiencia, quién mejor que aquel que está inmerso en el mundo escolar.
Esa noche Luna soñó que entraba a su colegio, iba contenta, sus padres la dejaban en la fila de su curso. En su sueño miraba a sus compañeros con curiosidad. Ya en la sala de clases se dio cuenta que nadie quería sentarse a su lado, como no conoce a su profesora no se atreve a pedir ayuda, por lo que termina sentada sola junto a una ventana, en el último rincón de la sala. De pronto se da cuenta que no llevó su mochila, todos sus cuadernos y libros quedaron sobre su cama. Los compañeros de Luna se dieron cuenta y comenzaron a reír, señalándola. Luna despierta agitada y sollozando, ya no quiere ir al colegio. Los padres acuden en su ayuda, le explican que ha tenido un feo sueño, pero ella les dice que “realmente sucederá”. Los padres conversan entre ellos, y deciden que lo mejor es acompañarla unos días antes a conocer su colegio, incluso conocer a su profesora. La nueva “tía”, le explica que por ser el primer día de clases los alumnos se sentarán por orden alfabético, además le explica que como la mayoría de los niños son nuevos, comparten la misma inquietud. “Ante cualquier problema, puedes levantar tu mano y yo iré en tu ayuda”, le dijo a Luna. La pequeña sonríe más tranquila al observar su futura sala de clases, tiene bonitos colores y es muy luminosa. “Sólo espero no olvidar mis cuadernos” se dijo Luna. Para solucionar esta inquietud, la mamá ayudará a su hija a ordenar los útiles necesarios para su primer día, y ambas dejarán la mochila junto a la puerta de calle, así al salir esa mañana no olvidarán llevarla consigo.
Ha pasado una semana y Luna ha experimentado muchas cosas nuevas, aún se preocupa por las mañanas, pero sus padres siempre logran tranquilizarla al contarle sus propias historias del primer día de clases.
Uno de los cambios importantes que deben enfrentar los niños es el paso del play group al colegio, con reglas y normas más estrictas que a las cuales deben adaptarse, se suma a ello el conocer a nuevos compañeros y profesores. Conversar y acoger los sentimientos que naturalmente surgen ayudan a tranquilizar a los pequeños escolares. Es útil recorrer el nuevo colegio, para que el niño se familiarice con las aulas, los patios de juego y los baños. Asimismo si hay un hermano mayor, se le puede pedir que relate cómo es el colegio y los profesores, así como su propia experiencia, quién mejor que aquel que está inmerso en el mundo escolar.
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